![]() |
![]() |
| Domingo, 08 de noviembre de 2009 | Quiénes Somos | Analitica.com como Página de Inicio | Mapa del Sitio | Registro | Buscador | Contáctenos |
| Home | Editorial | Política | Economía y Petróleo | Internacionales | Global y Social | Arte | Entretenimiento | Sintesís de Noticias |
| Bitblioteca | Analítica Premium | Mujer Analítica | Zona Empresarial | Medicina y Salud | Medio Ambiente | ||
| Columnistas | Bitácora | Foros | RSS | Noti-tips | Horoscopia | WAP | Ley Orgánica de Educación |
| Política | Actual | Documentos |
|
DISMINUIR LETRA
|
AUMENTAR LETRA
|
ENVIAR A UN AMIGO
|
ENVIAR AL EDITOR
Reflexiones para los coordinadores del Paro Cívico Nacional Rafael J. Méndez Lunes, 23 de diciembre de 2002
El empleo actual de los términos “oposición” o “paro de la oposición” es incorrecto e inconveniente. Recordemos que entre otras acepciones, el término oposición se refiere, y este es el sentido que mayoritariamente las comunidades nacional e internacional continúan utilizando para referirse a los grupos que dan soporte al paro, a una minoría que en el ámbito político, se opone a los actos del Gobierno. El Paro Cívico Nacional está sustentado por un número mayoritario de los miembros de virtualmente todos los sectores de la sociedad venezolana: sector industrial privado, sector petrolero, sector petroquímico, cámara de franquicias, comercio en general, sector educativo, marina mercante, trabajadores, profesionales, medios de comunicación, sector cultural, iglesia, sector bancario, partidos políticos no oficialistas, etc. Por ende, el Paro Cívico Nacional no es ni puede ser conceptualizado como un paro de la oposición. La oposición política en el más estricto de los sentidos es sólo uno de los muchos sectores que apoya al paro cívico. El Paro Cívico Nacional no es tampoco asunto exclusivo de grupúsculos, cúpulas, o partidos, sino una reacción global de la Sociedad Democrática Venezolana contra una minoría autocrática que, utilizando arbitrariamente los recursos que le proporciona el control sobre la administración pública y sobre algunos funcionarios que han enquistado dentro de los otros Poderes Públicos, pretende imponer mediante la fuerza de los instrumentos de la autocracia ideas anacrónicas que le permitan adquirir un control absolutista sobre la nación venezolana. El paro —por ende— excede las fronteras estrictamente políticas, el paro es ideológico, y como tal es un instrumento de la lucha de una sociedad democrática, respetuosa y comprometida con los derechos fundamentales que sirven de base a la práctica democrática moderna. Por ello, tanto los coordinadores del Paro Cívico Nacional como los medios de comunicación deberían, en el interés de emplear un término representativo de la extraordinaria heterogeneidad de los sectores que apoyan el paro y del objetivo civilista y democrático que les da cohesión, eliminar el término “oposición” al referirse al paro y a los sectores que lo sustentan. Somos la Sociedad Democrática Venezolana, y el Paro Cívico Nacional es el paro de la Sociedad Democrática Venezolana. Si existe una entidad que puede ser calificada como de “oposición”, esa entidad está representada, en todo caso, por el grupo minoritario que pretende eliminar los valores e instituciones democráticas del país, y del cual forman parte tanto el presidente como su entorno más íntimo. La “oposición” es el Gobierno, no la Sociedad Democrática Venezolana. El esfuerzo mediático que la Sociedad Democrática Venezolana realizada en aras de la preservación de los valores e instituciones democráticas del país tiene que ser representativo de la multiplicidad de sectores que conforman el entramado democrático venezolano. Aún cuando la punta de lanza del paro ha sido la capacidad de convocatoria de la trilogía PDVSA -CTV-FEDECAMARAS , debemos considerar que el paro y las acciones de calle han sido y son el esfuerzo de un todo colectivo. Esto debe ser mostrado con profusión ante la opinión pública, en el interés de evidenciar la universalidad de la respuesta democrática del país. La aparición cuasi-exclusiva de Juan Fernández, Carlos Ortega y Carlos Fernández en los partes diarios de la Coordinadora Democrática puede dar la impresión de que el paro y sus acciones son la consecuencia de un liderazgo restringido y no de un sentimiento colectivo. Si queremos evitar que el paro se perciba como un paro del Este caraqueño y/o de ciertas cúpulas nacionales, como ya está ocurriendo en muchos sectores de Venezuela , debemos “compartir” el espacio mediático y permitir la presentación, por sus propios representantes, de reportes de sectores adicionales de la vida nacional, provenientes de comunidades diversas, así como testimoniales en positivo de individualidades ajenas al sector político, apreciadas y reconocidas a nivel regional o nacional, en aras de incrementar la identificación multiregional y multisectorial con el Paro Cívico Nacional. Si deseamos que el paro sobreviva, debemos profundizar la “caraqueñización” y “popularización” del paro. Hasta ahora se ha dado muy poco soporte al liderazgo del Oeste, Centro y Suroeste de la ciudad capital. Debemos coordinar esfuerzos a nivel de todos los sectores de la gran Caracas. Los líderes de las entidades coordinadoras del paro parecen olvidar que las encuestas son claras: menos del 30% de la población en todos los sectores sociales del país está de acuerdo con la gestión de la actual administración, y de ese porcentaje solo una muy pequeña fracción puede ser considerada como “oficialismo duro”. El Paro Cívico Nacional no es un fin en si mismo, ni un mecanismo de castigo from the people to the people. Es un mecanismo de lucha contra la escuálida pero aún relevante oposición anti-democrática del país. Es una pancarta pública que exhibe la fortaleza de la voluntad democrática de la nación. Existen actividades comerciales que por la naturaleza de la misma fecha se están realizando y continuarán ocurriendo independientemente del paro, como la compra del Niño Jesús o de los adornos de Navidad y, en general, de todos los bienes y servicios vinculados a la estación navideña. A estas alturas ni siquiera imaginamos la duración que podrá tener el paro, ni la posibilidad de la población de movilizarse dentro de las ciudades, dadas las restricciones que impone la disminución de las reservas de combustible, pero si el paro se extiende, el esquema actual no es viable y debe implementarse una estrategia diferente que mantenga la imagen de unidad alrededor de esta actividad, al tiempo que permita la sobrevivencia de los empresarios que están dando su apoyo. Recordemos que el esquema actual favorece abiertamente a los empresarios que no son solidarios con el paro, beneficia a ciertos sectores industriales y comerciales que abren sus puertas aunque sea parcialmente y debilita la posición de pequeños y medianos comerciantes e industriales, cuyas reservas financieras son insuficientes para mantenerse en paro por mucho más tiempo. Probablemente un esquema de horarios restringidos que permita la prestación de ventas y servicios mínimos sea funcional. En todo caso ¿Porqué no dar un premio a ese país que ha marchado y luchado incansablemente y le regalamos un par de días de normalidad, alrededor de las fechas de nochebuena y año nuevo? No es un regalo de nosotros para nosotros mismos, es el reposo momentáneo del guerrero y un obsequio para los más pequeños. Recordemos que lo cortes no quita lo valiente. Los representantes de la Coordinadora Democrática han comenzado a anunciar la marcha hacia Miraflores. Un gran sector de la población democrática mantiene serias aprehensiones y temores en cuanto a este tema. ¿Qué objetivos específicos se pretenden alcanzar con esta marcha? ¿Evidenciar el debilitamiento del régimen? ¿Demostrar que el control definitivo de la calle está en manos de la sociedad democrática? ¿Reeditar la toma de La Bastilla ? ¿Realizar un acto terminal que detone acontecimientos de consecuencias impredecibles? El pueblo venezolano debe ser informado con precisión de los alcances y objetivos de la marcha a Miraflores. Ya no caben más sorpresas desagradables. En todo caso, la marcha debe estructurarse de forma que se elimine cualquier suspicacia posible, que se muestre la cohesión y compromiso de todo el liderazgo democrático nacional y, en definitiva, que minimice hasta donde sea posible el peligro para la sociedad civil. Dados los riesgos potenciales de este evento, la marcha debe ir encabezada por una fuerza de defensa, desarmada pero firme, constituida por los ciudadanos más entrenados para ello, aquellos que han jurado formalmente defender la Patria aún a costa de su propia seguridad; nos referimos al estamento militar en retiro o en desobediencia civil comprometido con la lucha por el mantenimiento de las libertades democráticas. El liderazgo de oposición en pleno debería seguirles inmediatamente, para evidenciar de manera palmaria que no hay cartas ocultas de nuestro lado. Debe ser una marcha de proporciones extraordinarias, de alcance nacional, en la que empresarios, comerciantes e instituciones de oposición deben coadyuvar para proporcionar la infraestructura requerida para facilitar el traslado de los demócratas de todos los rincones del país. La ciudad debe hacerse insuficiente para albergar al pueblo democrático venezolano, para que la marcha sea un referéndum inobjetable, aún para los autistas del Palacio de Gobierno. Es la única manera, y quizás sea la última oportunidad. |
|
Luciano F. Reni B.
Elizabeth Burgos
Angel Lombardi |
|
Copyright © 1996 - 2009 por Analítica Consulting 1996 |
Reservados todos los derechos. Analítica Consulting 1996 no se hace responsable por el contenido publicado de fuentes externas. |