La decisión de Hugo Chávez de adquirir armamento ruso no es fácil de explicar. Rompe la tradición logística de la Fuerza Armada venezolana, que siempre adquirió material de guerra de origen occidental. Los expertos en el tema conocen el costo de una decisión de este orden. Lo más curioso es la compra de 100.000 modernos fusiles Kalashnikov 7,62 AK-104. Venezuela, desde hace varios años, había iniciado un proceso de cambio progresivo del calibre de su armamento individual a 5,56, un proyectil mucho más rápido, como lo han hecho la mayoría de los países desarrollados. También es necesario recordar que la adquisición de material soviético dejó muy malos recuerdos en la América Latina. No es fácil olvidar las divisiones de tanques peruanas inmovilizadas por falta de repuestos durante la crisis fronteriza con el Ecuador.
Algún analista afirmará, un poco a la ligera, que es una nueva locura de Hugo Chávez. Descalificar al presidente de Venezuela ha sido el error más grave que ha cometido la oposición en mi país. Nadie se imaginó que aquel teniente coronel, derrotado militarmente el 4 de febrero de 1992, lograría comprometer el destino del régimen democrático venezolano. Ese mismo error lo están cometiendo ahora los demás países de la América Latina. No valoran con exactitud el inmenso peligro que significa su mensaje disolvente y su respaldo a los movimientos radicales del continente. Hugo Chávez es un hábil político, que cede tácticamente cada vez que es necesario, pero mantiene con tenacidad sus objetivos estratégicos.
La decisión de adquirir armas rusas y fortalecer los lazos diplomáticos con el gobierno socialista español y los regímenes islámicos de Irán y Libia está estrechamente vinculada al triunfo electoral de George Bush. La designación de Condoleezza Rice como Secretaria de Estado y la ratificación de Donald Rumsfeld en la Secretaría de Defensa fueron mensajes claramente entendidos por Hugo Chávez. De todas maneras, para no dejar dudas, el presidente Bush realizó su primera visita oficial a Cartagena con la finalidad de respaldar al presidente Álvaro Uribe y al Plan Colombia. Al mismo tiempo el secretario Rumsfeld participaba en la reunión de ministros de la Defensa en Quito y Colin Powel visitaba Haití. Nada de esto ocurre casualmente. Sólo es posible entender la amplitud del problema si se analizan las declaraciones dadas, en estos días, por Rogelio Pardo–Maurier, asistente del Secretario de Defensa para Asuntos del Hemisferio Occidental, a la revista Poder. Allí reconoció que los desafíos más importantes que tiene que enfrentar el Comando Sur son las situaciones de Colombia y Haití. Con relación a Venezuela la define de preocupante pero “no en la misma categoría”.
Un especialista en el tema, el venezolano Alberto Garrido, critica inteligentemente esta declaración: “Lo que no dice Pardo-Maurier es que es imposible desarrollar el Plan Colombia sin esperar sus coletazos en el resto de la región andina. El general James Hill, jefe saliente del Comando Sur, ha sostenido la necesidad de auspiciar un sistema de control de las fronteras colombianas para evitar el desplazamiento de la insurgencia hacia los países vecinos. Ese control, según Hill, debe extenderse a las llamadas amenazas “emergentes” o insidiosas”, entre las cuales se encuentra el “populismo radical” de Chávez, Morales y otros factores que se mueven en la región con una actitud de rechazo a la geopolítica de Washington”.
La verdad del asunto es que Colombia y Haití son amenazas limitadas. Por el contrario, la prédica de Hugo Chávez en contra del neoliberalismo y los Estados Unidos tiene numerosos seguidores en la América Latina. En conclusión, pienso que los fusiles Kalashnikov servirán para impulsar la subversión en nuestro continente. Los sectores de la izquierda radical latinoamericana justificarán esa adquisición manteniendo que serán utilizados para defender la revolución de la amenaza norteamericana. Algo de eso, son las recientes maniobras militares cubanas. Las razones no importan. Siempre, las carreras armamentistas son un absurdo. Los que aspiramos la paz en el continente americano para impulsar el desarrollo y combatir la pobreza vemos con angustia tanta desmesura, Lamentablemente, así es Hugo Chávez. Genio y figura hasta la sepultura.
Nota:
Una de las misiones fundamentales que debe adelantar Bantz Graddock, el flamante jefe del Comando Sur, es fortalecer las relaciones militares entre el Pentágonoy los ejércitos de la región. Graddock era el asistente militar de Rumsfeld. Graddock un “rambo” varias veces condecorado, fue comandante de las fuerzas norteamericanas en Kosovo y dirigió a los Tuskers (División de Infantería No. 24) en la operación Escudo del Desierto en la Primera Guerra del Golfo. Graddock le rinde cuenta directamente a Rumsfeld.