Caracas, Domingo, 20 de abril de 2014

Sección: Política

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Caballero reincide

Carlos Eduardo Ruiz

Lunes, 6 de agosto de 2001

Manuel Caballero, columnista dominical de El Universal, reincide el 5 de agosto de 2001 en atribuirle "a los militares", otra de las características negativas del gobierno marxista de Hugo Chávez, al afirmar que la intolerancia forma parte de la naturaleza intrínseca de los hombres de uniforme.

Caballero escribe: "[...los voceros de la mal llamada Quinta República] A falta de argumentos, responden con un slogan, con un estereotipo. Se niegan sistemáticamente a discutir los planteamientos adversarios, y la casi ausencia de articulistas suyos en la prensa diaria no se puede atribuir a la mala entraña de la dirección de los diarios, sino a la escasez entre los suyos de gente capaz de hacerlo, capaz de argumentar. Y los pocos que se atreven, sólo atinan en fatigoso estilo, a enhebrar una seguidilla de consignas, entre las cuales nunca falta por supuesto lo de "vendepatrias". Pero no se trata de eso. No es un problema de falta de inteligencia, de imaginación, sino de una forma de concebir el combate político. En primer lugar, porque se lo rechaza como tal. Para que exista la discusión tiene que existir la tolerancia. Para rebatir los argumentos del adversario, hay que escucharlos primero. Y nada más alejado de la formación militar. Desde el mismo momento que se comienza a discutir, se relaja la disciplina. Si el modelo de sociedad que se busca implantar es copiado de la organización militar, entonces sobra la discusión; "ordeno y mando", y al resto no queda más que obedecer; porque para una tal concepción no existen, no pueden existir ciudadanos, sino subalternos."

Caballero, como vemos, toma las conocidísimas caracteríscas de los regímenes totalitarios marxistas, quienes "A falta de argumentos, responden con un slogan, con un estereotipo"; como por ejemplo, los archiconocidos estereotipos de "imperialista", "burgués", y "proletariado"; que el actual gobierno marxista venezolano ha trastocado en los tropicalizados estereotipos de "oligarca", "escuálido" y "soberano"; para decirnos que eso es una característica de los militares.

O cuando dice: "Para que exista la discusión tiene que existir la tolerancia. Para rebatir los argumentos del adversario, hay que escucharlos primero". Porque toda Venezuela es testigo de que ninguno de los ministros civiles del gobierno marxista de Hugo Chávez, es tolerante y nunca escuchan primero a sus adversarios y mucho menos rebaten sus argumentos; como por ejemplo, cuando se llevó a cabo la escogencia de los actuales magistrados del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) o del mal llamado "poder ciudadano" (contralor, fiscal y defensor del pueblo). Y esto quedó evidenciado mucho más recientemente, con la actitud de los magistrados del TSJ, -donde no hay ni un militar- ante el abrumador rechazo del país a su sentencia 1.013. [El TSJ no es un poder independiente como las apariencias podrían indicar, sino un despacho más del gobierno marxista de Chávez].

La intolerancia que correctamente detecta Caballero en el gobierno chavista, no es debido a lo que éste afirma: "Si el modelo de sociedad que se busca implantar es copiado de la organización militar, entonces sobra la discusión"; sino a la notoria y conocidísima intolerancia marxista ante todo aquello que contradiga su dogma político-económico.

Otra mentira más

No es exclusivo de las fuerzas armadas, el modelo de dirección organizacional que Caballero afirma les pertenece a éstas:

"Si el modelo de sociedad que se busca implantar es copiado de la organización militar, entonces sobra la discusión; "ordeno y mando", y al resto no queda más que obedecer; porque para una tal concepción no existen, no pueden existir ciudadanos, sino subalternos."

En toda corporación empresarial civil, su junta directiva define lo que debe hacerse y luego a los gerentes, empleados y obreros no les queda más que obedecer. Ninguna empresa civil del mundo toma sus decisiones plesbicitariamente, como quizás querrá hacernos creer Caballero que sucede en todo el mundo no-militar. En todas las empresas civiles de tamaño comparable al de las Fuerzas Armadas -o más pequeñas que éstas, pero de miles de empleados y trabajadores- un pequeño grupo de tecnócratas, es el que decide lo que debe hacerse y al resto de los miembros de la organización no les queda más que obedecer.

Es más, ninguna organización humana -de cualquier tipo- funciona arribando a sus decisiones mediante procesos de discusión. Siempre, es una cúpula dirigente la que toma las decisiones y se las impone al resto de la organización.

Otra cosa muy distinta es decir que las cúpulas tecnocráticas no discutan

La discusión y el debate, existen -en todas las organizaciones humanas- al más alto nivel. Tanto en los "cogollos" políticos, como en las cúspides de las organizaciones religiosas, juntas directivas empresariales, universidades públicas o privadas... y también en los estados mayores y altos mandos militares.

No es cierto, Caballero, que las Fuerzas Armadas venezolanas, decidan lo que hace la organización militar, partiendo de las decisiones personales y privadas de su más alto jefe. Eso quizás ocurría en las montoneras anteriores a las fuerzas dirigidas por Carlo Magno, bajo cuyo comando se inventó el Estado Mayor, y si Carlo Magno no lo hubiese inventado, otro lo hubiese hecho con el tiempo, porque la complejidad de toda gran organización, jamás podrá manejarla una sóla persona.

Ni siquiera lo hicieron los monarcas absolutos de la antigüedad. Ellos tenían sus oráculos, consejeros y cortes que los asesoraban; y los regentes, otorgaban "patentes de Corso", y otros títulos y poderes, que podrían llamarse hoy "descentralización administrativa".

Sin embargo, eso sí lo intentan los gobiernos marxista-leninistas como el de Hugo Chávez, que pretende emular a la dictadura marxista cubana.

No puedo más que inferir que Manuel Caballero ignora que, por ejemplo, la Fuerza Aérea Venezolana, hace ya como dos décadas asesoró a una conocida universidad privada de Caracas, en su reorganización administrativa, tomando como modelo el Estado Mayor Directorial, diseñado por los aviadores militares venezolanos y hoy en día vigente en el resto de las Fuerzas Armadas de nuestro país. Ese diseño gerencial, puso un definitivo punto final a -lo que quedaba- de la concentración del poder de decisión en el pináculo de la organización, "sectorizando" los procesos de toma de decisiones, en áreas como personal, educación, operaciones y logística; para citar algunas.

Y absolutamente todo lo contrario a ese modelo gerencial militar, es lo que está haciendo el gobierno marxista de Hugo Chávez, que tiene ya dos años y medio concentrando todas las decisiones de estado y de gobierno, en la mono-cúpula política de Miraflores. Y lo hace el gobierno chavista, PORQUE ESE ES EL MODELO MARXISTA-LENINISTA-ESTALINISTA DE TOMA DE DECISIONES. Nada que ver con lo militar.

El estereotipo de Caballero

Manuel Caballero, habla de los militares, como si todos ellos fuesen clones de un modelo determinado. "Los militares", son para Caballero, personas cuyo pensamiento y acción está estrictamente definido por una lista específica de normas de comportamiento.

Nada más alejado de la realidad.

Basta comparar a Hugo Chávez Frías con el General de División Fernando Ochoa Antich para desmentir a Caballero; ó con su propio colega golpista llamado Francisco Arias Cárdenas. O entre los militares "revolucionarios" a los generales Rosendo y Weffer con el también general Lucas Rincón.

Los militares sí discuten y debaten

Debo suponer también que Manuel Caballero desconoce qué es y como funciona una Plana Mayor ó un Estado Mayor, instituciones militares que existen para asesorar y coadyuvar en el mando a los comandantes de las unidades militares.

Allí, desde el nivel batallón en adelante (unidades comandadas por Tenientes-Coroneles y Capitanes de Fragata en sus equivalentes de la Armada), un grupo de oficiales, tiene entre sus específicas tareas, la de emitir su opinión calificada sobre los asuntos a su cargo, antes de que el comandante bajo el cual se desempeña, tome sus decisiones.

Los comandantes de unidades militares [desde Tenientes-Coroneles hasta Generales de División], rutinariamente convocan a reuniones de "comando y estado mayor", para analizar y discutir numerosos asuntos relacionados con la conducción y dirección de las organizaciones militares.

Y si alguna vez Manuel Caballero visita las bibliotecas de los institutos militares de educación superior, quedará abrumado al hallar en ellas numerosos volúmenes contentivos de los más diversos planteamientos que los oficiales de las Fuerzas Armadas venezolanas, han hecho a través del tiempo a sus superiores; entre los que se encuentran tesis de grado, revistas con artículos de opinión y transcripciones de discursos, que recogen los pensamientos individuales de numerosos militares.

No le recomiendo a Caballero, -en virtud del estereotipo que posee sobre los militares- visitar el IAEDEN (Instituto de Altos Estudios de la Defensa Nacional), porque allí coroneles y capitanes de navío, junto a un número equivalente de civiles provenientes de las direcciones gubernamentales y de cuadros gerenciales de la empresa privada, debaten y discuten constantemente, con calificados oradores invitados, todo tipo de asuntos. La sorpresa podría ser demasiado para sus nervios.

En cambio, en los gobiernos marxista-leninista-estalinistas, como el que dirige Hugo Chávez en Venezuela; eso no sucede. Los cuerpos colegiados se reúnen para recibir las instrucciones del "infalible" líder, para entonces proceder a llevar a cabo las instrucciones recibidas. Sólo pueden discutir si el "infalible" líder da la orden de que se lleve a cabo un proceso de "auto-crítica"; mientras tanto, deben seguir al pie de la letra el dogma marxista ó revolucionario, que en Cuba, por ejemplo, quiere decir "lo que quiera Fidel"; y en Venezuela, "lo que quiera Chávez".

Un ejemplo reciente

En Cuba existe una institución académica llamada Centro de Estudios sobre América (CEA), al cual estababan adscritos los más renombrados intelectuales de la revolución cubana, unidos en una tarea que consistía en estudiar permanentemente a los Estados Unidos y al resto de los países de América del Norte, Central y del Sur; para, por una parte, conocer que se hablaba y escribía en esos países sobre la revolución cubana, y proceder a emitir las respuestas desde la óptica cubana; y por otra parte, la de producir literatura que contribuyese a difundir por toda América, el pensamiento revolucionario cubano soportado con argumentos científicos (políticos, económicos, sociológicos, etc.). Los intelectuales del CEA, también mantenían un permanente contacto con el resto del mundo, aceptando invitaciones, para asistir a foros, conferencias, simposios y otros eventos de carácter internacional. Allí los intelectuales cubanos exponían sus puntos de vista y defendían su revolución.

Hasta que en 1996, como consecuencia de la aprobación en Estados Unidos de la Ley Helms-Burton, a Raúl Castro, "le dió" por acusar a los intelectuales del CEA, nada más y nada menos, que de "agentes del imperialismo", e inició un proceso inquisitorial (llamado eufemísticamente "autocrítica") para condenarlos y sancionarlos.

Es bueno observar, que aunque el CEA tenía el estatus de "ONG" para que ante el mundo fuese percibido como una verdadera institución académica de alto nivel, independiente del Comité Central del Partido Comunista Cubano (CCPCC); en realidad, todos los intelectuales del CEA siempre fueron marxista-leninistas convencidos y acérrimos defensores de la revolución cubana -y debían rendirle cuentas al CCPCC-. Sin embargo, esto no quiere decir que los intelectuales del CEA, no fuesen verdaderos y calificados especialistas en sus respectivas disciplinas, como en efecto lo eran y siguen siendo.

Pero eso no impidió que fuesen sometidos a un proceso brutal de investigación, que llevó a la muerte por infarto al sociólogo Hugo Azcuy; ni que el CEA fuese desmantelado y el resto de los científicos sobrevivientes al proceso de purga, fuesen distribuidos por toda Cuba en otras instituciones -asegurándose el CCPCC-, que ni siquiera dos de ellos quedasen reubicados en una misma institución.

Así es como "debaten" y "discuten" los marxista-leninista-estalinistas.

Todo este episodio del CEA, está minuciosamente detallado en el libro de Maurizio Giuliano, (diplomado por las universidades de Oxford y Cambridge, y quien residió en Cuba durante la investigación que lo llevó a escribir el libro) "El Caso CEA. Intelectuales e Inquisidores en Cuba. ¿Perestroika en la Isla?", publicado por la editorial Ediciones Universal, Miami, Florida, USA en 1998.

Este libro contiene la trascripción de numerosos documentos oficiales cubanos relacionados con el caso CEA, que los inquisidores del CCPCC trataron de destruír; pero algunos de los intelectuales perseguidos suministraron a Giuliano con el fin de proteger la memoria histórica del proceso.

En conclusión:

Manuel Caballero debería de dejar de achacarle a los militares venezolanos, los atropellos que están cometiendo los marxistas venezolanos que se ocultan detrás del disfraz de comandante de Hugo Chávez.

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