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Opinión y análisis

¿El regaño de Dios…?
Liko Pérez

 
Sábado, 23 de diciembre de 2006

La estrategia embrutecedora y enajenante del contubernio Cubano-venezolano no pierde oportunidad para seguir ahondando sus envenenados puñales en la ya sangrante herida que sufre la idiosincrasia del país.

En su alocución al pueblo de Venezuela, en vivo y en directo desde el Panteón Nacional, Chávez quiso revelar, con su atrevida reprimenda, que está muy cerca de Dios; o al menos que éste le ha delegado la suprema función de reprimir o perdonar a sus pastores (esa es la única verdad que se desprende de tan “alocada” acción).

A nadie medianamente informado de las sutiles posibilidades de la retórica le habrá sorprendido que este Señor Presidente aproveche cualquier oportunidad para reforzar su “grandilocuencia” (su gran mentira); ya que la acción de reprimir públicamente, a manera de sabio padre-preceptor, va dirigida subliminalmente a “los necesitados de padre” que, desgraciadamente, conforman un porcentaje importante de nuestra población.

Atreverse a insultar (todo maquiavélicamente preparado) a los poderosos funcionarios de su propio gobierno represivo, lo “legitima” aún más en esa figura de caudillo incuestionable que desea mantener y fortificar.

Con esa actitud, no sólo indica que puede quitarle o darle a los pobres (a su antojo) sino que hasta ostenta el mesiánico poder de ladrarle hasta a los más poderosos retoños de la patria bolivariana. Qué gozo tan recóndito fue el oír esos insultos para el “indigente sin padre”, para los obligados a las dadivas, para los liberados de pensamiento propio. - Ahora sí que los va a poner a “toitos” en cintura. Y con eso, ese día, se fueron todos a dormir con la barriga llena; con la dulce esperanza de no estar equivocados con la adoración que le profesan al nuevo padre de la patria.

Evidentemente, es de placebos bien maquinados que se alimenta el pueblo bolivariano.

Tratar de explicar los zafios razonamientos de nuestro presidente nos estimula a profundizar en la relación que existe entre el mito que constantemente alimenta el estado que dirige y la realidad que lo circunda.

- Perdóname esa, José Vicente, pero era muy necesario comenzar a calmar a la gente nuestra para que sepan que estoy con ellos por amor; y sobre todo por sobre todas las cosas mundanas…

- No te preocupes, Hugo Rafael, que te la comiste; te salió de rechupete… (Expresaron con toda seguridad tanto José Vicente Rangel como Jesi Chacón).

De esta manera, el tal regaño pasa más bien a convertirse en un halago a la maestría manipulante de una mente retorcida y siempre dispuesta a la pillería (como siempre tendrá que ser, si pretende seguir manteniendo la idea fantasiosa de ser el segundo padre de la patria).

Si no me creen, me remito a las palabras de Lina Ron al aceptar la disolución de su partido en favor del nuevo partido único, “socialista”, bolivariano: - Chávez es nuestro segundo padre de la patria y su cercanía con Dios es prácticamente innegable para todos nosotros (o algo por el estilo, dijo en esa ocasión).

Lo que no se plantean los fundamentalistas bolivarianos es que sin pan ni libertad (especialmente para los venezolanos verracos) no existe circo que dure cien años; y que como de ahora en adelante lo que nos espera es un verdadero “mal comer” (ya que se acabaron los siete años de las vacas gordas), lo que puede pasar (ya lo comenzamos a vislumbrar) es que ese “mal comer” no va a alcanzar para alimentarnos a todos.

¡Entonces, Chávez no la lleva fácil…!

¿Pero cómo la llevamos nosotros…?

¡A ponernos las pilas, que lo que viene es divertido…!

nestor.perez@bredband.net

 

 

 
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