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Opinión y análisis

Adios 2004
Charito Rojas

 
Lunes, 20 de diciembre de 2004

No voy a hacer un recuento del calvario que ha sido este año para los venezolanos que aspiran tener un país libre, con respeto a los derechos ciudadanos, con inclusión de las minorías y sobre todo con un gobierno que comprenda que está en funciones para 24 millones de venezolanos y no contra mitad de ellos.

Esta es mi última columna del año 2004 y quiero despedirme con la letra de una canción de Rubén Blades de hace casi dos décadas, que viene como anillo al dedo. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

“Prohibieron el derecho a queja. Prohibieron el preguntar. Prohibido esperar respuestas. Prohibida la voluntad. Prohibidas las discusiones. Prohibida la realidad. Prohibida la libre prensa y prohibido el opinar. Prohibieron la inteligencia con un decreto especial. Prohibieron ir a la calle y al estado criticar. Prohibieron reírse del chiste de su triste gobernar. Prohibieron el desarrollo del futuro nacional. Prohibieron los comentarios sin”visto bueno” oficial. Prohibieron rebelarse contra la mediocridad. Y prohibieron la conciencia al prohibirnos pensar.

Pobre del país donde lo malo controla, donde el civil se enamora de la corrupción. Pobre del país que con la violencia crea que puede matar la idea de su liberación. Pobre del país que ve la justicia hecha añicos por la voluntad del rico o por orden militar. Cada Nación depende del corazón de su gente. Y a un país que no se vende, nadie lo podrá comprar”.

AQUÍ ENTRE NOS

Las consecuencias de la ordenanza aprobada por la cámara municipal contra la voluntad de los valencianos y que otorgó una rebaja del impuesto a los bingos y casinos del 10% al 4%, lo cual redujo en la misma proporción los ingresos de la Fundación para la Cultura de Valencia, se están haciendo sentir en una Navidad sin ornatos ni celebraciones. María Teresa Morín, la Presidenta de esa Fundación ha declarado un déficit que ha hecho imposible la celebración de esas navidades que todos los años regalaba la Alcaldía a los ciudadanos en las plazas de la ciudad, con parrandas, espectáculos y ferias navideñas, con una ciudad bellamente engalanada para la alegría de sus habitantes. Una Valencia triste y oscura recibe los vientos de cambio, pero soplando a favor de los bingueros y concejales que seguro sí tendrán unas opulentas navidades… El Plan Nacional de Seguridad no ha tenido efecto en Carabobo, muy al contrario, el estado ocupó la pasada semana el primer lugar nacional en comisión de delitos contra la propiedad. Nos preguntamos si tiene algo que ver la actitud proteccionista de la Gobernación hacia los buhoneros que ahora plenan la antes impecable Valencia o la complacencia hacia los cada vez más numerosos invasores que ahora llaman “ocupantes circunstanciales de la propiedad”… La “Calle del hambre” en Mañongo, donde hay continuamente episodios delictivos y hasta muertos tiene en su historial, fue desalojada por la Alcaldía de Naguanagua, para que inmediatamente después la Prefecto desautorizara al Alcalde, sin ninguna competencia legal, permisando nuevamente a los buhoneros y vendedores de comida. No estamos en contra de los buhoneros que necesitan ganarse la vida sino del caos urbano que eso produce cuando la actividad no es regulada. La falta de higiene pública, la inseguridad, el hacinamiento, el tráfico, la contaminación y la ruina del comercio formal que paga nóminas, servicios e impuestos son algunas de las consecuencias de esta proliferación buhoneril. El populismo que privilegia a unos en detrimento de los derechos de la mayoría tendrá graves consecuencias. Como las vimos en Caracas (en la medida que la Ley Mordaza permitió transmitirlo), cuando la guardia nacional y Policaracas arrasaron con los puestos de los buhoneros, decomisando y quemando mercancías que eran su único patrimonio. Si el general no quiere las mismas escenas en Carabobo debe respetar las ordenanzas municipales existentes y dejar el problema de los buhoneros en la jurisdicción correspondiente, que son las alcaldías… Por cierto, les cuento este episodio: el pasado jueves hubo un concierto de Navidad con la Camerata Barroca de Caracas, en la Catedral de Valencia. A la hora del evento, la Catedral estaba literalmente sitiada por los buhoneros, que hasta clavan en las paredes del sagrado recinto sus mercancías. Un camión identificado con las siglas del MVR vendía CD y sus altavoces apuntaban directamente a la puerta de la Catedral. Ante la petición de los organizadores de la Alcaldía de que se retiraran del sitio para poder comenzar el concierto, los buhoneros del camión se burlaron preguntando que quién lo ordenaba, que si era Paco Cabrera, porque ellos no obedecían sino a su general. El colmo fue que cuando la directora de la Camerata, una dama y música excepcional como Isabel Palacios, repartía las partituras en el Altar Mayor, penetró por la sacristía un buhonero bañado en sangre, al que aparentemente le habían dado una puñalada. Una barbarie inadmisible…Interesantes datos: Chávez denuncia que el país perdió 10.000 millones de dólares con el paro petrolero, pero obvia las pérdidas mayores que ha sufrido Pdvsa. 241.000 años de experiencia están sin trabajo o han emigrado; dos millones de barriles diarios menos por la manifiesta incapacidad de quienes manejan las operaciones en la “nueva Pdvsa”; yacimientos deteriorados; taladros paralizados en más del 50%; la exploración reducida a su mínima expresión; la seguridad industrial ocasionando heridos casi a diario; daños incalculables al medio ambiente; situación financiera de la empresa inauditable y desconocida; el futuro de la estatal comprometido por desvío de recursos hacia actividades no petroleras, como las misiones. Por si fuera poco, se violó la Ley al nombrar Presidente de Pdvsa al Ministro de Energía. El ratón cuidando el queso…Por otra parte, los casi 23.000 trabajadores ilegalmente despedidos perdieron su carrera, el derecho a la jubilación, les confiscaron el fondo de ahorros, no les han pagado las prestaciones y están vetados en todas las empresas relacionadas con el gobierno. Sus derechos humanos han sido violados, así como su derecho al trabajo. La gente del petróleo sacrificó todo luchando por los valores, por algo que se llamaba meritocracia y que ahora está momentáneamente perdida en la marea roja. Desde estas líneas, mi respeto hacia esta gente de honor, que Dios les de una hermosa Navidad y un mejor futuro. La dignidad tendrá su premio al final de este tortuoso camino…Mi agradecimiento para aquellos amigos, lectores, oyentes, que me han dedicado un recuerdo en estas Navidades. Envío a través de esta columna mi palabra de afecto y solidaridad con los sinsabores que han padecido durante este año. Confiemos en que Dios nos ayudará en el 2005 a seguir luchando por tener un país mejor, donde todos los hombres cualquiera que sea su pensamiento, compartan la buena voluntad de trabajar juntos para lograr cerrar heridas que aún sangran dolor. Encomendémonos a la justicia divina porque la humana por los momentos no está funcionando. Pidamos al Niño Dios que ilumine las sombras, que abra entendimientos, que bañe con la claridad de los justos a quienes tienen en su mano la conducción del país. Es tiempo de creer, de confiar, de tener fe. Sin ellas no podremos seguir transitando este duro camino que nos ratifica cuanto amamos a nuestro país y cuanto apreciamos la democracia y la libertad. Deseándoles que en estas Navidades hallen la paz en sus corazones y que recarguen su espíritu con la esperanza de lograr la Venezuela feliz y próspera que todos queremos. Me despido hasta el miércoles 12 de enero de 2005. ¡Felices Fiestas!

Charito Rojas

 

 

 
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