![]() |
![]() |
| Domingo, 08 de noviembre de 2009 | Quiénes Somos | Analitica.com como Página de Inicio | Mapa del Sitio | Registro | Buscador | Contáctenos |
| Home | Editorial | Política | Economía y Petróleo | Internacionales | Global y Social | Arte | Entretenimiento | Sintesís de Noticias |
| Bitblioteca | Analítica Premium | Mujer Analítica | Zona Empresarial | Medicina y Salud | Medio Ambiente | ||
| Columnistas | Bitácora | Foros | RSS | Noti-tips | Horoscopia | WAP | Ley Orgánica de Educación |
| Política | Actual | Documentos |
|
DISMINUIR LETRA
|
AUMENTAR LETRA
|
ENVIAR A UN AMIGO
|
ENVIAR AL EDITOR
Café del día La lógica de la revolución Roger Vilain Jueves, 11 de diciembre de 2003
No sorprende el abultado respaldo que tuvo la convocatoria a referéndum revocatorio mediante el Reafirmazo. El desastre perpetrado en Venezuela no es para menos. Si usted mira a su alrededor, si revisa los indicadores luego de cinco años de lenguaradas chavistas, hallará suficiente explicación para lo que ha ocurrido.
ENVIAR ARTÍCULO A UN AMIGO
|
ENVIAR AL DIRECTOR DE SECCIÓN
|
COMENTAR EN LOS FOROS
Este gobierno lo tuvo todo: poder político, poder económico y popular. Cuando la fiebre boina roja pasaba de cuarenta produciendo espasmos, teleles y arrebatos de triunfo eterno sobre las masas, los más conspicuos representantes del oficialismo se frotaban las manos. La revolución, ahora sí, había llegado para quedarse. Nunca, jamás de los jamases atravesó por sus neuronas la posibilidad de soltar el coroto, mucho menos en “apenas” cinco años. La remota figura del revocatorio, que hoy terminó ahogándolos, en ningún momento ganó forma concreta en su imaginario. Es decir, no pensaron un segundo que con eso hacían las veces de autoenterradores. Lo sabemos de sobra, la mentalidad revolucionaria tiene mucho de esponjosa porque todo lo quiere para sí, todo lo absorbe, al punto de creerse viva encarnación de la justicia, las leyes o la misma historia. Con razón Chávez ha dicho sin pudor alguno que el Estado es él. Así, en esa condición de supuesto rey absolutista, echó mano de lo que casi siempre es constante en los caudillos de Latinoamérica. Hizo uso y abuso del instrumento más filoso, por lo peligroso, con que cuenta todo hombre: la palabra. Superado por la realidad, más testaruda que el afán de ver cosas donde nunca han existido, su verborrea (única manera de “construir” cuando no es posible hacerlo a través de un buen gobierno, básicamente por aquello de la ineptitud) acabó por encerrarlo en ese espacio viscoso , extraño, tormentoso, donde van a parar los neuróticos. Especie de limbo imaginario, tal lugar es uno hecho a la medida de cuanto delirio asome por boca del enfermo. En fin, que el señor Presidente llegó a creer, al igual que otros contaminados, que aquí, en serio, había una revolución. Y claro, para mentes así todo adversario es de la contra. Ni más ni menos. El enemigo, que a la vez es golpista, terrorista, fascista, tramposo y mala gente, cabe en el saco de los que no se desgañitan al grito de uh, ah, Chávez no se va. De modo que con impecable lógica de bisturí, el gobierno tensa ahora la cuerda según su manera de entender y hacer política. Esa forma de actuar no es secreta, en otras ocasiones se ha volcado sobre el escenario el mismo metro de setenta centímetros. Por tanto, activar matrices de opinión contrarias a la paliza recibida es una conducta esperable, porque sencillamente existe el convencimiento de que haciendo semejantes tareas llegarán importantes beneficios. Entonces habla el sabanetero de megafraudes, golpes y demás cantaletas. Sabe que está perdido, que la soga se ha apretado con tal fuerza alrededor de su pescuezo que sólo basta el punto final, o sea, la tumba política llamada revocatorio. El oficialismo piensa, como dueño de una muy disciplinada psicología revolucionaria, que la humanidad entera depende del “proceso”. En ese sentido, la defensa de tamaño disparate (¿podría usted desmenuzar semejante bodrio a estas alturas?) pasa por advertir que ésta es una revolución armada, que los soldados deben apuntar sus fusiles al pecho de los “oligarcas”, que la espada de Bolívar camina por América Latina, que firmar contra el Presidente es nada menos que rubricar contra la patria, que el Alca ahora será Alba, que a la Casa Blanca llegará un chavista, que Fidel Castro es un ejemplo para el mundo (de ahí que la “revolución bolivariana” sea hermanita gemela de aquélla), y otras sandeces que dan para reunir lo que sería una antología magnífica de chasquidos delirantes. Lo dijo Petkoff hace poco: no hay que pararle bolas. Ahora, con mayor fuerza, la avalancha retórica tomará lógico impulso en vano esfuerzo por desviarse del barranco. La meta, sin embargo, está trazada y está cerca. Del revocatorio, y eso pesa como un dolor de alma, sí que no lo salva nadie. |
|
Adrián G. Cottín Belloso
Sadio Garavini di Turno
Adolfo Taylhardat |
|
Copyright © 1996 - 2009 por Analítica Consulting 1996 |
Reservados todos los derechos. Analítica Consulting 1996 no se hace responsable por el contenido publicado de fuentes externas. |