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Opinión y análisis

Partido Socialista unificado de Venezuela
Mario H. Concha Vergara*

 
Viernes, 29 de diciembre de 2006

El conocido intelectual de la izquierda venezolana, Teodoro Petkoff, dijo, hace poco, refiriéndose al gobierno del teniente coronel Hugo Chávez Frías, que: “Esto es una autocracia en el sentido de que no hay separación de poderes y todos los reúne Chávez y el sistema es militarista. El régimen marca una tendencia muy clara. Es autoritario, y así es como Chávez acaba de decidir, sin consultar con nadie, la unificación de las fuerzas políticas que lo siguen en un partido único”, agregó.

Petkoff, sin embargo, se quedó corto al caracterizar al líder del régimen “bolivariano” al cual ahora se le llama “proceso” y que en definitiva se perfilará como régimen socialista del siglo XXI, pues el proceso, según sus mentores ya ha ido quemando diversas etapas y ahora estarían ingresando al pre-socialismo, en complicidad con las grandes corporaciones petroleras extranjeras, las industrias metalmecánicas norteamericanas y japonesas y gran parte de la mediana industria nacional, cuyos dueños no creen que serán tocados por la marea “revolucionaria”. Lo mismo piensa la banca. Chávez, lo mismo que el moribundo Fidel Castro, no compartirá el poder con nadie y ya se autoproclamó presidente vitalicio del Partido Único Socialista, el cual absorbe, incluso, al histórico Partido Comunista de Venezuela, que por primera vez en su historia se acercó al medio millón de votos.

El presidente Chávez ha informado, reiteradamente, que ordenará a su Asamblea Nacional, la cual no tiene ni una voz disidente, lugar en donde se hacen las leyes sin discusión y se aprueban a mano alzada, que deberá reformar la Constitución en orden de que su cargo “pase a tener un rango vitalicio”, asunto este que no se le hubiera ocurrido ni al mismísimo Pinochet Ugarte de Chile.

Los sistemas políticos democráticos se caracterizan por tener partidos políticos y movimientos políticos que agrupan a la gente de acuerdo a sus rangos o marcos de intereses; es así, por ejemplo, como los socialistas o socialdemócratas se agrupan en partidos que caracterizan ese tipo de tendencias que promueven, por lo general la libertad política, social y económica, haciendo énfasis en las políticas sociales que garanticen la calidad de vida de los habitantes del país en donde actúan. Lo mismo sucede con los socialcristianos, cuyos partidos, por lo general, agrupan a católicos que defienden el orden social y la economía de mercado, amén de la libertad política.

Existen partidos de ultra izquierda, como los comunistas, o socialistas islámicos, que buscan la perpetuación en el poder y basan, por lo general, sus ideas en la de sus líderes carismáticos que se autoproclaman como grandes revolucionarios, como ha sido el caso de Sadam Hussein en Irak, condenado a muerte por genocida.

Por lo general, hay países en donde han estado apareciendo partidos que podríamos catalogar de aluvionales, como el Movimiento Quinta República de Venezuela, que aparece a finales del siglo pasado para sustentar la candidatura de Hugo Chávez en Venezuela. Es un partido, cuyo fin, por cierto, lo decretó el mismo Chávez en diciembre 2006, creado con el único fin de ganar elecciones a como diera lugar. Todos los candidatos al Congreso primero, a la Asamblea Nacional, después, a las gobernaciones y concejos locales y municipales fueron nombrados a dedo por la autoridad suprema; es decir, por el propio Chávez.

Chávez siempre supo que su partido se había nutrido de casi la mayoría de los corruptos venidos de sus oponentes: partido social cristiano COPEI, Acción Democrática, Movimiento Al Socialismo, Partido Comunista de Venezuela, Movimiento Electoral del Pueblo, Partido Patria Para Todos, etc. cuya vigencia está, obviamente en juego, al dictaminar el gran dedo opresor de Chávez que o estaban con él o estaban en contra de la patria...Así de simple.

Cuando a finales de 1997 le dije a Hugo Chávez, en una conversación que duró unas tres horas, en la cual participaron, a ratos, el actual canciller Nicolás Maduro, quien estaba muy atareado sirviendo las tacitas e café, el compañero Alfredo Riera, actual director de una importante corporación financiera del Estado Venezolano y otros, que el movimiento estaba siendo infiltrado por grandes corruptos y que a las arcas del movimiento estaban ingresando dineros del narcotráfico, según lo había señalado un importante banquero, él, muy airado me espetó que yo veía corrupción en todas partes, que yo era demasiado quisquilloso en algunas cuestiones y que la revolución debía financiarse de cualquier manera: “Mario, tú eres demasiado pudoroso”, me dijo enojado; además, “yo tengo todo eso controlado”. Obviamente, hasta allí llegó mi relación política con Hugo Chávez...

Volviendo al partido único propiciado y exigido por Chávez a su militancia (seguidores) no podemos menos que pensar que hay que olvidarse del partido único leninista, el cual exigía a sus integrantes estudios, trabajo ideológico, estructura celular, organización y disciplina para: conquistar el poder total y mantener el poder total. Obviamente, el partido único chavista no tendrá estas cualidades, en primer lugar porque lo están estructurando cuadros militares, en segundo lugar porque la mayoría de sus componentes no cree, realmente, en una revolución, y en tercer lugar porque las tendencias son nasseristas antes que leninistas.

Muchos dictadores o autócratas han sostenido, especialmente en África y/o partes de Asia que al no existir en sus países clases sociales diferenciadas, no se justifican los partidos políticos o que con uno sólo basta; de más está decir que ese partido único es el de gobierno como en Zimbabwe, Tanzania, Congo, Zaire, etc..

Tanto los partidos únicos exclusivistas, como lo fue el PRI de México, o revolucionario como el PCC de Cuba tienen una sola cosa en común, legitimar el poder. Ahora bien, ¿cuáles son las funciones de cada uno de esos partidos, los cuales obviamente no creen en la alternancia ni en la democracia: el manejo del poder económico por la vía privada o por la vía del capitalismo de Estado (socialista). En ambos casos, los líderes son dirigentes carismáticos, que se creen semidioses y viven en el Olimpo de las mentiras de sus adláteres. Excepción fue el PRI mexicano, que por un acuerdo interno, conseguido a sangre y fuego a principios del siglo veinte, acordaron que el líder duraría sólo entre cuatro y seis años.

El partido único en el cual se embarcó Chávez, comenzando por disolver su partido MVR, me recuerda, por cierto una conversación con él cuando se discutía la vigencia del MBR-200. En aquella oportunidad me dijo. “Mario, no creo en los partidos políticos como no creo en las elecciones”, ¿Por qué? Le pregunté. “Porque dividen a las personas, dividen al país”. Al poco tiempo Chávez disolvió al MBR-200, aunque algunos porfiados seguidores lo mantuvieron vigentes como ala chavista del PCV, y creo el MVR. Esto, entonces, de disolver al MVR no es nuevo en Hugo Chávez y, mantiene el sistema electoral mientras sepa que lo puede controlar, para demostrarle al mundo de que él es un demócrata cabal.

El Partido Socialista Unitario Venezolano (o como se llame), le puso la carne de gallina a la mayoría de los dirigentes del llamado “chiripero” chavista. Partidos como el PCV, el partido PPT, Podemos, UBE, UPV, MEP, etc., algunos con tradición democrática y otros nacidos de las divisiones del PCV que luego se dividió en otras fracciones, saben que de ahora para adelante dependerán de un solo líder: se acabarán las discusiones ideológicas internas, las propuestas para la gobernabilidad, los acuerdos para proyectos de ley, etc., de ahora en adelante tendrán que seguir los dictados de Miraflores, como antaño lo hacían los bolcheviques con los dictados del Kremlin, o lo hacen los cubanos con los dictados de Fidel y Raúl.

La manera por la cual se enteraron estos partidos “revolucionarios” de su desaparición de la escena política fue hasta cómica, por no decir triste. En otras palabras comenzaron a pagar sus pecados demagógicos y excluyentes con la misma moneda o monedas que recibió Judas Iscariote, aunque aquí los 30 dinares sobrepasaron con creces los miles de millones provenientes del petróleo, dinero que se han repartido impunemente durante más de ocho años.

Chávez, en un acto público, celebrando el triunfo en las urnas el tres de diciembre dijo, de golpe y porrazo: o los partidos aliados se disuelven para dar paso al PSUV o se van del gobierno”, así de clarito. Dicen que a más de un viejo comunista de la dirigencia le dio un patatús: de la noche a la mañana pasaría a ser un miembro más del PSUV, perdería, seguramente el puesto en el gobierno, el auto y los escoltas...

Por otra parte, lo mismo debe haber sucedido en el partido de los millonarios, cuyos dirigentes, sin ningún voto controlan el petróleo, la educación, el comercio exterior, la cultura, etc. O se unen al nuevo partido o quedan cesantes y adiós con los ideales.

Lo más probable es que todos los partidos se disuelvan y se unan al partido creado por Chávez. Al fin y al cabo, siendo minoría, ni siquiera les queda el papel de opositores en la Asamblea Nacional y como me dijo un diputado de Podemos: “hermano, revolución es revolución y negocios son negocios”; así de simple.

El totalitarismo, en el cual aún no creen los venezolanos, sociedad acomodaticia, desinteresada, poco igualitaria, desinhibida, poco solidaria, que cree que todo se arregla con brujerías o escondiendo la cabeza bajo tierra, como el Ñandú patagónico o el Avestruz africano, no se ha parado en pensar que la orgía económica en que los sumió Chávez en 2006 ya no volverá. Esta orgía económica significó 400 mil nuevos vehículos y cero escuelas nuevas, cero hospitales nuevos, y apenas 48 mil viviendas en un país en que el déficit habitacional supera los 2,5 millones de viviendas.

Los partidos únicos a través de la historia moderna sólo han servido para consolidar en el poder a líderes locos, carismáticos como el Partido Fascista Italiano, con el Duce a la cabeza, el partido Socialista Obrero Alemán, dirigido por Adolf Hitler, el Partido Comunista de Corea, manejado por la dinastía de Kim Il Sung, el Partido Comunista Chino, el Partido Comunista de Cuba, todos obedientes a una política totalitaria y de pensamiento único. Todos quienes piensen diferente al líder de turno (gracias a Dios son mortales), son traidores al pueblo y a la patria. Por otra parte, esos partidos se funden al Estado y toman este ente para ellos y claramente se establece un solo cuerpo, que ni siquiera es colegiado, mediante el cual Estado-Partido-Nación, pasan a ser una sola cosa sin consultarle a nadie, pues así lo dictaminó en que manda.

Mucho se dice en Venezuela de que la democracia está en riesgo. Cabe preguntarse ¿cuál democracia? ¿La de la corrupción, la de los presos políticos, la de los execrados, la de los perseguidos por sus ideas, la democracia del 30% sobre un 70% que votó en contra del régimen y que también se abstuvo de votar? Finalmente, muchos piensan que al interior del chavismo habrá conflictos internos. Eso no será así. Piensen un poco: ¿hubo conflicto interno cuando Castro se adueñó, hasta hoy de Cuba? – Los venezolanos son más prácticos. No habrá fusilados. Habrá uno que otro muerto por mala praxis médica, por algún accidente extraño, por un atraco en la vía pública, pero fusilados no. Los venezolanos, el régimen venezolano arreglará esto a realazos, por algo se dice “billete mata a galán”, y como decía Ochoa padre, capo del cartel de Medellín: “muéstrenle a un venezolano un billete de cien dólares y se le desorbitarán los ojos, se mareará, se volverá loco y lo agarrará, así tenga que matar a su madre”...

conchamh@cantv.net

 

 

 
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