Editorial
Política
Economía y Petroleo
Internacionales
Global y Social
Arte y Cultura
Venezuela en la prensa internacional
Síntesis de Noticias
Bitblioteca
Analítica Premium
Mujer Analítica
Zona Empresarial
Zona Light
Links recomendados

 

Opinión y análisis

El propósito del socialismo XXI
Fernando Luis Egaña

 
Lunes, 18 de diciembre de 2006

La llamada tesis del "socialismo de siglo XXI", pretendido estandarte ideológico de la "revolución bolivariana", se aclara cada vez más: que Chávez mande y el país obedezca. Y el sector oficialista ha comenzado por recibir su ración de novedad socialista con el "corres o te encaramas" del partido único, ahora denominado Partido Socialista Unido de Venezuela. El núcleo que maneja los hilos del poder no está para nada inclinado a seguir conviviendo con los llamados partidos "para-revolucionarios". La esperada purga se adelantó al año nuevo y quién no esté de acuerdo que se aparte del camino.

De allí que haya sido de lo más curioso el debate sobre el "socialismo de siglo XXI". El señor Chávez hizo y reiteró una convocatoria pública al respecto, con el fin anunciado de "tomar en cuenta los aportes de toda la nación". El candidato Manuel Rosales, por ejemplo, aceptó el reto y le planteó un debate formal en el marco natural de la campaña electoral que acaba de finalizar. El señor Chávez le respondió que no debatía con currutacos y lacayos del imperio. ¿Fin del debate?

Ojalá que no, porque el conjunto del país tiene derecho a saber la verdad de lo que significa esa frase o ese supuesto concepto en las intenciones de su impulsor. De acuerdo con los hechos, por cierto, ese significado tiene muchos menos de ideológico que de práctico. En otras palabras, el meollo no está en algún repertorio de ideas políticas o económicas, sino en el inventario de años por venir con la banda cruzada y el collar colocado. ¿Socialismo de siglo XXI o me propongo mandar hasta, por lo menos el 2021?

No fue por nada que en seguida de lanzar el tema del "socialismo de siglo XXI" en el cónclave cívico-militar de Fuerte Tiuna, por allá a finales de 2004, es que se presentó la "Enmienda Nº 1" a la Constitución de 1999 en la Asamblea Nacional, con el fin de consagrar, precisamente, la "reelección indefinida" del jefe de Estado. Una casualidad nada casual la seguidilla de eventos: por un lado el paraguas de pretensión ideológica para que la gente se distraiga y la "gauche caviar" tenga de qué escribir, y por la otra el objetivo central del caudillaje continuista: una reforma a la Constitución vigente para que el período de alargue de hecho y de derecho.

Hay que recordar, por tanto, que el autor material de la propuesta fue el entonces aplaudido diputado del MVR, Luis Velásquez Alvaray, quien al poco tiempo sería ascendido por su jefe a magistrado del Tribunal Supremo, y más tarde sería encumbrado, también por órdenes máximas, como celoso guardián de la Sala Constitucional. Luego caería del olimpo rojo-rojito en medio de un drama con aires de sainete. El discursivo gobernante, cosas de la vida, no dice ni pío sobre el caso Velásquez Alvaray.

Por otra parte, si la anunciada reforma constitucional es la manera de darle vida normativa al "socialismo de siglo XXI", entonces se entiende rápido que el único planteamiento concreto sea, no faltaba más, el de la reelección perpetua. Al fin y al cabo, la hasta hace nada "mejor Constitución del mundo", o el célebre librito azul, sólo permite 2 períodos consecutivos, y eso contradice el apetito miraflorino del señor Chávez. Si Fidel Castro se ha quedado casi 50 años sin compartir el poder ni con la almohada, el discípulo designado no querrá quedarse atrás, y menos por culpa de limitaciones heredadas del siglo anteriorŠ.

Si es que ya algunos de los voceros presidencales están declarando que la idea de alternancia o gobierno alternativo, por cierto que establecida en la Constitución bolivariana en su artículo sexto, es un "concepto anglo-sajón" importado del imperialismo yanqui. Como si el Libertador no hubiera condenado el continuismo en el Discurso de Angostura de 1819. Lo falsamente endógeno sería, cual cacique de tribu, "mandar hasta que el cuerpo aguante". ¡Vaya avance en nuestra trayectoria institucional!

Otros voceros o aspirantes a serlo, incluso de buena fe, abundan en explicaciones académicas para interpretar qué diablos es el "socialismo de siglo XXI". No pocos libros, en especial de autores extranjeros, se han dedicado al particular. Pero no creo que sea en el dominio de las teorías innovadoras donde se encuentre su esencia, sino en la muy terrenal ansia, o mejor dicho, frenesí, por el poder sin contrapesos. Cuanto deben burlarse los escogidos del entorno de los intelectuales que se ganan la vida adornando las ambiciones del presidente Chávez.

Como habría dicho el ingenioso Edecio La Riva Araujo, la cosa no es tanto la "hermenéutica" de la doctrina socialista, como la "permanéutica" en el sillón de Miraflores. Ese es el propósito del "socialismo de siglo XXI".

flegana@telcel.net.ve

 

 

 
Home Contáctenos Regístrese ¿Quiénes Somos? Foros Chat Bitácora
 


Copyright © 1999 - 2006 por Analítica Consulting 1996. Reservados todos los derechos.
Analítica Consulting 1996 no se hace responsable por el contenido publicado de fuentes externas.