El miércoles pasado Pedro Penzini Fleury entrevistó en su programa radial a Patricia Janiott, periodista de la cadena CNN, quien estuvo en Caracas por pocos días. Como cada día que pasa, el pueblo venezolano es menos protagonista y participa menos directamente en la gestión de sus instituciones, la pregunta obligada de Penzini a la bella colombiana era su opinión sobre el primer locutor, dueño del equipo y aspirante a líder mundial de quienes no se han enterado de la caída del Muro de Berlín. Como respuesta, Janiott alabó la capacidad oratoria de Chávez y resumió su impresión diciendo que el teniente coronel cree en lo que dice.
El periodismo internacional con respecto a Venezuela sufre de una gran desventaja para conocer nuestra realidad. Y en grado superlativo la televisión. Por lo general, las noticias televisivas dan preponderancia a las entrevistas, la investigación de los hechos es poco frecuente. El prurito que tienen estas cadenas internacionales de presentarse como imparciales en el conflicto político que vivimos, hace que los reporteros despachen la mayoría de sus informes entrevistando a personas de uno y otro bando (a veces a desprevenidos caminantes que no dicen mucho), cerrando siempre con la opinión oficial que encarna la vedette en la que se ha convertido Chávez gracias a sus bravuconadas contra nuestro primer cliente petrolero y mayor proveedor comercial, EE. UU.
La frase anterior debería plantear la primera duda a nuestra visitante. ¿Cree Chávez en lo que dice al vociferar contra el capitalismo “salvaje” e insultar –lo llamó pendejo- a Bush ? CNN debe tener entre sus archivos la cinta que atestigua la emoción nada contenida de nuestro showman en la sede de la Bolsa de Nueva York. Allí dio el martillazo de cierre casi con lágrimas en los ojos, tan exultante era su estado anímico. Hizo lo que ningún otro presidente venezolano ha hecho: estar presente en ese acto de celebración del capitalismo mundial en el centro bursátil más importante del mundo.
De manera que si lo actos de una persona hablan de sus convicciones y planes, de lucha contra el capitalismo gringo y “salvaje” nada. Pero es que ha habido otros hechos en la conducta del ocupante de Miraflores que revelan más su plena adscripción capitalista. La entrega de la plataforma del Delta del Orinoco a empresas norteamericanas para la exploración y explotación de gas, sin cumplir con lo extremos legales, habla de esa identificación con el capital gringo. Janiott puede buscar en los archivos de su emisora las palabras del golpista en esa oportunidad y podrá oír los elogios a las pequeñas cooperativas socialistas, como la Chevron Texaco, que ganaron a dedo esas concesiones.
Y que se sepa, hasta ahora, no hay ningún plan para no venderle más petróleo a EE.UU. Nadie se ha enterado de la posibilidad de un embargo de nuestro primer producto al mercado gringo. Al contrario, Venezuela le ha vendido crudo a las reservas estratégicas del enemigo norteño, violando una costumbre y una disposición que busca resguardar los precios.
Y si Chávez de verdad creyera en todo lo que dice, ¿por qué cada día hay más niños abandonados en las calles venezolanas? (Para la linda Patricia: Chávez prometió la noche de su victoria en 1998 recoger a los niños de la calle en un plazo de seis meses, si no lo hacía, dejaba de llamarse Hugo Chávez. Seis años después, el problema se ha decuplicado y no se ha cambiado el nombre, porque el tipo cree en lo que dice).