La renuncia necesaria de Hugo Chávez Eduardo Casanova
Martes, 19 de diciembre de 2006
¡Qué locura! El teniente coronel Hugo Chávez reconoció que su gobierno es pésimo. Y destrozando a manotazos el protocolo en un acto que debía ser solemne, regañó en público, en cadena nacional, a su Vicepresidente, José Vicente Rangel, y a su Ministro del Interior, Jesse Chacón. "¿Cómo se puede justificar que ocho años después estemos aquí viendo un protocolo errático, vacilante y balbuceante?", dijo. "Eficiencia, señores. Dedicación exclusiva a las responsabilidades que tenemos", exigió. Pero no hizo referencia alguna a que ambos regañados han sido sus funcionarios predilectos durante los ocho años de su gobierno.
Poco después, en su extraño discurso, criticó acerbamente a los que en su gobierno se han enriquecido: “El que manda, el que ocupa posiciones de poder o posiciones en los poderes del Estado, debe seguir el ejemplo de Bolívar. Abandonar fortunas materiales y más aún, aspiraciones a fortunas materiales y debemos abandonar aún nuestra tranquilidad", proclamó. Y remató diciendo que "el que no sea capaz de hacerlo no debe ocupar puestos de mando en ningún ámbito".
Por simple coherencia debería renunciar en el acto y de por vida, puesto que es un hecho que en su gobierno es él quien todo lo decide, escoge a los empleados, desde ministros hasta porteros y manda sin delegar ni dar libertades a sus subalternos. Entonces, si tanto fallan su Vicepresidente y sus ministros, es él el verdadero responsable de esas fallas, y es, sin duda, el más ineficiente de todos. Además, está a la vista de todos el enriquecimiento que sus trajes, sus relojes, sus gustos carísimos y muchos otros detalles demuestran, tal como ocurre con su familia inmediata y sus más connotados amigos y colaboradores. Es, pues obvio, que debería empezar por dar el ejemplo, puesto que su ineficiencia y su falta de probidad lo convierten en el primer y más notorio modelo de lo que tanto critica de la boca para afuera.