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Opinión y análisis

Historia Actual
Historia y prehistoria de esta revolución
Agustín Blanco Muñoz

 
Viernes, 8 de diciembre de 2000

Cada día es más necesario insistir en la determinación del fondo de la actual situación venezolana, que tiene cara de espectáculo y entrañas de tragedia. Hoy no está planteado aquí darle aval acrítico-incondicional a un llamado ‘proceso revolucionario’ que, hasta el presente sólo puede exhibir las credenciales de una confrontación cada vez más superficial, incoherente e insostenible. Son dos años en los cuales se le ha dado el mayor espacio a la mediocridad y la complicidad. El resultado está a la vista. Estamos ante una realidad caracterizada por la pervivencia de la miseria en todos los órdenes. ¿Cómo hablar entonces de un proyecto-proceso revolucionario?

¿Y de que revolución hablamos?

El rasgo fundamental de una revolución es su vuelo imaginativo, la capacidad creadora que le permite penetrar en el propio porvenir para traerlo a forjar un presente capaz de multiplicar los tiempos fecundos y altivos del hombre. Y esto comporta el verdadero cambio de todas las cosas en su propia raíz y en particular en el hombre que comienza a ser algo distinto a lo que se conoce hasta entonces. Una revolución es la máxima expresión de la entrega, el amor, la belleza, el desprendimiento y la más plena militancia en el forjamiento del hombre verdadero, de fibra sensible, capaz de prefigurar y avanzar en la conformación del mañana en el cual se realizará una sociedad de humanos con auténtica condición de tales, hermanados para marchar junto en el camino de la trascendencia.

El hombre de la revolución que será no conocerá de vacíos ni complicaciones

Es el hombre que se levantará sobre sus propias fuerzas, fabricará su propio alimento e inventará y recogerá por todos los rincones los cantos de las florecitas y el mensaje de los cómplices del viento y la transfiguración del propio hombre. Porque el día en que el hombre se afirme en una realidad verdaderamente revolucionaria, los pájaros asumirán el fuego y las trochas el destello de la eternidad. No se concibe, por todo esto, que en una revolución, si es verdadera, si es como aquella a que aludía Guevara, en la que se triunfa o se muere, tenga presencia un hombre que, alejado e incrédulo de todo proceso de transformación, comience por ver y exigir el cambio profundo que no se tiene. Es la impostura, el vacío y la confusión. La carencia de valores, imágenes y mensajes. La revolución debe empezar por parir, crear, inventar sus actores. La realidad los va forjando.

Estamos ante el hombre-mercancía

Pero la pregunta que surge, tiene que ver con los ámbitos, las latitudes-sociedades en las cuales se dio o se ha dado ese cambio profundo-radical del hombre. ¿Dónde está esa revolución o esas revoluciones que han hecho una y otra cosa del hombre? ¿Dónde está la revolución en el propio hombre o en sus fuerzas de producir o en las relaciones sociales que constituye independientemente de su voluntad? Porque hablamos de un estadio de propiedad, mercancía, ganancia, mercado, valor. El hombre es tal, en tanto su fuerza y relaciones para producir mercancías que llegan al mercado, para dar fuerza y fundamento a la vida material. Desde este momento se pretende dividir, y de hecho se hace, al hombre en económico, social, político, militar. Es entonces un hombre a quien se le impone la realidad de vida al detal, fragmentada. Se le divide, gobierna, vende o compra como cualquier otra mercancía que se expende por kilos. Es el hombre que se identifica con las piezas que salen del matadero hacia las carnicerías donde los parroquianos van a realizar la compra de la mejor y más apetecible presa, que luego consumirá para darle más y mejor vida a su supuesta humanidad.

En el binomio explotado explotador ninguno es hombre

Estamos entonces ante un hombre que ejerce sus funciones básicas: come, bebe, calza, se viste y alberga. Y obtiene las cosas en la medida en que se lo permiten sus fuerzas productivas, su aporte a la producción de mercancías, su contribución a la realización de objetos que se vuelven dinero-capital y que cierran el ciclo de las ganancias, una vez establecido el correspondiente ajuste para determinar lo que corresponde al uso-desgaste de los instrumentos y demás factores de la producción. Quede claro que la plusvalía es la base y fundamento de la acumulación que permite dividir la sociedad en hombres que tienen bienes y quienes carecen de ellos. Toda los hombres son terrenales pero unos tienen muchos, muchísimos bienes y otros, si acaso aquello que le permiten o empujan hacia una pronta e inevitable muerte. Nos situamos entonces ante la sociedad injusta, la sociedad que hace al hombre mercancía.

¿Y en que supera el hombre al animal?

¿Pero cómo puede el hombre de esta sociedad dejar de lado la mercancía que él mismo es? En principio estamos ante un imposible. El hombre mercancía-cosa está cada vez más cerca del peor animal. Por ello, la dura expresión de Henry Miller: ... “La condición humana, como suele decirse, es abominable, Vivimos como las ratas, y ni siquiera somos buenos animales.” ... Pero ¿dónde, cuándo se produjo el salto histórico-humano que llevó al hombre a vivir en forma apreciable y alejado de la condición rata? Es más que evidente e inoculable: mientras las relaciones entre los hombres estén guiadas y regidas por la ganancia, el saqueo, la explotación, está planteado el componente destructivo, el factor animalidad. Desde que el hombre adquiere propiedades para cuidar y defender, toda su existencia pasa a estar condicionado por esa entidad. En todas las sociedades propietaristas-acumuladoras, el hombre es un simple esclavo de esos poderes. Y el transcurrir de los siglos no ha desvanecido el fenómeno: la explotación nos mantiene inequívocamente unidos a la ‘condición animal’. Bestia (de carga) y látigo forman parte de una unidad inseparable y hasta hoy indestructible.

¿Es que ha nacido en realidad el hombre?

A lo largo de varias décadas se hizo obligado reflexionar sobre el binomio prehistoria-historia. Para la concepción materialista de la historia está claro que ésta comienza con la aparición de la acción del hombre en el tiempo y el espacio. En esta determinación prevaleció toda la lucha ideológica en las viejas corrientes de pensamiento por las cuales la historia es hechura de dios. En este caso, estamos ante una confrontación que se limita a las determinaciones de los actores de la historia. Pero, en ningún caso, se trabaja el concepto de prehistoria. En muchas oportunidades se llegó a apreciar lo prehistórico como lo anterior al hombre. Se aceptó, en términos de generalidad, que ese estado previo concluye cuando lo que se conoce como hombre adquiere la posición bípeda, se vuelve pensante y parlante. ¿Pero hasta qué punto estos rasgos sirvieron para otorgar la auténtica condición humana?

No hemos cerrado aún el ciclo de la prehistoria del hombre

En términos de la misma corriente, la historia es, a la vez, acción-movimiento de unos hombres que se vuelven fuerzas productivas y que establecen unas relaciones de producción, independientemente de su voluntad. Por mucho tiempo nos ganó el concepto-realidad histórica y dejamos de lado u olvidado el concepto-realidad de prehistoria. Con cierto mecanicismo o lógica elemental dijimos que el día en el cual aparece lo que se ha descrito como hombre, en ese mismo instante, aparece la historia. Pero, al releer el Prólogo a la Contribución de la Economía Política, se plantea, en principio, un debate interesante en relación a dos conceptos fundamentales: revolución y prehistoria. Señala Marx que ... “Al llegar a una determinada fase de desarrollo, las fuerzas productivas materiales de la sociedad chocan con las relaciones de producción existentes, o, lo que no es más que la expresión jurídica de esto, con las relaciones de propiedad dentro de las cuales se han desenvuelto hasta allí. De formas de desarrollo de las fuerzas productivas, estas relaciones de producción se convierten en trabas suyas. Y se abre así una época de revolución social.”... Hemos mantenido –y esta es una discusión para otra oportunidad- que las “revoluciones” conocidas no se ajustan a este ‘esquema’ y que son, en consecuencia, un resultado distinto a la revolución propugnada por los clásicos del marxismo. En lo inmediato interesa el concepto de prehistoria. Dice Marx: ... “Pero las fuerzas productivas que se desarrollan en el seno de la sociedad burguesa brindan, al mismo tiempo, las condiciones materiales para la solución de este antagonismo. Con esta formación social se cierra, por tanto, la prehistoria de la sociedad humana.”...

Tenemos prehistoria-animalidad para un buen tiempo

Lo que sigue es la historia. Y esto implica la aparición de una nueva formación social que sirva de plataforma para la realización de la verdadera vida del auténtico hombre. Un estadio en el cual no prevalezca el pasado-atraso-animalidad que impone y determina la explotación. Y es de advertir que el salto a la historia es la expresión misma de un movimiento revolucionario en el cual juegan papel determinante las propias condiciones materiales de existencia, pero también la conciencia asumida y vuelta práctica-acción por parte de los explotados. No perdemos de vista que estamos ante un polémico tema que asoma muchas aristas al debate y la investigación. Sobre esto volveremos. Por lo pronto, importa establecer que parece estar lejos aún el fin de la prehistoria del hombre. En nuestro caso, latinoamericano o venezolano, mantiene su vigencia la sociedad burguesa, es decir, con Marx, la prehistoria de la sociedad humana. Esto explica el espectáculo-animalidad que es la propia vida de las manifestaciones, supuestamente humanas, que se dan en este medio. Estamos en un momento caracterizado por su determinante contenido de pasado y sin una señal de la revolución de y por la historia, en el corto o mediano plazo. Tenemos prehistoria-animalidad para un buen tiempo. ¿Cómo pensar entonces en el fin de una historia que no ha comenzado? INSISTIENDO

· Y es a tal punto cierta nuestra terrible prehistoria que cada uno de nuestros tantos pasos y penosas actuaciones lo confirman. Y, en descargo, digamos que se trata de una prehistoria no exclusiva sino compartida con la casi totalidad de la dimensión humana. Vayamos a las muestras. · El Gral. Briceño García, Cdte de la GN dice: “El problema es que nosotros somos ratones cuidando queso, y eso es una dificultad.” (EN,26-11-00,D-1) Eso es lo mismo que mucha gente cree. · El presidente dijo que a la CTV, como a cualquier cochino, le llega su sábado y se le acaba la manguanga. Pero lo grave es que ambos, cochino o manguanga pasen de las manos de AD al despacho del MVR. · El espectáculo es verdaderamente impactante: por una parte se ordena disparar todos los misiles contra los adecos de la CTV y, por la otra, se traza la gran estrategia de ganarse los adecos de La Florida para la “revolución”. Y es así como los convierten en los grandes aliados para echar adelante la Ley de dedignaciones y constituir el respectivo Comité de Diputados encargado de dedignar a los seis “civiles”, entre candidatos de MVR, AD y PV. · Es muy difícil, casi imposible, intercambiar sobre estos temas con nuestros políticos ganados, por lo general, para la búsqueda de la dura y comprometedora acción de poder. Por ello, quienes no avalan la tesis marxista sobre la prehistoria del hombre, no pueden menos que rechazar este planteamiento.

· El Fiscal dice que no le dieron agua (¡y menos bendita!) sino vinagre (¿químico o de uvas?) y que por ello sospecha que los quinta-republicanos no lo ratificarán. Si lo ratifican es en la desgracia o en la llamada lista de los enemigos del proceso, proyecto o del propio comandante. · No hay confrontación –dice el vicepresidente en RN el 01-12-00- en la FA por intervención de la Disip en las aduanas. Los resultados pueden afectar a civiles o militares. La GN está de fiesta al ser intervenida por la policía del despacho presidencial. · El discurso gubernamental es profundamente anticorrupción, pero su práctica no está en concordancia con la prédica. Las denuncias que hacen el Coronel Jesús Ceballos y Tte Crnl.Vicente Tortoriello, expresidentes del CSB y del Metro, recientemente destituidos por el Ministro Sequeda, son reveladores de la permanencia y prolongación del fenómeno. El desfalco-robo denunciado es de muchísimos millones. Los denunciantes acusan al Ministro de conspirar para tapar corrupción e irregularidades (TC,01-12-00,pp.6-7)

· El Cte de la GN, Gerardo Briceño hizo una dura declaración que compromete a la Disip. Acusó a este organismo de estar ejecutando hoy muchas funciones que no están amparadas por la ley. Por ejemplo, la Disip está confrontando mercancías en un área de la Aduana donde la misma ley dice que no se puede confrontar. Con esto quiere llamar la atención sobre la necesidad de observar la ley porque ...”No hay crimen ni pena sin ley.” (EN,26-11-00,D-1) Es más que evidente el descontento de la GN por la superpolicía que ahora lo controla todo, por encima de fuerzas y DIM. Un poco lo que hizo Pérez Jiménez en la SN. · La abstención en las elecciones debe batir todos los records: en número de votantes, precariedad o inexistencia de testigos, alteración de resultados y costo votos: deben ser los más caros de la historia votacional del mundo. · ¿Y qué vendrá después del referéndum sindical? ¿Más referenda? ¿Constituyentes? ¿Más revolución? · Las viejas huestes armadas adeco-copeyanas están ahora a la espera del ataque de las nuevas huestes de la V República. ¡La misma prehistoria!

· Las declaraciones del Soc. Ricardo Rojas (EU,29-11-00, 1) pasan a formar parte del expediente de la corrupción de este gobierno. · En sus declaraciones del 30-11-00, el Pdte. del CNE titubeaba al señalar que el lapso establecido por la ley y el organismo no lo había podido cumplir con el recurso interpuesto por el exgobernador Dávila.Pidió paciencia y ofreció dar el resultado para después de las elecciones del 03-12-00. Todo el mundo piensa que necesitan tiempos para cuadrar los resultados en la forma contemplada y exigida por la revolución. · El Cte Briceño desmiente que haya sido debelado un golpe en el cuerpo que dirige. La GN no tiene razones para estar descontenta. Y sobre su comentada separación del cargo, responde: los militares no renunciamos. No se retracta de la afirmación que hizo y según la cual la Disip actúa al margen de la ley y la cual le habría ocasionado un ‘regaño’ de parte del Cte en Jefe de la FA (EU,01-12-00,1-10).

· Ante los comentarios de golpe, el presidente dice que la FA está hoy más que nunca dignificada y reunificada. Y agrega: “Creo que hay una ilusion de algunos, la buena fe de otros y el deseo de algunos desesperados que ven como avanza la revolución, apoyada en un pueblo y en una FA unida. (EU, 01-1200, 1-1) · La payasada de los seis civiles incorporados a la Comisión de Dedignaciones, puso de manifiesto que es verdaderamente larga e impensable la lista de gente dispuesta a sacrificarse por la dignificación! · El espectáculo de los rompe-tarjetones puede ser el inicio de in capítulo electoral inédito. Los promotores de la desobediencia están moralmente obligados a romper públicamente el material electoral y el Gral. Rosendo a cumplir con su amenaza de detener a quien cometa este delito electoral (EU,02-12-00,1-8) y el CNE tendrá que pedir prisión de 2 a 3 años a los infractores (Ibid,1-6). · La Cátedra Pío Tamayo del Deporte invita al inicio del Taller sobre Historia del Atletismo en Venezuela. Una actividad patrocinada por la Dirección de Deportes y el proyecto Historia del Deporte en Venezuela. Ponente: Rafael Romero. Lunes 11-02-00, Sala “E”, 6 pm. Tlfs 6052536 / fax 5500785 / 16-6387320 / ablm0505@hotmail.com

 

 

 
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