Hace unos meses menos de 46 años, comenzaron las noticieras angloamericanas a propalar la especie de la inminente caída del recién instalado mando cubano. No sabía yo que Fidel Castro fuera comunista, como él tampoco. Fue menester la sorprendente torpeza Eisenhower-Dulles para ponerlo en manos de la Rusia comunista. Comenzaron entonces las noticieras angloamericanas una de sus campañas de mentiras lisonjeras, en la esperanza de que esa mentira terminara por hacerlas reales. Según el Dr. Goebbels, cien aseveraciones equivalen a una verdad. Escribi entonces sonsiderar perfectamente posible la caida de Fidel Castro pero que no sería concecuencias de tales noticias. Habia podido verse como cuando Lázaro Cardenas nacionalizó el petróleo, las noticias eran que los mexicanos no sabian como manejarlo y que arrepentidos habian implorado a otros petroleros americanos que se encargaran: pero que éstos, con dignidad habian contestado “No administramos propiedades robadas”.
Despues, cuando Nasser nacionalizó el Canal de Suez, se voceó cómo los egipcios habian rogado a los excontratistas anglofranceses que se hicieran de nuevo dueños del canal. En un artículo pasado mío explicaba no desear la caída por fuerza de nuestro rollizo mandatario. Son razones muy personales y a las cuales tampoco les niego su discutibilidad. Obviamemente si se está más o menos en público, se dirá prever lo que deseemos. Y es poner un grano de arena en favor de eso.. Pero la verdad es que lo de escrutar el porvenir y lanzar vaticinios es tan antiguo como la humanidad. Y no sólo en Cumas y Eritrea, sino en en todos los lugares y los tiempos ha habido sibilas y profetas. Y eso desde mucho antes de que la profecía fuera también un artificio propagandístico.
Las profecías atinadas no provienen de alguna revelación sobrenatural sino de una mejor posición para informarse. Me imagino que el actual paseo de nuestro rollizo a su Vaticano sea para buscar en una profecía médica, el pálpito de lo que nos pasará el 2005