Editorial
Política
Economía y Petroleo
Internacionales
Global y Social
Arte y Cultura
Venezuela en la prensa internacional
Síntesis de Noticias
Bitblioteca
Analítica Premium
Mujer Analítica
Zona Empresarial
Zona Light
Links recomendados

 

Opinión y análisis

Difícil año nuevo
Andrés Cañizález

 
Domingo, 14 de diciembre de 2003

Venimos de una seguidilla de años complicados. El país ha vivido casi de todo en los últimos tiempos. Con la agudización de la crisis política y sus respectivos clímax con los sucesos de abril 2002 y del “paro”, cada año en sí mismo ha tenido su cuota en el cúmulo de conflictos y situaciones que parecen no resolverse, en una serpiente que se muerde la cola. Ahora cerramos el 2003 y más que el abrazo de felicidad por el nuevo año a nuestros allegados, serán indispensables los buenos deseos para el 2004. Estamos ante un año que desde ya se nos anuncia difícil, para el cual –de antemano- se requerirá una dosis democrática si deseamos salir bien librados.

Sin dosis de alarmismo, creo que la democracia enfrentará en 2004 uno de sus años decisivos, con variantes ante el igualmente significativo 1998 o el también transformador 1999. La opción que está sobre la mesa, que podría abrir la puerta a la realización de un referendo revocatorio del mandato del presidente Hugo Chávez y –sin que se nos olvide- de más de la mitad de los diputados de la Asamblea Nacional, representa una prueba de fuego democrática, del ejercicio ciudadano de convivir civilizadamente en medio de las diferencias que se han hecho patentes en los últimos tiempos. El reto de la democracia, y eso parece reflejarse claramente en la Venezuela actual, no es sólo gobernar para las mayorías (cuya condición de mayoría, por cierto, no es inalterable), sino precisamente la garantía de los derechos para las minorías políticas, en un marco de claras reglas de juego.

Si nos guiamos por los libretos que continuamente representan los diferentes liderazgos políticos, la victoria del contrario sólo será posible si comete un fraude. Así las cosas, sólo invito a los lectores a que imagen un escenario en el cual el presidente Chávez admita que los escuálidos recogieron el número suficiente de firmas y luego de votos, y que ello representa la voluntad popular. O por el contrario, podrían visualizar quienes leen este artículo un escenario en el cual los líderes opositores reconocen que no recogieron el número requerido de votos y por tanto es legítimo que el jefe de Estado culmine su mandato en el 2006. Como ven, los actores de la escena política nacional no nos tienen preparados para esa representación y eso es básicamente porque no manejan la derrota como una opción, posible dentro de las posibilidades en juego. La derrota sólo podría ser fruto del fraude y eso, por supuesto, abriría manga ancha a desconocer los resultados y la legitimidad del árbitro.

En los últimos días, escuchando opiniones por aquí y posiciones por allí, me he quedado con un amargo sabor en la boca. El ejercicio democrático, concretado en un proceso como el que vivimos ahora con la recolección de firmas y con la realización de las consultas que correspondan, sólo tiene sentido como camino para superar la crisis política polarizada en el reconocimiento y acatamiento de lo que diga la voluntad de los venezolanos. De no ser así, estaremos nuevamente ante un capítulo más de la cadena de hechos y situaciones que han contribuido a la división y no reconocimiento del otro. Es decir más de lo mismo.

(*): Periodista/Prof. Universitario

andres@derechos.org.ve

 

 

 
Home Contáctenos Regístrese ¿Quiénes Somos? Foros Chat Bitácora
 


Copyright © 1999 - 2006 por Analítica Consulting 1996. Reservados todos los derechos.
Analítica Consulting 1996 no se hace responsable por el contenido publicado de fuentes externas.