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Sección: Política
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Canalizar la rabia y la impotencia
Miguel Molero
Domingo, 31 de mayo de 2009
Venezuela está viviendo en los límites de un enfrentamiento interno entre su población. Las dos posiciones políticas irreconciliables que hoy están en juego, no deja ningún espacio para la negociación, el Presidente lo ha dicho en reiteradas oportunidades “son ellos o nosotros”, por lo que la salida no puede ser otra, que la del enfrentamiento. Dentro de este contexto, el deterioro de la situación económica y la persistente violación de los derechos humanos y los valores democráticos, por parte del Presidente de República, quien viene actuando al margen de la Constitución, ratifica esta opinión y aviva el debate sobre la salida electoral.
Mientras las oposiciones (como la suele llamar el profesor Agustín Blanco Muñoz) continúan empeñadas en su política electoral y desde ahora, comienzan a hablar de la necesidad de la unidad teniendo como referente de esta última, las elecciones parlamentarias del 2010, el Presidente continua avanzando pragmática e inconstitucionalmente hacia a su objetivo, es decir, hacia a la creación de un Estado Comunista a la Cubana. Mientras Chávez y su partido orientan toda su estrategia hacia este objetivo, las oposiciones lucen desconcertadas y continúan refugiándose en las marchas “pacíficas y democráticas”, que si bien cumplieron una función importante de protesta contra el régimen en su momento, en la situación dentro de la cual se debate el país en estos momentos, estas marchas “pacíficas y democráticas” no producen ningún efecto. Esta conducta de la oposición electoralista, produce una cierta sensación de impotencia, en sectores importantes del país, pues se tiene la convicción de que con un CNE prostituido como el que tenemos y unas instituciones al servicio del Presidente de la República, plantearse como política ganarles unas elecciones al régimen, es como intentar pasar el Océano Pacificó a nado. Es válido entender entonces, la impotencia y la rabia de muchos venezolanos al constatar la inutilidad de enfrentar a una dictadura puramente por la vía electoral.
En la Venezuela actual se impone la rebelión popular no sólo como expresión de una situación política, sino también como la consecuencia de diez años de abusos, atropellos, persecución política, jueces que sin ningún escrúpulos condenan a 30 años de prisión a unos comisarios (Simonovis, Forero, Vivas) que después de ser sometidos a un largo juicio no se les pudo comprobar responsabilidad penal individual alguna. Todos estos atropellos y vejámenes son cometidos contra venezolanos cuyo único delito, es no estar de acuerdo con las majaderías revolucionarias del Presidente de la República quien de una manera estentórea se ampara en las armas de la República para cometer sus tropelías. Son estas las cosas que están copando la paciencia de los venezolanos y sólo nos está quedando la impotencia y la rabia que tenemos que canalizarla, organizarla y activarla.
majmolero@hotmail.com
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