La "revolución bolivariana" celebró en La Habana los 5 años de la Constitución de 1999. Acá en Venezuela no hubo mucho que celebrar. La fecha aniversaria del 15 de diciembre pasó, por tanto, más en triste recuerdo de la tragedia de Vargas que en exaltación popular por el primer quinquenio de la renombrada "bicha".
Sin embargo, medio gobierno se fue a festejar en Cuba las bodas de papel del librito azul. Pompas encabezadas por 3 de los hermanos Chávez: Hugo, el presidente; Adán, el embajador ante Fidel, y Nacho, el "coordinador" del multi-convenio Cuba-Venezuela.
Por casualidades de la vida, los festejos coincidieron con unas mega-maniobras militares (Operación Bastión 2004), en las que el régimen cubano movilizó sus Fuerzas Armadas Revolucionarias y sus milicias populares en ensayo de preparación ante una "eventual" invasión de Mr. Bush.
Dichas maniobras, por cierto, no se hacían desde la desaparición de la Unión Soviética. Cuestión de plata, claro está. Quizá no sea demasiado malicioso suponer, entonces, que la generosidad presupuestaria de nuestro mandatario tuvo algo que ver con su reciente realización.
Mientras tanto, acá en Venezuela, el oficialismo le obsequiaba a la cumpleañera "Carta Magna" la aprobación de un conjunto de leyes penales y policiales que reflejan, con todo rigor, su visión autoritaria y retrógada del Estado y la sociedad. Capítulos adicionales del proyecto de dominación en nombre de la "legalidad emergente".
Son las llamadas leyes-retro de la "revolución" que buscan reforzar el control del Estado boinacolorá sobre las actividades públicas y también privadas de los ciudadanos venezolanos. Sobre todo y no faltaba más en materia de protesta, oposición y rechazo a los poderes encumbrados.
Verbigracia principal, la reforma parcial del Código Penal, cuya sanción definitiva será en enero; la supuesta Ley contra el Terrorismo y la Ley de Policía Nacional, tan del gusto del ministro Chacón.
Control que también ejercerá el "renovado" Tribunal Supremo de Justicia, luego que la mayoría gobiernera de la Asamblea procediera a designar 17 magistrados principales y sus respectivos suplentes. Debidamente certificados por el amplio y enjundioso criterio del diputado Pedro Carreño.
Ahora la Sala Constitucional del TSJ estará en manos de Francisco Carrasquero y Luis Velásquez Alvaray. Este último de reciente nombradía por su "propuesta de Enmienda Nº 1", según la cual, entre otras "innovaciones", la duración del período presidencial debe prolongarse "hasta que el cuerpo aguante".
Ironías de la ilusión, que "la mejor Constitución del mundo en derechos humanos" sea homenajeada con leyes, nombramientos y decisiones más propias de una satrapía que de una república.
Todas estas realidades a comienzos del siglo XXI recuerdan la conseja atribuida al general Guzmán Blanco en la segunda mitad del siglo XIX: Venezuela es como un cuero seco, que cuando lo pisan por un lado se levanta por el otro...