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Sección: Política
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La Revolución bolivariana desde la perspectiva de la ciencia de la complejidad
Alfredo C. Angel
Lunes, 10 de enero de 2005
“Contrariamente a nuestras más profundas intuiciones, sistemas masivamente desordenados pueden espontáneamente cristalizar un alto grado de orden”. Stuart Kauffman At Home in the Universe
En el lenguaje diario la palabra caos es utilizada para describir una situación que luce como desorganizada, confusa, turbulenta, volátil y errática. Es una palabra activa que sin duda implica cambios y movimiento. Hoy la ciencia le ha dado un significado nuevo, riguroso y más profundo. Teoría del Caos es el nombre con el que los científicos se refieren a la teoría de la dinámica de los sistemas no lineales como las personas y los sistemas políticos por ejemplo.
Un sistema dinámico no lineal es un sistema que -como el clima- se mueve, crece o cambia constantemente. Es difícil predecir el estado futuro, el resultado esperado de funcionamiento o el camino que seguirá un sistema no lineal, porque este depende de la interconectividad creciente entre las variables o componentes que lo integran, los cuales interactúan y cambian constantemente en respuesta al movimiento del otro, afectándose mutuamente. En consecuencia, el comportamiento de un sistema no lineal no es una línea recta por lo que éste luce como desorganizado, confuso, errático e incomprensible. La teoría de la complejidad avanzó y profundizó la teoría del caos, ocupándose de cómo surge el orden a partir de sistemas masivamente desordenados como los sistemas no lineales. La teoría de la complejidad demuestra que el caos no es algo que ocurre simplemente como resultado de la ausencia de orden, sino que por el contrario es el mecanismo a través del cual el cambio es iniciado y organizado en el universo. Es la forma como la naturaleza y el mundo crean la rica diversidad que vemos hoy a nuestro alrededor.
La Ciencia de la Complejidad fue desarrollada a partir de los descubrimientos ocurridos en tres corrientes básicas de pensamiento: a) Hallazgos de punta en ciencias de la vida (Biología, Medicina y Ecología); b) Nuevas aplicaciones y aprendizajes en ciencias sociales (Sociología, Psicología y Economía); y c) Nuevos desarrollos en ciencias duras (Física, Matemática y Tecnología de Información). La ciencia de la complejidad surge a mediados de los años 80, fundamentalmente en el Instituto Santa Fe de Investigaciones en Nuevo México, Estados Unidos, pero sólo a partir de la década de los 90 ha sido incorporada al campo de las personas, las empresas, las organizaciones, la política, la gerencia y las naciones. La complejidad de un desafió o de un proceso no se refiere al hecho de decir que la cosa está enredada, o que no se entiende, o que tal o cual líder es errático, o conflictivo. La complejidad es la condición natural del universo. Complejidad es inteconectividad sin fin.
El centro de la ciencia de la complejidad es que la diversidad y la interconectividad creciente entre los actores que crean la realidad, constituyen la condición natural propia de los sistemas vivos como lo son típicamente las personas, las familias, las comunidades, los partidos políticos, la sociedad civil, el gobierno y las naciones. La ciencia de la complejidad es una nueva y promisoria perspectiva de análisis que permite observar, interpretar, comprender y construir nuevos conceptos y nuevo conocimiento sobre la práctica política y la distribución del poder en las sociedades.
La complejidad política venezolana (o interconectividad creciente entre las acciones de los actores en la lucha por el poder, por la definición de país y por el direccionamiento del mismo) es una red infinita de interconexiones entre multiplicidad de actores políticos partidistas, institucionales, militares y ciudadanos nacionales e internacionales. Esta red de interconexiones es el resultado de un comportamiento no exclusivamente alineado de los actores oficialistas y de oposición que crean el proceso político, es decir, un comportamiento que no sólo obedece a una visión y a una estrategia compartidas por cada uno para asegurar orden, estabilidad y control de resultados políticos predecibles, sino que también obedece a un comportamiento entre los distintos actores y dentro de cada uno de ellos, que de forma simultanea es tanto independiente (cada quien con sus propias ideas, recursos, objetivos y estrategias) como interdependiente (coordinado).
Esta interacción dual de multiplicidad de actores políticos venezolanos crea al mismo tiempo, un efecto que influye como causa en el desempeño de cada uno de ellos, en la interacción mutua, en las diversas conductas individuales y organizacionales que produce esa interacción y viceversa, repitiéndose esta interconectividad sin fin, una y otra vez, creando una realidad política no lineal que se manifiesta en forma de caos. Tal realidad que luce caótica sólo puede entenderse en su expresión y efectos de corto plazo, y nunca en su expresión y efectos de largo plazo, dado el hecho central que la complejidad se define como una red de interconexiones múltiples e infinita y por ello impredecible. Baste recordar la cantidad de veces que hemos escuchado o hemos leído a analistas, opinadores profesionales y hasta a estudiosos afirmando que “Venezuela es un caos”.
En este orden de ideas, la complejidad del proceso político venezolano sólo puede entenderse en el corto plazo, a partir de la comprensión de los principios y patrones generales-observables de comportamiento de los múltiples actores. Pero es imposible comprender de cara al largo plazo, hacia dónde se mueve el desarrollo de la lucha política que está creando una realidad en torno a la distribución del poder, la participación, la estabilidad, la equidad, la libertad, la pobreza, la inclusión social, la inversión, el desarrollo económico, la calidad de vida y el destino del país que se manifiesta en forma de caos.
Para comprender mejor el concepto de complejidad, pensemos por un momento en tres pequeños inventos que fueron creados hace mucho tiempo atrás tales como la rueda, la imprenta o el transistor. Estos inventos generaron posteriormente un proceso de interconectividad creciente (complejidad) expresada mucho tiempo después en la impresión electrónica, los automóviles, los teléfonos celulares y la informática. ¿Quién hubiese imaginado que este sería el final de aquellas primeras interconexiones que crearon aquellos pequeños inventos?. De igual manera, pensemos por un momento en las siguientes preguntas:
¿Quién hubiese pensado cuando el Comandante Chávez salió de la cárcel que éste iba a ser el Presidente de la República en 1998?. ¿Quién hubiese pensado que el desempeño político de la oposición venezolana produciría los resultados conocidos hasta ahora, o que el Carmonazo tendría lugar?. ¿Quién hubiese pensado que a la intelectualidad venezolana le sería tan difícil “ver” el camino en medio de la confusión y el caos?. ¿Quién hubiese pensado en abril de 2002 que el Presidente Chávez volvería al poder y estaría todavía gobernando el país en el 2005?. ¿Quién habría pensado que el porteñazo, el carupanazo, el barcelonazo, el trabajo político-militar realizado por los oficiales bolivarianos durante 10 años, la rebelión militar del 92, la transformación del pensamiento bolivariano en una herramienta de lucha ideológica, la política de pacificación del Dr. Caldera y las elecciones del 98 –por ejemplo- serían la expresión de la interconectividad creciente entre eventos políticos aparentemente desconectados en el tiempo con participación indiscutible de civiles pero con una fuerte presencia y dirección del componente militar, que se concretarían cuarenta y tantos años después de la década del 60 en lo que se conoce hoy como la revolución bolivariana?. La interconectividad o complejidad emergente, hace imposible ver el final de largo plazo desde el comienzo de corto plazo, o ver con claridad hacia dónde se dirige la realidad política, como resultado que las interconexiones entre los múltiples actores son infinitas.
Desde la perspectiva de la Ciencia de la Complejidad no tengo ninguna duda que el surgimiento, significado, desarrollo e implicaciones de la revolución bolivariana constituyen un proceso emergente de naturaleza compleja. La ciencia de la complejidad funciona sobre cuatro supuestos centrales, los cuales describiré aplicándolos al liderazgo político nacional (oficialismo y oposición). En este contexto, para comprender mejor y actuar con mayor eficacia política en el complejo proceso político venezolano, el liderazgo político nacional necesita introducir cuatro cambios sustanciales en su manera de conceptualizar y practicar la acción política.
1) El equilibrio es el precursor del no cambio. El liderazgo político nacional está en grave riesgo si continúa en equilibrio la búsqueda del control mutuo. La estabilidad y el orden de la exclusión mutua en el largo plazo son los precursores de su propia muerte, porque los partidos políticos interactúan en un ambiente permanentemente cambiante que escapa a su control. La búsqueda de control durante largos períodos de tiempo, atrofia irremediablemente los mecanismos de adaptación del liderazgo y de la nación a la diversidad indispensable para que ese mismo liderazgo y la nación se adecuen a los inevitables e impredecibles cambios emergentes en el entorno. El liderazgo nacional tiene la promisoria oportunidad de cambiar. Pero la supervivencia de la revolución bolivariana y de las fuerzas de oposición, se encuentra seriamente amenazada si no demuestran flexibilidad, capacidad de adaptación y de experimentación.
' 2) Las oportunidades están en el límite del caos (inestabilidad controlada). El liderazgo político nacional crece y se fortalece cuando es afectado por una crisis severa como la actual, porque es obligado a moverse hacia un espacio de inestabilidad controlada y de práctica de amplios esquemas de apertura y negociación antes no intentados. Este espacio –conocido como límite del caos- es mucho más productivo que el equilibrio del no cambio (la exclusión mutua) y que la inestabilidad explosiva y violenta (el caos: la guerra civil, la violencia generalizada). El sistema político en su conjunto tiene que ser primero presionado intensamente por fuerzas contradictorias y en competencia, tal como lo ha estimulado la revolución bolivariana como proceso político emergente, de forma que el sistema político se mueva a deshacer su estado de orden y equilibrio antes de que puedan surgir nuevas, más creativas e innovadoras formas de acción política, de interacción entre los actores diferentes y de organización comunitaria, económica y social. La democrácia participativa y representativa, ambas, así como la aparición de organizaciones políticas más eficaces sólo surgirán con fuerza creando inestabilidad controlada, pero jamás surgirán de la violencia permanente y generalizada.
3) La auto organización es una condición que emerge de la interconectividad creciente, creando patrones y estructuras inéditas de interacción, convivencia y trabajo. La crisis actual del sistema político venezolano puede crear en los líderes, partidos políticos, instituciones, comunidades y organizaciones venezolanas la capacidad de diseñar esquemas inéditos de comunicación, acuerdos, interacción y organización. Esta organización emergente surge de la inteligencia acumulada en los líderes y grupos de personas más capaces para actuar en lo confuso e inexplorado de la inestabilidad controlada, los que más valoran la diversidad, las relaciones permanentes (no las rupturas) y las interconexiones no características, lo no hecho o no intentado hasta ahora. Las formas de organización inéditas son patrones cualitativamente superiores de acción y estructuras de trabajo inesperadas, basadas en su propia dinámica de interconectividad entre ellas y con el entorno. El proceso de múltiple interconectividad, crea combinaciones organizativas no características, únicas, diferentes y novedosas. Ejemplos venezolanos de organización emergente son: las misiones de la revolución bolivariana tan eficaces en el corto plazo, las experiencias conocidas como Microempresas de Barrio financiadas por Bangente, las diversas organizaciones de la sociedad civil venezolana surgidas a la luz de la arremetida de la crisis como Sumate, las UBEs y las Asambleas de Ciudadanos, el renovado interés del venezolano por la lectura, el reencuentro con la función de pensar que comienza a emerger en la sociedad venezolana, el novedoso concepto de responsabilidad social empresarial que practica hoy la empresa Ron Santa Teresa con su “Proyecto Alcatraz”, el cual emergió del desprecio que sentía la comunidad por la organización, previo a la experiencia que convirtió a verdaderos delincuentes -según su propio decir- en “personas, en alguien”, en gente socialmente útil y productiva.
4) Las personas, familias, partidos políticos, organizaciones, la sociedad civil y las naciones no se pueden dirigir de forma lineal. El liderazgo político nacional tiene la promisoria oportunidad de comprender que los ciudadanos, las comunidades y la nación no se pueden controlar sólo se pueden afectar o influenciar, porque la complejidad de esos entes en tanto seres vivos es su condición. En consecuencia el proceso de la revolución bolivariana y las fuerzas que se le oponen está determinado por su interconectividad creciente, infinita y por ello impredecible en el largo plazo. Si ello es así, como la revolución bolivariana y la oposición sólo se pueden afectar o impactar, más no se pueden controlar, en consecuencia, sólo pequeñas variaciones o cambios en ambos polos de poder creados a través de la utilización de múltiples estrategias para la generación de inestabilidad controlada, pueden producir grandes cambios. Pero grandes estrategias y acciones, o grandes presiones producirán muy poco impacto o ningún cambio, pueden producir todo lo contrario como lo evidencia la experiencia vivida hasta ahora. Tal es la naturaleza compleja del proceso político venezolano.
Alfredo C. Ángel
Consultor Gerencial
Alfredo Angel
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