Caracas, Domingo, 20 de abril de 2014

Sección: Política

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Fernando Villasmil Briceño: ¿Hora de verdades o de acomodo?

Roberto Simancas

Miércoles, 28 de abril de 2010

Ante todo no se crea que ando cazando gazapos; pero ante tanta mentira escondida con la pluma suelta; es un imperativo ético diseccionarla para tratar en alguna medida de quitarle el vello de malla a un ciudadano que, por lo general, come del periódico del día o del libro ideologizado; caso este ultimo del abogado Fernando Briceño Villasmil y su Hora de las verdades. El individuo, catedrático de la Universidad del Zulia, especialista enjundioso en el área laboral, en que ha plasmado su quehacer intelectual con libros enciclopedias sobre el tema; también inaugura en el Zulia el programa La hora de la Justicia con otro colega, también como él venido a político; donde resaltaba su carácter locuaz, una dialéctica académica, para que el derecho se nos presentara como la inmaculada por siempre Virgen Maria. Sin restar mérito a quien lo tiene, el hombre ascendió en su ejercicio docente y profesional con base en el conocimiento cierto acumulado en el segmento laboral. En el plano político se le puede calificar del pequeño burgués Light, quien a trote de un pasado familiar adeco corre al partido madre; se pasea por el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (M.I.R.), lo abandona ante un movimiento guerrillero, el cual califica como inviable en la época; se lanza entonces al Ars, lo que se llamó Ad-Oposición, del cual también se desprende; para luego entrar en el Movimiento al Socialismo; y ya en su plena madurez volver a una de las metamorfosis de Acción Democrática (A.D.), el Nuevo Tiempo. No sin dejar de decir el ciudadano que si A.D. retoma sin principios de verdadera organización socialdemócrata, correría a sus filas.

En ese trajín el hombre de las leyes, amigo entrañable del nefasto Omar Barboza, por quien dice tomó la iniciativa de entrar en la política del hombre del Vigía, Manuel Rosales; ante el ocaso que avizoraba con el triunfo del actual mandatario nacional, lo veremos haciendo dúo con el finado Horacio Badell Gutiérrez en el palacio legislativo regional. De ese modo se lanza como candidato a la constituyente sin lograr curul; por lo que acepta acompañar al suma cum laude de la gerencia publica, a su decir, el ahora Sultán del Zulia en Perú. Su trampolín a la política regional seria efectivo; logra la diputación al Consejo Legislativo y en uno de sus periodos ejerce la Presidencia del mismo, gestión que sólo se redujo a la sanción de la Constitución del Estado Zulia, la cual entre líneas plantea objetivos loables como la autonomía y demás conceptos del autogobierno con base en un modelo descentralizado; que en gran medida seria la armazón jurídica de todo el proyecto de fraccionamiento de la entidad federal y el diseño de la Zulianidad como coartada, planificada para el Palacio de los Cóndores por parte de una intelectualidad venida la mayoría del claustro universitario de Luz, que hoy se puede resumir en la payasada de la enana siniestra de Lola Aniyar de Castro, abogando por el puente, la chinita y el chimbanglès; de la mano de ciento un dálmata, el Eliseo Fermín, actual presidente del Consejo Legislativo. Sería interesante a todas éstas, que los futuros politólogos locales en sus tesis se dieran a la tarea de investigar la génesis del partido del Nuevo Tiempo, de seguro se encontrarán que el mismo fue esquema de esa izquierda Light, que representa Fernando Villasmil.

Este libro integra un conjunto de artículos, ensayos y algunos juicios sobre dictámenes jurídicos, del abogado y político Briceño. En ese discurrir llama la atención su planteamiento de la organización político-territorial de la nación del para entonces proyecto de constitución del año 99; pues, si es cierto que en sano juicio todo ciudadano, pero verdadero ciudadano; debería acompañar el proceso de descentralización política, administrativa y tributaria; ampliar las competencias concurrentes, contar con un fuerte y autónomo control fiscal, en si, un estado realmente operante más allá de las diferencias sociales, o para decirlo en el lenguaje desusado de las luchas de clases; el profesor como partícipe en la gestión pública local no pasa bisturí a la realidad del llamado por el modelo de éxito que implantó su amigo Manuel. Relátese.

El Zulia comienza a recibir zarpazos con el escorpión de Arias Cárdenas, la lucha contra este hombre fue aguerrida ante su pretensión hecha realidad de gobernar sin control fiscal. No se debe olvidar que ante la no negociación para entonces del golpista andino con el Amo de la Cuenca del Lago, el Pineda Bellosos, aquel aupò el hoy periódico La Verdad, de la mano de sus judíos accionistas; y en el plano intelectual con el acomodaticio de Ángel Lombardì y otros plumas que viajaron de las columnas de opinión de Panorama al otro mencionado. Mucho se conjeturó que la Vedad fue financiado por el palacio de los Cóndores, lo cierto que en la actualidad es el negocio opositor de los herederos del israelita, que comenzó vendiendo trapitos en la Plaza Baralt y luego montó su imperio con las extintas tiendas Fin de Siglo. Mas la política en nada convicción, menos negociación y demasiado chanchullo, hizo que hombres como Hernán Alemán, quien en su pretensión también echa realidad de lograr la presidencia de la extinta Asamblea Legislativa, cuadre los votos del partido A.D., el M.A.S. y uno que otro de convergencia, para ascender al palacio de los leyes, dejar que su amigo entrañable Luís Querales se aposentara en la Contraloría General del Estado y un patiquín ególatra de las leyes, copeyano, fuese a dar a la Procuraduría regional. El trayecto estaba montado, recuerdo que hubo un informe administrativo en el organismo oficial, que de haber sido aprobado y llevado a las fuentes judiciales, hubiera sido el acabose de otro patiquín, César Morillo, en la actualidad figura nacional del Nuevo Tiempo; pero eran los tiempos del golpista Arias y el sociólogo era clave de éste; quien sólo dejó el recuerdo de haber firmado el contrato de trabajo más leonino de organismo oficial regional cual petrolera, pasarse sus periodos de diputado promocionando un reglamento de la Ley de Asignaciones Económicas Especiales y, por supuesto derrochar físico con sus elegantes atuendos. En esa realidad entra el Manuel Rosales al Palacio de los Cóndores.

El gran gerente que aduce Briceño pasó dos periodos de gobierno regional sin haber sancionado ningún Plan de Desarrollo Regional-he leído que el actual gobernador Pablo Pérez ya sancionó el suyo-; en materia presupuestaria siguió la práctica inaugurada por Arias Cárdenas de imponer las llamadas partidas genéricas y en forma edulcorada contar con un control fiscal laxo en las manos del guajiro abogado Andrés Cruz; quien debería ser investigado a fondo por su vista gorda ante los desmanes de Manuelito en Palacio. No se niega que hubo represamiento de recursos financieros por parte del gobierno nacional, como tampoco se puede esconder que la gestión de este hombre se redujo al maquillaje y uno que otro concreto; donde la construcción y reparación de canchas de usos múltiples y escuelas, pintadas de exteriores de edificios, hospitales y centros educativos; y uno que otro asfaltado era la nota; para luego pasar a la fase de los micro créditos y las becas estudiantiles. No cree usted profesor que su aladid también es otro populista más como el ciudadano presidente Chávez; que usted con furia jurídica, al igual que Carvajal, son de la opinión que se le debería internar en un siquiatrico. Ante la no creatividad de relanzar al Zulia con base en un programa realista y factible entonces el actual exiliado centró su gobierno en inaugurar en tiempo record el Monumento a la Chinita, mientras la biblioteca del Estado debió esperar casi diez años más para reabrirla, sin que sea verdaderamente un centro de documentación de altura. Pero había que animar eso que llaman zulianidad, por lo que se crea guarida para los gaiteros necesitados, donde destaca la participación del jocoso Víctor Hugo Márquez; en tanto trastienda se le daba paso a los elementos del narcotráfico y vicariato, tal se denuncia por medios de comunicación como ¿Qué pasa? ante la vigilancia asesora de López Sisco. ¿Dónde está la obra reimpulsora del Zulia durante la gestión de don Manuel? le pregunto doctor.

La defensa de la propiedad privada, como si fuese un derecho natural, se vuelve virulencia en el catedrático. Su diestra procesal es inclemente ante la supuesta o real arremetida de la presidencia nacional contra los ganaderos de la zona. Se está consciente que la producción hay que alentarla, mantener la productividad como principio en cualquier actividad organizacional; pero usted como laborista pierde los fueros; seria interesante saber con base en la cientificidad si los ganaderos del Sur del Lago cumplían con todas las de la ley en materia laboral para la época y confrontarla con la actualidad; bien hacer estadìstica para ver quien a puesto los muertos: Los campesinos o los ganaderos. No se olvide la historia, a la cual usted tanto recurre para hacer disección del chavismo; la propiedad privada que usted enarbola fue implantada con machete, escopeta y herraje; apaciguados los aborígenes aguerridos del sur de la cuenca por los franciscanos, el negraje haría presencia ante los indios subiendo la Sierra. La inclemencia de los ganaderos contra los sin dioses ha sido tan atroz, que usted se acordará pero lo olvidó, ¿verdad?; que sus defendidos ganaderos contrataron a la caída de la dictadura de Pérez Jiménez sicarios colombianos para que hicieran razzia contra los yupas y baris, objetivo cumplido a cabalidad; pues estos nativos son contados, reducidos en pequeños lotes, manipulado en estos tiempos por demagogos de la seudo izquierda, que quieren las haciendas de los herederos de la colonia zuliana. Y no es gratuito que usted en su alocución parlamentaria fuera del criterio que el difunto colega suyo Horacio Badell Gutiérrez, ganadero igual que Omar Barboza y Manuel Rosales, defendieran la propiedad de la tierra ante la Asamblea Nacional. Oh ironía, nunca morirás.

Podría seguir ahondando en sus pastillas edulcoradas atinentes al Modelo de Gestión Pública implantado por el Sultán del Zulia en Perú; pero se hace impostergable tocar otros puntos, como el anacronismo del pensamiento de Bolívar. Respetado profesor, el Simón Bolívar fue el elemento que supo escrutar la realidad socio-política y económica del momento; el caraqueño baja a los llanos porque sabe que el cuchillo y la lanza van a exterminar al blanco; al punto que toma partido por los negros como alianza económica que le supedita al mulato Petiòn de Haití. Claro que Bolívar no era más que un mantuano fiestero, hacendado heredero de la colonia; que entendió que de no abrir cauce, el conflicto seria explosivo. No obstante, la burguesía sabe cómo comprar conciencia, no es gratuito la metamorfosis de Páez y Bolívar muriendo en su depresión sideral; así que si leyó o no a los socialistas del momento, la realidad era implantar un poder de estado ante la hegemonía de la riqueza de unos pocos mantuanos. Sobre el Zamora, no pasa de ser otro recurso más del chavismo, se sabe que todo régimen trata de crear su simbología, negar el pasado que no le conviene y montar su fiesta, ello explica todo ese andamiaje de bolivarianismo, simoncismo y ezequialismo y demás brebaje; que tiene su resumen en ese bodrio, en que funge como guionista Luís Brito García: Zamora. Lo real concreto ha sido que el chavismo representa una continuidad histórica del saqueo público, que según los estudiosos de la economía, tiene su emblema en la titulada Boliburguesìa.

En sus comentarios jurídicos llama la atención su defensa sutil de los empresarios; piensa que la actual constitución peca de obrerista, del llamado paternalismo benévolo a la venezolana, definición con que hizo su agosto el argentino Alveloe en su cátedra de Administración de Personal, en la Universidad ahora Sin Luz. La flexibilización, en síntesis, que es por lo que usted aboga, tiene también su éxito durante la gestión de su Manuel Rosales. El hombre privatizó lo que se dio en llamar los servicios no medulares de centros educativos, hospitales, ambulatorios y demás dependencias oficiales estatales; pero no en función de forjar emprendedores; sino para darles esos contratos millonarios a sus amigos empresarios; quienes a su vez contratan personal en condiciones leoninas. No se crea que no soy partidario de reducir la nómina de la gobernación, ello es harto necesario; mas se impone incidir en tres elementos, que sumado a la corrupción administrativa, muy bien se llevan más del cuarenta por ciento del presupuesto: zona cómoda del cuentadante, propaganda y publicidad y pago de la nómina mayor y dirigencia política y activista. Pero usted salta al boleo, no aterriza y nada habla de políticas de crecimiento y desarrollo económico para el estado; que hagan posible que la administración publica estatal disminuya su hiperinflación organizacional.

Tampoco pasa revista a la seguridad y defensa de la entidad federal; sé que en los grandes lineamientos esto es materia nacional; no obstante, para nadie es un secreto que durante la gestión de Don Manuel el sicariato y los paracos vivieron su hora estelar. El oficialismo regional más allá de sus resquemores, ha denunciado con lujo de detalle esa alianza; contrasentido para quien se pregonó como el rescatador de la zulianidad. La entidad federal está inundada por colombianos de todo pelae, el caso central de la ciudad de Maracaibo es territorio paraco; es voz popular ver los policías regionales escoltarlos cuando ebrios salen de los Bingos y Tascas de la Avenida Libertador; mientras en el undergraund el plomo de la delincuencia vive su fiesta. Pero usted debe estar muy en las nubes para ver tamaño cuento real. Su discurso se reduce a la defensa endeble de la descentralización y los procesos que ella implica, como la sanción de la ley orgánica de hacienda pública estatal, resaltar un regionalismo para incautos más que para beato; en si, una complicidad con el discurso de la zulianidad montado por personajes como Marlene Nava, Marlene Antùnez, Jesús Ángel Parra, Vinicio Nava, Julio Portillo, Antonio Márquez, el difunto Luís Guillermo Hernández; todos no por casualidad, miembros de ese club de la acientificidad , que es la Academia de Historia del Estado Zulia; tampoco se quedan en esa ruta los historiadores Ángel Lombarda, el Ortega de Crónica de la Destrucción del Saladillo y el enfermizo amante de la Aristocracia de Mostrador, el timorato de Germàn Cardozo Galùe; que junto a otros operadores como el destemplado de Argenis D Arienzo y su mujiquita Galicia, entre muchos, montaron la farsa de la zulianidad como coartada. Un Zulia desfigurado en su identidad local, invadido por vecinos sin arraigo, dominando puntos neurálgicos de la entidad federal y ante el envilecimiento del nativo; esa es la herencia que queda de su pregón de la zulianidad.

Reconozco que su capacidad para pasearse por la historia y hacer buenos resúmenes, es digno de imitar en su estilo pero no en su fondo; coincido en algunos planteamientos caso de elevar la calidad educativa para el trabajo, forjar un aparato público con verdaderos gerentes, el infantilismo inteligente del ciudadano presidente de mencionar en todas sus alocuciones al mito de Fidel Castro; su rescate de la figura del Rafael Urdaneta, su mención especial a ese digno maestro español Arconada Merino, verdadero conservador mariano, que diferente sería una oposición con hombres de esa estatura en el plano político defendiendo la propiedad privada, la religión católica y un humanismo beato; no obstante, se infiere en sus escritos una dialéctica abortada, cosa que le sucede a quienes comulgaron con el socialismo y ahora abogan por el libre mercado, al estilo de Emeterio Gómez, Américo Martín y Teodoro Pekoff. Por último, ese cambio que usted pregona hoy se ve reafirmado viendo la edición del periodo regional Versión Final (Mcbo. 25/04/2010: Pág. 2) los candidatos a la Asamblea Nacional por la Mesa de la Unidad, referente al Zulia. En primer lugar por la lista Omar Barboza, su entrañable amigo del alma y Alfredo Osorio; nominales: William Barrientos, su ex amigo del Mas, ahora también nuevo tiempista; Elías Mata, ficha a muerte en otros tiempos de Arias Cárdenas, cuando era diputado de la fenecida Asamblea Legislativa Local; su otro compañero Julio Montoya, el mismo que a capa y espada defendía el proceso desde el Correo del Orinoco; Marisol Reverol, quien se le impuso al tránsfuga según los chavistas de Arcadio Montiel, me imagino que la medica se dio cuenta tarde de su rostro guajiro; el saltimbanqui de Juan Carlos Fernández; Tomas Guanipa, el mismo aquel muchachito ficha de Josè Figueredo, presidente de Copey-Zulia; que en la gestión de Guido Méndez como contralor general del Estado Zulia, hizo del presupuesto estatal plato exquisito para Arias Cárdenas, con quien mantenía teléfono rojo con aquello de la Triple Alianza; y hablando de esta alianza no sorprende que uno de los últimos copeyanos de la región, Mervin Méndez, también acompañe al Nuevo Tiempo; como tampoco podía faltar el Hernán Alemán, quien de seguro buscará la ayuda de su amiguito Luís Querales y el ex diputado Vargas; para finalizar con su Meter Drucker de la Gerencia, Manuel Rosales. Así que se espera a ocho años de la publicación de su libro, que nos tenga otros planteamientos, nuevas aristas sobre el Zulia y el país desde su zona cómoda bien ganada de la cátedra y el bufete.

robertosimancas@gmail.com

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