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Sección: Política
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El síndrome electoral
Miguel Molero
Sábado, 13 de diciembre de 2008
El síndrome electoral que viene padeciendo desde hace 10 años a la política venezolana, encumbre la verdadera realidad de la situación que hoy vive el país, que no es otra, que una dictadura militar vulgar y perversa que ha dilapidado más de ochocientos mil millones de dólares (800.000.000.000), que la han ingresado a Venezuela en estos diez años, sólo por concepto de exportaciones petroleras, ello sin contar los ingresos por concepto de recaudación interna. Pero el balance no puede ser más deprimente, veamos; una inflación que terminará en el año, en un poco más del 30%, un déficit de viviendas que supera al millón de unidades, una estructura de salud pública deficiente y deprimente, un nivel de educación cada vez más pobre, un aparato productivo destruido que ha conducido a que en este año, las importaciones alcanzaran a los cincuenta y ocho mil millones dólares (58.000.000.000), una inseguridad personal que cada fin de semana registra más de cien (100) muertes violentas. Dentro de esta realidad, un sector mayoritario de la oposición, ha apostado por la salida democrática de las elecciones. Este sector muy respetable de la oposición en nuestra opinión, ha evaluado insuficientemente la estructura institucional que la dictadura ha creado en los últimos seis años, para darle viabilidad a su modeló político, sin embargo a pesar de esto, este sector de la oposición, se ha empeñado ganarse el nobel de la paz y la democracia, dentro de un ambiente de autoritarismo y tiranía.
Dentro del cuadro en que hoy vivimos los venezolanos, el atropello, el hostigamiento y el abuso de poder, constituyen uso de moneda corriente. Para ello, el Presidente de la República hace uso y abuso de una Fuerza Armada sometida, donde oficiales y personal de tropa están prestos a defender la “revolución bolivariana” al grito de “Patria, Socialismo o Muerte”. Es así como el Presidente de la República interpreta el consenso al que se llegó después de la 2da. Guerra mundial, donde se concedió el patrimonio de la violencia, del uso de la fuerza armada, al Estado. De allí continuamente amenace a los venezolanos que no compartimos sus ideas y su modelo político, con que su “revolución” es pacífica, pero armada. Por todo lo antes señalado, algunos venezolanos nos llena de estupor e impotencia escuchar los atavíos democráticos con que algunos sectores de la oposición se refieren a lo ocurrido en las elecciones regionales del 23 de Noviembre, sin ponderar el riesgo a la que conllevan tales conclusiones. Ahora resulta que para este sector de la oposición, el CNE es una Institución confiable, por lo cual es posible continuar recorriendo “las procelosas aguas democráticas del régimen” (enmienda inconstitucional incluida) por cuanto contamos con un poder electoral “fortalecido” (idem. Omar Barboza) capaz de canalizar “democráticamente” los amedrentamientos dictatoriales de Chávez.
Todo parece indicar que el síndrome electoral que vivimos, nos hace creer que en Venezuela existen las condiciones mínimas para realizar periódicamente elecciones libres y transparentes, y por tanto, quienes nos abstenemos de participar de los jolgorios electorales del régimen, por cuanto no confiamos en sus instituciones, somos unos estúpidos e irresponsables que merecemos el desprecio y el insulto de los que luchan “democráticamente” por el país.
No ha sido fácil para quienes somos militantes partidista y creemos en la democracia como sistema de vida, haber asumido una conducta abstencionista, pero nos resistimos a participar en unas elecciones donde unos canallas utilizan el terror y la gavilla institucional para imponer su modelo político. Ya hemos visto como han sido tratados los Gobernadores y Alcaldes de la oposición, que lograron triunfar el 23 de Noviembre, la consecuencia de estas situaciones vividas son obvias, estamos sometidos a un altísimo riesgo de violencia civil, donde los derechos humanos más significativos, pudieran ser violados. Solo el desvario invariable al que parece conducirnos el síndrome electoral, hace que no veamos esta peligrosa realidad
majmolero@hotmail.com
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