Como en el libro de las revelaciones, el presidente Chávez denuncio, esta vez, desde el Panteón Nacional un complot en contra del encuentro de los Presidentes de los países bolivarianos que se iba a efectuar en Santa Marta, Colombia. El presidente atribuye este desencuentro a las intrigas.
Pero serán las intrigas las verdaderas causas, o será que los mandatarios bolivarianos temen ser utilizados en consignas y propaganda personalistas, o que ven en nuestro gobierno grandes contradicciones que semejan a un doble discurso como lo afirmado por la guerrilla colombiana, que dicen tener un pacto con Chávez mientras que la Cancillería rechaza tal afirmación. Serán las intrigas que alejan a estos vecinos de nuestro entrono o una politica internacional contradictoria, prejuiciada y con una gran dosis de populismo. Una Cancillería que hoy niega lo que mañana afirma y se vuelve intolerante ante la critica. Serán las intrigas la que han socavado nuestra credibilidad democrática, o los signos que hemos desatado productos de enarbolar banderas ya desteñidas que estaban ocultas en los sótanos de los viejos partidos comunistas que hoy son la nueva oligarquía.
O acaso ya se empezaron a dar cuenta que estos países están llenos de reales y auténticos problemas. Será que algunos de estos Presidentes se han percatado que ya no se puede seguir invirtiendo en sueños utópicos y estar buscando glorias ególatras, sino atacar el verdadero problema que asota a la región como el hambre y la miseria. La intriga no es la que esta conspirando en América, son algunos de los mandatarios que prefieren seguir soñado antes que abocarse a resolver los verdaderos problemas.