Es una desgracia más que un personaje que ejerce la vicepresidencia nunca se haya ocupado de los problemas económicos y mucho menos de los complejos problemas de la integración. Esto último podría ser subsanable si tuviera asesores sobre la materia pero él se sigue por la barbaridad que encierra el juicio de Gustavo Márquez que califica a MERCOSUR como la antesala del ALBA. Las objeciones que se le hacen al ingreso a este agrupamiento son de suficiente peso y por analogía se podrían comparar con las críticas que el autócrata formula contra el ALCA, entre otras por la asimetría en las economías de los países integrantes. Venezuela entra a participar sólo con derecho a voz y de paso rompe con la Comunidad Andina de Naciones (CAN) que en la actualidad preside precisamente Chávez. Lo que está en marcha es la necesidad y la urgencia de constituir la Comunidad Suramericana de Naciones mediante la conjunción de la CAN, MERCOSUR, Guyana, Surinam y Chile. Y en esas condiciones negociar ante Estados Unidos. Era el planteamiento de Fernando Henrique Cardozo cuando ejercía la presidencia de Brasil y asumido luego por Lula.
Cuando Rangel califica de ignorantes a quienes hacen objeciones al ingreso a MERCOSUR desconoce el número de instrumentos jurídicos que Venezuela debe aprobar. Desprecia que los países tienen distintos intereses, que las economías son diferentes: pone a un lado que los regímenes arancelarios son distintos así como los regímenes de promoción de exportaciones; no toma en cuenta como encarar el componente energético, el régimen de los servicios y compras públicas, cómo resolver los mecanismos de solución de diferencia, el tránsito de persona: los problemas del pluralismo y de apertura política, entre otros.
En fin, cuál es la situación del aparato productivo venezolano destruido por este régimen y que Rangel debe estar al tanto, si acaso le informan sobre este particular. En 1998 habían 11.117 establecimientos industriales en el 2004 6787. El grado de mortalidad de la PYME en este mismo período es de un 42%.Es impresionante el cerco en torno al sector productivo. A esto se agrega el aislamiento del sector privado en las negociaciones. Lo que puede exportar Venezuela es ridículo frente a Brasil y Argentina.
En todas partes, pregúntenle a Lula, los debates sobre estos temas no se reducen al sector oficial, tienen que tomar en cuenta a la economía en su conjunto. No es ignorancia, Rangel, son argumentos de gran contenido nacional los que se esgrimen y que deberían ser tomados en consideración.