El habla castellana define lo militar como "Perteneciente o relativo a la milicia o a la guerra, por contraposición a lo civil"; la inglesa como "característico o ajustado a las fuerzas armadas, que pertenece a la guerra". Nuestros compatriotas guarúnos -poseedores de un muy rico lenguaje, el Warao-, dicen Dariha (Guerra, Pelea, Batalla); Darihabamo (guerreros, militares, guardias nacionales); Darihabatu (llevador del combate, combatiente, soldado). Y en general, en cualquier lengua, lo militar no tiene nada que ver con lo civil, con la paz, con el comercio, ni con cualquier otra cosa distinta al combate armado.
El hecho de que muy recientemente en la historia de la humanidad se usen todo tipo de eufemismos para hacer palatable o políticamente correcto el uso de la violencia armada, por parte de estados legítimamente constituídos, no cambia para nada la realidad.
Los instrumentos con los cuales los militares ejercen su profesión u oficio, son instrumentos de muerte y destrucción. No importa que se usen para defender algo o a alguien; tampoco que agrupaciones de militares sean llamadas fuerzas de paz, o que los militares digan que se entrenan en la guerra para preservar la paz; o que se diga que el nuevo papel de las fuerzas armadas es la disuación y no la guerra. Muchísimo menos que se hable de una guerra, o revolución... pacíficas.
La más reciente evidencia de esto, nos la dieron las naciones aliadas que "restablecieron la paz" alterada en el Medio Oriente, por la invasión iraquí a Kuwait: condujeron la Guerra de Golfo.
Los fusiles, ametralladoras, morteros, granadas, cañones, misiles, y todo otro tipo de instrumento usado para lanzar cargas explosivas, bombas, granadas u otros proyectiles, no tienen nada que ver con el mundo civil o con la paz. La paz existe cuando los militares no están ejerciendo las tareas para las cuales han entrenado duramente. Ya fuese, por ejemplo, Iraq mientras invadía a Kuwait, o los países aliados mientras llevaban a Iraq nuevamente a su redil.
Cuando ocurre violencia armada sin ejércitos, se adjetiva el hecho con la palabra "civil", para diferenciarlo del original, como por ejemplo, guerra civil, versus guerra.
Por ello, cuando se emplea a las fuerzas armadas o a los militares en algo distinto a la guerra, ó no se les mantiene en un constante entrenamiento para la guerra, se les está eliminando su condición de militar, se les está alejando de su principal esencia, el combate. Eso es precisamente lo que se hace...
Ponerlos fuera de combate
¿Y porqué? Sencillo y simple, porque le estorban a alguien. ¿Y a quién le estorban, o quien se beneficia poniendo fuera de combate a los militares o a las fuerzas armadas? Igualmente simple, al enemigo, pues esa es su principal ocupación. Ahora, no ha sido sencillo para algunos militares venezolanos, dicernir con claridad, quien es el actual enemigo de las fuerzas armadas y de lo militar.
Algunas pistas:
El canciller de la Cuba fidelista, Raúl Roa, en una homilía sobre la muerte del Che Guevara [1] , dijo:
"Che puede mostrarse a los intelectuales del Tercer Mundo como el arquetipo del intelectual revolucionario. Y, a todos los comunistas del mundo, como un comunista de cuerpo entero y, a la vez como la más alta expresión en nuestro tiempo del internacionalista proletario. Nada humano ni revolucionario, le fue ajeno. De ahí que sintiera, como propia, la causa revolucionaria de todos los pueblos y estuviese dispuesto a pelear y morir bajo sus banderas. Su carta de despedida a Fidel y su mensaje a la Tricontinental [2] constituyen su más puro e incitante legado a los revolucionarios de todos los parajes, comprometidos a hacer una revolución como parte indisoluble de la revolución mundial. Y Che hizo, con sobrecogedora naturalidad, lo que predicaba, sirviéndole de epitafio sus propias palabras premonitorias, que son un acto de fe revolucionaria y una exhortación a la prosecución del combate:
Toda nuestra acción es un grito de guerra contra el imperialismo y un clamor por la unidad de los pueblos contra el gran enemigo del género humano: los Estados Unidos de Norteamérica."
Esto nos dice sin ambages, quien era el enemigo del Che, y del resto de los comunistas. ¿Es ése el mismo enemigo de las fuerzas armadas venezolanas? ¿de lo militar?
El Che Guevara, luego de pasado un año de la huída de Batista, finaliza un escrito titulado 'Análisis de la situación cubana, su presente y su futuro' [3], de la siguiente manera:
"Un ejército que esté compenetrado de tal forma con el pueblo, que sienta tan íntimamente en él al campesino o al obrero de donde surgió, que conozca además toda la técnica especial de su guerra y esté preparado sicológicamente para las peores contingencias, es invencible, y más invencible será cuando más carne se haga en el ejército y en la ciudadanía la justa frase de nuestro inmortal Camilo: 'El Ejército es el pueblo uniformado'."
Para aquellos a los que la cortina de humo llamada Norberto Ceresole y su trilogía militarista y nazi-facista de 'pueblo-caudillo-ejército', aún no les deja ver la realidad; vienen a mano, las siguientes palabras del Che Guevara. [4]:
"Nos narra también el compañero Vo Nguyen Giap, la estrecha ligazón que existe entre el partido [comunista] y el ejército, como, en esta lucha, el ejército no es sino una parte del partido dirigente de la lucha. De la estrecha ligazón que existe a su vez entre el ejército y el pueblo; como una vez más se ve corroborado en la síntesis magnífica que hiciera Camilo: 'el ejército es el pueblo uniformado'."
Por ello, las rutas sociales en aviones de la fuerza aérea; por ello el plan Bolívar 2000; por ello los mercados populares; por ello la entrada gratuita y/o la membresía abierta al "pueblo" en los clubes venezolanos llamados círculos militares, por ello las clases magistrales en las academias militares, por ello las carrozas carnavalescas en los desfiles del 5 de julio, por ello... la constante prédica política en los actos protocolares militares, sobre revolución.
¿Quién o quienes, insisten constantemente en repetir en Venezuela esa percepción comunista de Camilo Cienfuegos, Ernesto Che Guevara y Vo Nguyen Giap, sobre el ejército y el pueblo?. Pues los enemigos de las fuerzas armadas.
Démonos cuenta de que nuestras fuerzas armadas, aún no han sido convertidas en un "ejército rebelde" ó en un "ejército rojo"; y que todavía son unas fuerzas armadas convencionales sobre las cuales el Che Guevara dijo:
"¿Qué pueden dar los militares a la verdadera democracia [el comunismo]? ¿Qué lealtad se les puede pedir si son meros instrumentos de dominación de las clases reaccionarias y de los monopolios imperialistas y como casta, que vale en razón de las armas que posee, aspiran solamente a mantener sus prerrogativas?". [5]
"Arbenz [presidente de Guatemala 1951-54] no supo como comportarse a la altura...traición continúa siendo la vocación del ejército, y una vez más vemos confirmado el dicho que dicta la eliminación del ejército como el verdadero comienzo de la democracia (si el dicho no existe, ahora lo he inventado yo)." [6]
No es sólo el Che. ¿Cuántas veces nos han dicho en cadena a los venezolanos que las fuerzas armadas más nunca serán usadas contra el pueblo? ¿Qué la Guardia Nacional no saldrá a reprimir a los invasores?
No sólo son palabras, también existen hechos concretos.
Como la remoción de Raúl Salazar como ministro de la defensa y su envió nuevamente a Washington, luego de solicitar maquinarias norteamericanas para asistir en la tragedia del estado Vargas; la remoción de Presuto Laureti del comando de la IV división blindada de Maracay y su envío como agregado militar a Bogotá, luego de que diese declaraciones a la prensa de que él no estaba involucrado en una supuesta conspiración militar; la baja militar dada a Silvino Bustillos luego de denunciar al presidente de la república de violar la constitución nacional; el enjuiciamiento del posteriormente declarado totalmente inocente de actos de supuesta corrupción del ex-comandante del ejército Rubén Matías Rojas Pérez (yerno de Rafael Caldera). Y eso es sólo lo poco que ha trascendido al público, al no poder -en razón de los cargos involucrados- ser mantenido tras el tradicional hermetismo militar.
Los hechos no están limitados al poder ejecutivo.
Constitución Nacional:
Artículo 236. Son atribuciones del presidente de la república: 6. ...ejercer el mando supremo de la fuerza armada nacional, promover sus oficiales a partir del grado de coronel o coronela o capitán o capitana de navío, y nombrarlos o nombrarlas para los cargos que les son privativos.
Artículo 329.... la fuerza armada nacional podrá ejercer las actividades de policía administrativa y de investigación penal que le atribuya la ley.
El primer artículo supedida a todos los militares -y especialmente a los altos mandos- a la voluntad de un sólo hombre, el presidente. No es al poder ejecutivo, es sólo al presidente, sin que puedan hacer observaciones ninguno de los otros cuatro poderes (legislativo, judicial, ciudadano o electoral); lo que también quiere decir, que los que se sientan afectados por las decisiones de ese sólo hombre, no tendrán derecho a ningún pataleo, porque lo que decida éste al respecto, es.... su atribución constitucional.
También, -lean bien- lo autoriza para ascender comodoras, generalas y almirantas.
El segundo artículo, permitirá al presidente convertir a los marinos, aviadores, infantes, artilleros, paracaidistas y otros especialistas militares; que él quiera, en policías. Policías cuya función no es combatir, sino reprimir a los "enemigos" internos: los venezolanos desobedientes o delincuentes.
En una cosa los actuales enemigos de las fuerzas armadas y de lo militar en Venezuela, no han seguido al Che: en su obsesión por utilizar el foco guerrillero y la guerra de guerrillas como el medio más adecuado para llegar al poder. El Che se equivocó, al desarrollar toda una teoría de lo particular a lo general. Del triunfo de la revolución cubana vislumbró equivocadamente el triunfo de la revolución mundial. Esto ya lo sabía Fidel Castro, antes de que el Che partiera para el Congo en auxilio del actual presidente de ese país y en ese entonces líder de una de las facciones guerrilleras congolesas, Laurent Kabila; también antes de que partiera luego hacia Bolivia a encontrar su muerte en 1967.
La estrategia moderna que siguen los enemigos de las fuerzas armadas latinoamericanas, es la de crear movimientos políticos, y se observa esta estrategia en el pedimento a las FARC de que depongan las armas; en la participación activa en el Foro de Sao Paulo y en la participación en Ecuador en la constitución de un movimiento político militar que intenta imitar el caso venezolano.
(Con las FARC no van a lograr nada, ellos van a seguir combatiendo, porque saben lo que les sucedió a los integrantes del M-19 cuando depusieron las armas: muchos de ellos se convirtieron en blancos fáciles de la ultra-derecha y fueron asesinados).
Algunos militares venezolanos, tampoco distinguen bien quien es su enemigo, gracias a los bien intencionados, pero equivocados análisis; y también a los mal intencionados y deliberados "análisis" de algunos, que todavía no saben, aparentemente, a quien tratan de emular los venezolanos enemigos de las fuerzas armadas: Ellos se preguntan -unos genuinamente, otros capciosamente- ¿a Hitler? ¿a Musolini? ¿a Perón? ¿al Che? ¿a Ceresole?.
A ellos hay que recordarles que no estamos en los años 40 de Hitler ni Mussolini; ni en los dos gobiernos de Perón (1946-55 y 1973-74), ni en los 60 cuando vivía el Che. Venezuela tampoco es un país agrícola en manos de un dictador retrógrada. Hace más de 40 años que vivimos en un régimen de libertades, hace una década que colapsaron la Unión Soviética y el Muro de Berlín, y existen muchas otras circunstancias, que nos indican que no hay respuestas simples.
Aquellos analistas políticos, que cuando escuchan a sus interlocutores decir que Venezuela sigue la vía al socialismo, responden con: ¿La apertura de las telecomunicaciones es socialista? ¿La ortodoxa receta fondomonetarista de altas reservas internacionales, moneda estable, baja inflación y bajas tasas de interés, es socialista?; aparentemente aún no se han enterado de lo que dijo Fidel Castro durante la coronación de que fue objeto en su última visita a nuestro país:
Hoy no es posible que la revolución tenga éxito, fuera del ámbito económico capitalista.
Él lo aprendió duramente, a partir del momento en que la URSS no pudo seguir subsidiándolo y tuvo que salir a buscar dólares donde fuese. Y ahora petróleo.
Existe otra razón fundamental por la cual lo militar estorba en Venezuela.
Aparte de que ya no hacen falta los "focos guerrilleros" ni la guerra de guerrillas, porque a los que les encanta esa técnica, desde el 2 de febrero de 1999 están en el poder, los militares no se han quedado observando las revoluciones sin hacer nada al respecto.
Al mismo tiempo en que el Che Guevara le demostraba al mundo que una fuerza guerrillera era capaz de derrotar a un ejército convencional; las fuerzas armadas analizaban el porqué, y desarrollaban toda una nueva forma de combatir: inventaron la estrategia y tácticas de contrainsurgencia, en las que están cabalmente entrenadas las fuerzas armadas venezolanas, como lo saben muy bien muchos de los que están actualmente en el gobierno -y no me refiero a los militares sólamente- sino también a los ex-guerrilleros.
Hay mucho más que eso. Las técnicas de contrainsurgencia no han parado de evolucionar, y hoy en día no sólo existen los famosos "rangers" (expertos en selva, nieve, desierto, submarinismo, paracaidismo, supervivencia, explosivos, y otros aspectos), ni los "green berets"; sino toda una gama de cuerpos especializados en inteligencia y contra-inteligencia adaptadas específicamente a las actividades guerrilleras y terroristas; en comunicaciones y sensores remotos; y en el empleo de una enorme variedad de nuevas tecnologías militares, que hacen totalmente obsoleta a la guerrilla.
El más patente ejemplo de esto nos lo da precisamente la vecina Colombia. A pesar de que el gobierno colombiano le ha negado los recursos suficientes a los militares para ponerle fin a la insurgencia armada, ésta no ha sido capaz de tomar el poder en 40 años, ni siquiera con el no tan reciente auxilio de los millardos de dólares que obtiene de su connivencia con el narcotráfico. No han podido siquiera "liberar" un territorio, el gobierno de Pastrana tuvo que prestárselos.
Por ello, la nueva estrategia marxista (latinoamericana) es poner fuera de combate a las fuerzas armadas.... políticamente. Desde los parlamentos, los poderes ejecutivos y los partidos.
Si Venezuela, logra organizar un "ejército rebelde" como el de Fidel y el Che, ó un "ejército rojo" como el de Trotsky, otra cosa sería. ¡Con todo ese petróleo, oro, diamantes.... qué logística hermano !
Eso es lo que piensan quienes les estorba lo militar.
Esto, si es realismo mágico. La política exterior que conduce la cancillería es un claro intento por revivir la Tricontinental, la política educativa intenta resucitar al "hombre nuevo", la política de industria y comercio, que atiende exclusivamente al sector público, está enfocada en el cooperativismo; la política petrolera 'mata seis pájaros de un tiro' al fortalecer simultáneamente, además de Venezuela, a Castro, Kadafi, Obasanjo, Bouteflika, e indirectamente a Arafat (recordemos que éste último fue uno de los jefes de El Chacal).
¿No encaja la política "militar" en el rompecabezas descrito?.
Si aún duda, intente responder a estas preguntas:
¿Qué están haciendo con la Ley Habilitante?
¿Quién puede en el país impedir la promulgación o reformar algún artículo de las leyes que saldrán no del parlamento, sino del poder ejecutivo?; y finalmente:
¿Ante cual institución podrán acudir los civiles y militares venezolanos que se sientan afectados por alguna de las leyes que vendrán, una vez que la Asamblea Nacional haya cumplido con el auto-mandato que le dió la Ley de Postulaciones?
Notas
[1] Ernesto Che Guevara, Escritos y Discursos. Tomo 1, pág 22. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, Cuba 1977.
[2] Reunión de los partidos comunistas de Latinoamérica, Asia y Africa.
[3] Ernesto Che Guevara, Escritos y Discursos. Tomo 1, pág 190. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, Cuba 1977.
[4] Prólogo del libro de Vo Nguyen Giap, Guerra del Pueblo, Ejército del Pueblo, Editorial Política, La Habana, Cuba, 1964.
[5] Ernesto Che Guevara, Escritos y Discursos. Tomo 1, pp. 212-213. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, Cuba 1977.
[6] Jorge Castañeda, Compañero, La Vida y Muerte de Che Guevara, Vintage Books, New York, USA, 1997.