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Sección: Política
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Columna Aquí y ahora
Se acabó la fiesta…
Freddy Lepage
Lunes, 27 de octubre de 2008
Realmente no dejan de causar estupor las reiteradas declaraciones del Presidente de la República y ministros del Ejecutivo restándole importancia a las consecuencias del colapso financiero y de la crisis económica mundial en el país de la revolución bolivariana. Algunas de ellas lucen ingenuas, desencajadas. Pero claro, tal conducta se justifica desde la óptica oficialista que siempre intenta tapar con un dedo aquellas cosas que puedan causar un impacto negativo en la opinión pública.
No obstante, el escenario ahora es diferente, se trata de la economía real que afecta al bolsillo de la gente. Durante estos 10 años de (des) gobierno, la dependencia del petróleo se ha acrecentado. Actualmente, 94 de cada cien dólares que ingresan, provienen de la renta petrolera. Las exportaciones no tradicionales, prácticamente, no existen. Lo que nos coloca en una extremada situación de fragilidad, en momentos de aprietos internacionales. Negar esta verdad de Perogrullo, sería una engañifa rayana en la irresponsabilidad, por decir lo menos. Esta es la razón por la cual muchos analistas económicos coinciden en que Venezuela estará entre los países latinoamericanos más golpeados por la recesión mundial que ya toca la puerta.
Las consecuencias de la destrucción intencional del aparato productivo nacional (sector privado), pronto mostrarán su cara más perversa: un país que no produce, ni siquiera los alimentos de la dieta básica, tiene necesariamente que depender de afuera para satisfacer las necesidades de una población creciente. Los dólares abundantes y baratos se gasificarán como por arte de birlibirloque, y, por ende, la importación de bienes y servicios se verá reducida ostensiblemente.
Como dato interesante, las importaciones del primer semestre de este año se han incrementado en 102 por ciento, con respecto al mismo período de 2005. Y Cadivi reseña que las divisas comprometidas para la compra de alimentos durante 2008, superan en 107 por ciento a las de 2007. Al mes de septiembre, solamente las importaciones criollas desde Brasil, acumulan 3 mil 681 millones de dólares, mientras tanto las exportaciones venezolanas, alcanzan la raquítica suma de 451 millones de dólares. Ni hablar del caso colombiano, después de tanta alharaca presidencial, las importaciones neogranadinas, entre enero y julio, bordean los 3mil 175 millones de dólares, contra 738,7 millones de dólares de productos venezolanos enviados a la hermana república, en el mismo lapso (hubo un descenso de 14,4 por ciento respecto a 2007). Así defiende Chávez la soberanía nacional y la seguridad alimentaria…
Con la recesión presente, el elevado gasto público, la disminución de la producción petrolera y el aumento del consumo interno, amén de la regaladora de nuestro principal producto de exportación (como parte del juego geopolítico del proyecto político bolivariano), el desabastecimiento, el desastre administrativo de Pdvsa y la inflación galopante, el marco financiero venezolano se verá severamente comprometido. De otra parte, la prensa nacional da cuenta de 773 protestas de calle durante este primer semestre, entonces, cómo se expresará el malestar social cuando el futuro nos alcance y no haya reservas internacionales y Fondene que valga… El tiempo del desenfreno y el despilfarro toca a su fin. El país se tornará ingobernable. Amor con hambre no dura. ¿Vendrá la represión? Nos espera un muy duro 2009. La turbulencia social puede tornarse un detonante muy peligroso… ¡Qué Dios nos agarre confesados!
freddylepage@cantv.net
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