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Sección: Política
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Chávez y la oligarquía extranjera
Freddy Lepage
Sábado, 26 de septiembre de 2009
El reciente periplo del Presidente de la República por el viejo continente nos mostró un Chávez transido de reconocimiento y aclamación. No sólo se entrevistó con el Rey Juan Carlos (después de haber denostado de él hasta el cansancio, a lo cual nos tiene acostumbrados), sino que, posteriormente manejó un carro (se acuerdan de Hussein) junto al presidente de Repsol, Antonio Brafau, uno de los representantes más conspicuos de la oligarquía transnacional española. Esos son los incongruencias de un “revolucionario” de pacotilla, sin formación ideológica y carente de una moral revolucionaria sólida. El mandamás de la epopeya bolivariana del siglo XXI, se jacta de ser el último depositario histórico del legado comunista de Marx y Engels; su cancerbero, pues. Asimismo es menester mencionar su paseo, junto al director gringo Oliver Stone, por la alfombra roja del Festival de Cine de Venecia: pura y simple frivolidad de las estrellas del celuloide. Ambos eventos son dignos de consideración ya que están impregnados de la banalidad y egolatría de muchos gobernantes de nuestro agitado y convulsionado mundo.
¿Hubiese sido posible ver a Fidel Castro (en su época de gloria), a Kruschev (zar todopoderoso de la Unión Soviética), a algún presidente chino o a cualquier otro líder comunista en tan frívolos menesteres? El caso del teniente coronel es distinto: cuando se trata de llamar la atención cualquier engañifa es válida. Ahora bien: ¿Llamar la atención para qué? ¿Esas piruetas le traen algún beneficio al país? ¿O, son simplemente para colmar el inconmensurable ego de quien las realiza? Pero, más allá de estas consideraciones, sería interesante, para los estudiosos sumergirse en los particulares meandros mentales de quienes muestran este tipo de conductas tan extravagantes. Sin embargo, cuando se trata de posturas políticas las contradicciones asaltan cualquier razonamiento.
Los venezolanos estamos acostumbrados a los ataques –en las interminables y frecuentes cadenas televisas y radiales- a empresarios locales porque representan a la más “deleznable” oligarquía criolla. Pero, al tiempo que esto sucede, se regodea haciéndole carantoñas a altos capitostes del capitalismo internacional. A ellos ni con el pétalo de una rosa. Es decir: los de aquí son malos y los de afuera son buenos. ¿Buenos para qué? ¿Para entregarles nuestras riquezas a cambio de mendrugos? ¿Para ensalzar la vanidad de quien se cree dueño y señor de Venezuela? ¿No es un delito de lesa patria destruir el aparato productivo nacional para mantener empobrecido al pueblo y poder manipularlo a discreción, mientras se beneficia el empleo y la riqueza en otros países? Esa es la miserable tragedia de nuestra patria. Como dice el refrán popular: “Oscuridad para la casa y claridad para la calle”.
¿Acaso los empresarios (oligarcas) brasileros y argentinos son distintos a los nuestros? Demoler la producción agropecuaria para importar alimentos de Brasil, Argentina, Uruguay, Nicaragua, República Dominicana y otros países no le va a rendir los beneficios esperados. Con el actual nivel de gasto público será difícil mantener esta compleja situación. Paradójicamente este es el talón de Aquiles del régimen militar-cívico. Quizás por eso el ministro Jesse Chacón busca estimular la producción mediante acuerdos con los empresarios. Lo malo: el Gobierno no tiene voceros creíbles. A lo mejor perciben el deterioro de la economía. De allí el paquetazo económico anunciado por el Presidente. Para luego es tarde…
freddylepage@cantv.net
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