A estas alturas de la vida no esta en discusión la posibilidad de realizar labores en “cooperación”. No esta en discusión la posibilidad de que dos o más personas se pongan de acuerdo para realizar una “labor”, libre y espontáneamente. Lo que si esta en discusión y, la mayoría en contra, es que sea obligado, a juro, mediante una ley, con un fusil y/o un soldado y/o un lacayo y/o un comisario del pueblo vigilando, obligando, dirigiendo, etc. Esta en discusión que el producto de tu trabajo sea para subsistir y para regalárselo a otros y para sostener el aparato burocrático del partido y del régimen. Para sostener un aparato gubernamental que oprime, que esclaviza, que es ineficiente, elitista. Eso si esta en discusión y la mayoría de la población lo rechaza. La población rechaza la eliminación y atropello a la propiedad privada. A la persona. La población rechaza el colectivismo esclavista que se pretende imponer. Rechaza el socialismo, comunismo fracasado, el regreso a la primitiva comuna.
Partimos del supuesto de que un buen número de personas conoce la historia del trabajo en cooperación y que las primeras formas de trabajo en cooperación, luego llamado, cooperativismo, surgieron por la necesidad de obtener bienes y servicios indispensables para cierta cantidad de individuos en condiciones precarias. Luego fue incorporado como un elemento estratégico, factor, de la teoría marxista, socialista, comunista.
Los historiadores del cooperativismo marxista se han remontado a fuentes lejanas para demostrar lo procedente del trabajo en cooperación, como las siguientes: asociaciones entre los artesanos en Egipto, los mercaderes y navegantes fenicios del siglo XVIII a.n.e. para sus negocios; sociedades de ahorro y crédito en la China del siglo XII a.n.e.; organizaciones para la explotación en común de la tierra de los babilonios; colonia comunal mantenida por los esenios a la orilla del Mar Muerto; funerarias y de seguros entre los griegos y los romanos; “ágapes” de los primeros cristianos como forma primitiva de las cooperativas; vida agraria entre los germanos; organizaciones agrarias y de trabajo entre los pueblos eslavos: el mir y el artel entre los rusos, la zadruga de los serbios; agrupaciones de los campesinos para la transformación de la leche en queso, “queseras”; organizaciones para el cultivo de la tierra y el trabajo en las civilizaciones precolombinas, principalmente entre los incas (ayllus, minka), entre los aztecas (calpulli, tequio).; las cajas de comunidad en la época de la colonización española en América; las colonias de carácter religioso de los inmigrantes en Norte América.
Y a fuentes mas cercanas en la sociedad feudal y, luego, en la sociedad capitalista, en donde se desarrollo, aún más, la cooperación, y es precisamente en ésta sociedad capitalista en donde podemos encontrar los antecedentes más importantes, mas modernos, del trabajo en cooperación: las compañías anónimas. Seguiremos con el tema.