Caracas, Viernes, 18 de abril de 2014

Sección: Política

ENVIAR A UN AMIGO  |  ENVIAR AL DIRECTOR

¡Tolerancia!

Carolina Jaimes Branger

Jueves, 2 de septiembre de 2004

Entre la mezcla de sentimientos que he percibido en la gente durante esta semana, que van desde la incredulidad hasta la decepción, de la sorpresa a la indignación, de la tristeza a la rabia, el que más me ha dolido y me ha preocupado ha sido la intolerancia.

La intolerancia puede compararse a una bola de nieve que se dejara rodar desde lo más alto de un pico nevado. Si no se detiene a tiempo, eventualmente se convierte en avalancha. Y las avalanchas tienen un poder de destrucción que pueden acabar con cualquier cosa que encuentren en su camino.

No se puede hablar de tolerancia, si quien la pide no está absolutamente convencido de que si pide tolerancia, es porque es tolerante.

No se puede exigir respeto, si no se está dispuesto a respetar.

No se le puede pedir a otro que pida perdón, si no existe la voluntad de perdonar.

La intolerancia tiene su base en el odio, y también en la ignorancia y en la prepotencia, como causa y consecuencia del odio. Del odio que proviene de rechazar visceralmente lo que es distinto. De la ignorancia de no tolerar lo que no se conoce. De la prepotencia, porque se requiere una gran dosis de soberbia para pensar que se tiene la verdad en la mano.

Me han llegado correos que incitan y alimentan la intolerancia. Me han llamado a mi programa de radio en la misma tónica. Sé que es difícil controlar la rabia y más que la rabia, la impotencia. Pero también es injusto a todas luces volcar la rabia y la impotencia sobre aquéllos que piensan distinto, o peor aún, sobre aquellos que por no haber tenido una oportunidad real de aprender a discernir y distinguir entre una propuesta factible y una promesa populista, se aferran a ésta última como tabla de salvación.

No se puede vivir en un país en el que se cierren puertas en vez de abrirlas. En el que se reste en vez de sumar. En el que se divida en lugar de unir. Un país en el que constantemente parte de él sienta que la otra parte debe ser excluida tiene muy pocas posibilidades de crecer como sociedad orgánica.

Yo estoy segura de que si muchos de quienes hoy propician intolerancia, se sentaran a conversar con aquellos a quienes hoy quieren “fregar”, descubrirían que son muchas más las cosas que los unen que las que los hacen distintos. Muchas más las coincidencias que las diferencias, y que los sueños de prosperar y de vivir en paz son prácticamente los mismos.

William Wordsworth dijo que lo mejor de la vida de un hombre bueno lo constituyen los pequeños, anónimos y olvidados actos de bondad y de amor. Los venezolanos somos gente buena. Si tomamos conciencia de que la reconciliación pasa porque sí por la tolerancia, podemos lograr un cambio en el país que ni el flujo más grande de divisas podrá comprar. Porque hay cosas que, “ni se compran ni se venden”. La tolerancia es una de ellas.

tunas@telcel.net.ve

ANALITICA.COM no se hace responsable por las declaraciones y conceptos emitidos en los artículos de opinión publicados en nuestro sitio Web, los cuales son de la exclusiva responsabilidad de sus autores


Nacionales


 
Estudiantes de Margarita protestan en las playas más concurridas de la isla

Estudiantes de Margarita protestan en las playas más concurridas de la isla

 
MP priva de libertad a cuatro personas por ataques contra hijos de

MP priva de libertad a cuatro personas por ataques contra hijos de "la Caperucita"

 
Embarcación se hundió en La Guaira

Embarcación se hundió en La Guaira

 


Sociedad


 

La política y la militarización de la justicia

 

A contracorriente

 

La tecnología priva

 

blog comments powered by Disqus

 

Columnista:

 

Carolina Jaimes Branger

Ver perfil
Ver artículos


Sobre Autor