| |
Sección: Política
ENVIAR A UN AMIGO
|
ENVIAR AL DIRECTOR
|
ENVIAR AL EDITOR
Desde el puente
Temor al desenlace
Oswaldo Álvarez Paz
Lunes, 23 de diciembre de 2002
Cada día es más evidente la existencia de un gobierno incompatible con la libertad y la democracia. Se trata de un régimen que desarrolla una guerra interna para imponer una mala y desfasada copia del castrismo. Estas mentalidades nunca han fortalecido democracias. Buscan la revolución armada. Las vías parlamentarias les parecen lentas y aburridas. El orden jurídico un estorbo, un problema que tienen que resolver violentando o manipulando su aplicación. No es casual que, en las actuales circunstancias, Chávez trate de aumentar la grosera concentración de poder político y económico que tiene. Lo hace porque sabe que perdió la calle. Dejó de representar a la nación y es rechazado por la inmensa mayoría del país. Pero tiene el poder y ésta es una lucha por el poder, cosa que pareciera no haber entendido buena parte de una oposición ingenua, o demasiado calculadora para mi gusto. Aquí no se está eligiendo a mister simpatías. Se define la permanencia o no de un presidente, de un gobierno y la vigencia o liquidación de los principios generales del estado democrático.
Chávez controla el poder de manera informal y al margen del estado de derecho, pero con el apoyo creciente de brigadas milicianas como ejército paralelo de regulares e irregulares bajo su mando. A la FAN regular ha pretendido sobornarla con relativo éxito, infiltrarla y al limitar su capacidad operativa piensa que desaparece cualquier posibilidad de reacción eficiente contra sus propósitos. Sin embargo, de tanto poner trampas no vió las que se levantaban a su alrededor. Está entrampado.
Llegamos al momento de las salidas radicales. Referendo, negociaciones pacíficas, desarme de los círculos terroristas, respeto a los demás poderes especialmente a la autonomía municipal, investigación de la masacre de abril...todo se estrella con la cínica actitud de este gobierno que en su agonía puede provocar muchos muertos y situaciones muy dolorosas. No nos engañemos. Venezuela vive un caos y estamos al borde de la anarquía total, antesala del totalitarismo castro-chavista o de la dictadura tradicional latinoamericana. Quizás aún podamos evitarlo por la vía de una oportuna intervención civil y militar que abra las puertas de una transición civilizada para reinstitucionalizar a Venezuela y echar las bases de una nueva democracia saneada, moderna y clara en cuanto a los objetivos nacionales y la estrategia para alcanzarlos. El tiempo conspira en contra de esta posibilidad. Los militares sufren ya el escarnio callejero y la dirigencia civil está siendo rebasada por un pueblo más decidido y corajudo que sus líderes. Pareciera que nadie sabe como salir de la crisis porque hay demasiado temor a la incertidumbre del desenlace y muchos cálculos oportunistas en quienes deberían ser más generosos y desprendidos.
email:oalvarez@telcel.net.ve
|
|
Publicidad
|
|