El presidente Chávez ha logrado en tan sólo unos días que la opinión colombiana se volviera en contra de él y la guerrilla, cuestión ésta, que los colombianos no habían logrado en los últimos años. Tanto la prensa como la opinión colombiana perciben a Chávez como un elemento perturbador para el equilibrio de la región, y esto se debe a varios factores, los más relevantes son la asimetría de la información y lo no lineal de la política que dirige el presidente; esta última hace que el Estado se torne impredecible y que se produzcan muchos símbolos del caos, esto a la vez genera un gobierno inestable que se atropella y contradice, dando como resultado una política turbulenta, un ejemplo evidente de esto seria lo señalado por Gabriel García Márquez quien llama a nuestro canciller “un falta de respeto” todo por contradecirse tanto el canciller como el presidente venezolano. Esto es muy grave en política internacional, por supuesto, cuando en verdad nos interesa tener buenas relaciones con el otro país.
Una política no lineal que no es predecible genera caos, y los que la dirigen se ven imposibilitados de anticiparse para resolver cualquier problema; el Estado se vuelve inestable marcando una tendencia política algo abstracta y extraña, siendo su dinámica una constante perturbación que trascenderá sus propias fronteras, es por ello que Chávez para muchos analistas y especialmente para los colombianos, se torna en un elemento perturbador.
Una de las características del sistema político actual, específicamente las políticas de Chávez, es que ésta no es lineal y por lo tanto tiende a tornarse impredecible.