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Sección: Política
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¿Quién es el culpable, el loco, o quienes le dan el palo?Alberto Baumeister ToledoViernes, 8 de mayo de 2009
Lo Que se sigue viviendo en el país, es un ambiente de zozobra e intranquilidad ciudadana, de miedo al contecer diario, a lo que estamos viviendo y peor, a lo que está por venir, pues esta gente que tiene usurpado el poder, y con ello el pensamiento y las libertades políticas de los venezolanos, por esa vía, y con la inseguridad desbordada, nos mantiene en permanente vigilia de lo que pueda acontecernos y ocurrir en el país. Lo curiosamente atrabiliario, es que un puñito de vivos y mal intencionados, que no verdaderas mayorías, nos manejan cuales marionetas. A todos nos afectan en mas o menos las barbaridades que a diario comete la gente que dice nos gobierna, pero nadie tiene la capacidad individualmente de reaccionar de manera suficientemente enérgica para que con su conducta se cree una matriz de opinión que difiera de la nuestros insólitos gobernantes y vuelque sobre ello esas responsabilidades. Solo al gobierno le está permitido atropellar, disentir, y fijar posiciones en una sociedad venida a menos, inerte ante la barbarie que comete y ejecuta el circulo que rodea a cada uno de sus partidarios, contraria por supuesto a lo que la generalidad del pueblo entiende como el bien para la comunidad y engrandecimiento del país. Al no ofrecer reacción alguna contra quienes atropellan con tales procederes, y ejecutan tales prácticas, aun cuando parezca mentira, independientemente de si son buenos o malos procederes, eso les permite sentirse cada vez mas grandes y engreídos, al extremo que o repiten esas conductas o patrones, o los modifican para peor del mismo grupo social y así se retroalimentan en su perversión. Hay que ver y oír a quien dirige el combo en sus ya famosos programas de radio, cuando vocifera y agrede con lo que dice y cuando dice lo que atropella. Se siente grande e inspirado, que lo está haciendo cada vez mejor y sus círculos de apoyo, sin los cuales claro está tampoco tendría sustento lo que vocifera y propone, simplemente se permite prestar su aval, o apoyo, a las barbaridades allí expresadas. Lo dicho, bien o mal sustentado se convierte en dogma inmediato de sus conductas y con ello fomenta a la vez más, el atropello propiciado por él mismo y bien o mal impone su voluntad, que no una política de gobierno. La tesis fundamental a esgrimir en todos estos casos para excusar sus disparates, es la permanente atribución de los males de tales procederes, o los efectos no logrados, a quienes le adversan, no hay de su parte márgenes de error, ni conductas erradas con sin culpa, la táctica resulta ser invocar un responsable, actor o no en tales episodios, propiciar un sistema político contrario para escudar sus arbitrariedades y barrabasadas. No hay nada mejor que atribuir al sistema político contrario o a la filosofía conductual opuesta, la responsabilidad por todo lo mal que pueda ocurrir, son ellos y no los errores cometidos, los responsables de las barbaridades y conductas disonantes, de allí que su acontecer y el que se propone para el pueblo, sea todo lo contrario a lo que viene ejecutándose, por eso, malo resulta ser el capitalismo, no por que lo sea, sino por ser contrario al socialismo. Malo es igualmente Obama, independientemente de que lo sea o no, por que bueno es lo que hace quien dice nos manda, todo ello al margen de lo que en el fondo ocurra, sea o no verdadero, sino simplemente por ser antitético, así debe sostenerse. No queremos terminar estas consideraciones mortificantes para muchos de lo que venimos tolerando cuanto acontece sin referirnos a otros efectos colaterales que en el día a día se vienen produciendo por la incapaz, deshonesta o insensata administración del país. Nuevamente está planteado a todas luces, la impotencia, incapacidad y mal manejo de la PDVSA, al extremo de que aun cacareando lo que a la vista resulta contrario, ineficiente e imposible, se lo pretende disimular con politiquería barata, de defender el patrimonio de lo que conviene afirmar es del pueblo, y aun cuando se pretenden demostrar sus bondades y méritos, con la realidad se desvirtúa todo aquello. Si PDVSA esta tan bien administrada y con resultados financieros apreciables, si ella resulta por tanto solvente y cumplidora de sus compromisos, por cual razón, en un solo día, a la carrera, como es de costumbre, la irresponsable Asamblea Nacional aprueba una Ley declarando de interés publico y objeto de reserva toda actividad o servicio, aguas debajo de los cometidos propios de la industria petrolera, ¿ Si como resulta verdad indestructible, PDVSA no se encuentra en clara cesación de pagos a sus proveedores, porque acudir a los mecanismos de amenazas con expropiaciones o mejor confiscaciones de los bienes y propiedades afectas, si es mas fácil y barato mantener el fiel cumplimiento de sus obligaciones y exigir por el contrario el cumplimiento de las de la parte contraria. ¿ La otrora prospera y bienhechora industria petrolera del país se ha venido abajo y a menos, no ha existido mayor eficacia en terminar con algo productivo, y convertirlo en chatarra, que lo acaecido con la Industria pública petrolera y eso se debe a la ineficacia, ignorancia y torpeza de quienes en el gobierno la han tenido a su cargo. Y ojo, no quiero que se nos cofunda o pretenda señalársenos con que asumimos una malentendida defensa de lo que por igual fuera una empresa tarambana, desde siempre, llevada a los realazos, mientras había de sobra para ello con lo que pretendía endilgársele un mérito y efectividad a su administración que nunca tuvo. En verdad de verdades, muy distinto es manejar una empresa a los realazos, y cuando hay bastante para eso, a decir que los resultados de la misma son deseables y apetecibles y devienen del buen manejo de sus administradores, ese modelo nunca se tuvo en el país, ni este quiso ocuparse de tal acontecer. Nadie de esa época dejara de acordarse de aquellas famosas frases de quienes tenían responsabilidad en su manejo, e indirectamente ejercían el poder de control sobre la industria, cuando manifestaban no tener idea de cuales eran los montos de sus nóminas mayores, ni del gasto útil en aquella. Lo cierto de todo esto, es que los culpables no solo han sido de quienes tarambanamente manejan el país o han pretendido hacerlo, o le han metido mano a sus riquezas, sino de los locos ciudadanos , que hemos sido la gran mayoría, quienes olímpica e irresponsablemente, les hemos facilitado el palo, para que revienten esa piñata que se llamaba Venezuela. |
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