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Sección: Política
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Misión “¡Muera la Inteligencia!”Humberto García LarraldeLunes, 22 de marzo de 2010
Economista, profesor de la UCV, humgarl@gmail.com, autor del libro, El fascismo del siglo XX1, Editorial Debate, Random House Mondadori, Caracas, 2009.
Las palabras encomilladas del título fueron exclamadas por el general franquista Millán Astray en el paraninfo de la Universidad de Salamanca, en ocasión de celebrarse “La Fiesta de la Raza”, el 12 de octubre de 1936, en plena Guerra Civil española. Memorable fue la respuesta digna, valiente y de enorme estatura moral del humanista Miguel de Unamuno, rector de esa milenaria casa de estudios, a semejante barbaridad: "Este es el templo de la inteligencia. Y yo soy su sumo sacerdote. Estáis profanando su sagrado recinto. Venceréis porque tenéis sobrada fuerza bruta. Pero no convenceréis. Para convencer hay que persuadir. Y para persuadir necesitaréis algo que os falta: razón y derecho en la lucha…”
En noviembre de 2009 un grupito de desadaptados había causado destrozos a las puertas y paredes del Edificio del Rectorado con pesadas estructuras metálicas arrancadas a la fuerza de las obras de construcción de las puertas de acceso al campus universitario por la Plaza de las Tres Gracias. Ante tal salvajismo, el máximo cuerpo de dirección acordó abrir expedientes a quienes fueron identificados como autores. Todo hace pensar que los actos terroristas mencionados arriba fueron perpetuados por los mismos sujetos con el fin de intimidar a las autoridades y disuadirlas de las medidas disciplinarias a que hubiera lugar. A estas acciones violentas habría que sumar la quema del carro del coordinador del Vicerrectorado Administrativo, de dos unidades de transporte el día de la marcha universitaria en reclamo de un presupuesto justo ante el Ministerio de Educación Superior, la quema de la FCU, el tiroteo de sus oficinas, la quema del vehículo del anterior presidente de ese organismo, Ricardo Sánchez, y muchos incidentes más ocurridas durante los últimos años. Más allá de la UCV pueden mencionarse agresiones contra la ULA, LUZ, UDO, UNET y la UCAB.
En la tarde siguiente al acto terrorista (miércoles 17), el novel viceministro de Educación Superior, Luis Damiani, profesor de la UCV, se reunió con el Consejo Universitario, a petición de este cuerpo, con la esperanza de que el Gobierno se pronunciara ante los hechos de la noche anterior. Lamentablemente, fue penoso presenciar las contorsiones retóricas que esgrimió para “contextualizar” el problema y terminar prácticamente justificando los hechos violentos, dizque por tratarse de una “lucha entre posiciones contrarias”. Peor aun fue ver en los noticieros televisivos ese mismo día al nuevo ministro, Edgardo Ramírez –también UCVista-, insinuar sin remilgo alguno de vergüenza y con su uniforme “rojo-rojito” (incluida cachucha con estrella Texaco en el centro), que fue la Rectora quien se “auto agredió”. Todo obedecería, según la atropellada declaración de este vocero del régimen más retrógrada y primitivo que ha conocido Venezuela desde Juan Vicente Gómez, a que la Dra. Garcia-Arocha era expresión de fuerzas políticas “de derecha” (¡!). Que triste evidenciar cómo estos ex UCVistas botan por la borda la honestidad intelectual con la que les quiso formar su Alma Mater para plegarse a los designios de un teniente coronel fascista. Si tal falseamiento no fuese suficiente, el Diario Vea publicó el jueves 18 la versión de que, sí, el incidente tuvo como autoría a la Rectora (¡!). Y todavía hay quienes dudan de la afinidad entre estalinismo y fascismo: ¡Goebbles hubiera estado encantado con pupilos tan aventajados! El fascismo es incompatible con la universidad libre, autónoma, plural y democrática, tan sencillo como eso. El asalto a la inteligencia que emana de las mentiras, falseamientos e inventos descarados con que el presidente Chávez nos apabulla a diario, encuentra complemento en estas tropelías cometidas por sus bandas terroristas contra la Universidad. ¿Qué opinan de esta funesta misión, “¡Muera la Inteligencia!”, los académicos que todavía albergan esperanzas en un “socialismo del siglo XXI”? O se desmarcan contundente y públicamente, o se convierten en cómplices del atraso y la barbarie. Porque deben saber que la UCV perdurará, con su apego por los valores libertarios, humanistas y democráticos, sus invalorables aportes a la sociedad, su pensamiento crítico y su orgullosa tradición de luchas. Pero la misión “¡Muera la inteligencia!” no pasará. Adenda: El fascismo legitimó sus aspiraciones de poder absoluto apelando a mitos fundacionales que justificaba la división de la sociedad entre un “nosotros” –patriotas- y los “otros”, enemigos de la patria, contra quienes se desplegó una campaña de odios que justificó la negación de sus derechos. Estos “enemigos” eran acusados de cumplir los designios de potencias imperialistas que amenazaban las conquistas del pueblo, obligando a la militarización del país “en su defensa”. La violencia desatada contra ellos por escuadras partidistas uniformadas con camisas de un mismo color se convertía en una de las máximas expresiones del “hombre nuevo”, que debía sacrificar todo por la “revolución fascista”: “Todo dentro del Estado; nada fuera de él” (B. Mussolini). El culto a la personalidad justificó la destrucción del Estado de derecho, para enseñorear como verdad única la del líder: “el pueblo soy yo”. En nombre de ese “pueblo” se apresaba al disidente para luego buscar el “delito” con el cual inculparlo. Finalmente, la muerte se convirtió en instrumento de “limpieza” en ese terrible afán por la reingeniería social: sólo merecen quedarse los “buenos”, los “patriotas” -¡Patria, Socialismo o Muerte! |
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