Antonio Machado enseña que es bueno saber que los vasos sirven para beber, y que lo malo es que no sabemos para qué sirve la sed. Lo bueno, tal vez, fue el ofrecimiento de una revolución para enfrentar los males de la disminuida democracia y hacer ver que aún tiene espacio aquí la práctica montonero-caudillista. Un ‘proceso’ que no se plantea la profundización para captar la situación inédita que surge el 27F-89 y sigue manejando el presente y el futuro en términos de pasado. La contrapartida hace lo mismo y sólo aspira a que se vaya el caimán.
Hoy es más que evidente que la gran tragedia de esta sociedad consiste en la carga de descomposición que recae sobre la conciencia y espalda de su dirigencia. Nuestras luchas políticas están determinadas por una historia apegada al atraso y la desolación. Mientras, en forma paralela, avanza la Venezuela que dejó de creer tanto en las viejas trampas como en las ‘nuevas utopías’. Desde fines de los 80 prevalece un vacío que nadie ha podido llenar. Frente a él se estrelló la enfermiza democracia y esta ‘pujante y bolivariana revolución’.
¿Pero significa el triunfo-firmazo la derrota de la ‘revolución’? No se puede derrotar lo que nace derrotado. Este proyecto continúa y no ha logrado diferenciarse del iniciado en l958. Y frente a ella está un colectivo que exige vías de participación para organizar un futuro distinto a partir de lineamientos que no provengan de la historia impuesta hasta hoy. ¿Cómo lograr este objetivo en medio de una situación que nos coloca en el precipicio de la globalización, ante un mundo lleno de caminos de muerte y destrucción? Nuestros trenes políticos, con su carga de pasado, y sin entender lo que pasa hoy en este expaís, están obligados a enfrentarse.
Quienes están en el mando-poder no saldrán del mismo por la fuerza de los votos y apelarán a las ‘bondades’ de una democracia que no ejercen. Allí está la renuncia que implica elecciones en 30 días frente a un ‘enemigo’ que le sería materialmente imposible acordarse en un nombre-candidato. Allí está también la amenaza de un estado de excepción que sería el colofón de una situación de violencia generalizada, fácil de impulsar.
Entonces ¿para qué serviría el RR? ¿Un instrumento democrático en un medio que no lo es? A esa instancia sólo se llegaría si este gobierno ve garantizado el triunfo. El RR fue creado para salvaguardar los mismos privilegios, aunque ahora se exhiba la bandera de la participación de todos los ciudadanos. Visto así, estamos frente a una trampa montada por los supuestos demócratas y su correspondiente versión ‘revolucionaria’, que se desecha cuando no cumple sus verdaderos propósitos. Y éste es precisamente el peligro que se cierne sobre una historia en la cual todo está dispuesto para escamotear la voluntad de la mayoría. Por encima de la participación de 3.6 millones se levanta la decisión del ‘jefe único’ de la revolución y sus compatriotas, para poner fin a toda expresión democrática en nombre de la misma democracia.
¿Pero será posible rescatar esa fuerza mayoritaria para el ejercicio de una historia distinta? Nos aguardan tiempos muy duros que ojalá sirvan para abrirle cauces al porvenir y no para mantenernos sepultados en un G-5 del pasado caudillista o en la perversión hoy llamada ‘revolucionaria’. Inevitable enfrentar estas posiciones y crear una instancia-pueblo más allá de todo caimán.
INSISTIENDO
• Puentes, pactos, acuerdos, negociaciones para lograr una salida que permita el que todos nos reconciliemos y demostremos que aquí cabemos todos, todopoderosos y hambrientos, criminales y víctimas, politiqueros y manipuladores. Todo será recogido en un tal Plan Consenso que nadie conoce.
• El Plan Consenso es el producto del consenso de las cúpulas politiqueras con el apoyo de científicos al servicio de la ‘democracia’. Fue tanta la consulta que se hizo que nadie, excepto sus autores, sabe de qué se trata.
• El Plan Consenso País es la más alta demostración de que esto, en el mejor de los casos, apenas llega a ex-país.
• El G5 dice tener fuerza para proponer un Plan de Consenso País, pero no para hacer un Plan de Consenso candidato, que les permita asistir con un candidato y no con unos cuantos a una eventual contienda electoral contra ‘el jefe único’.
• Salas Romer y Mendoza no llegarán a consenso. Pero no hay que descartar que negocien. Esta democracia da para todo.
• A nadie debe sorprender la reacción del gobierno acusando de megafraude al G5. Lo increíble habría sido el reconocimiento del triunfo opositor y la derrota de la ‘revolución’.
• ¿Hasta cuándo esta oposición espera actuación democrático-representativa de quien se proclama revolucionario-participativo?
• El gobierno no está improvisando. Su plan tiene un propósito firme: no entregará el mando-poder por la vía de las firmas-votos, a menos que en un momento dado llegue a la convicción de que tiene el triunfo asegurado.
• La polarización, el firmazo y el RR terminan siendo una trampa para la exclusión del 40% que entiende que la salida a la actual crisis no está ni en este gobierno ni en el tal G5.
• Los medios de comunicación comienzan a cederle espacio y poder de decisión a los partidos políticos. Pero seguramente les corresponderá determinar, a punta de publicidad y dadas las conveniencias, quién es el candidato entre Salas R y Mendoza.
• Y todavía hay quienes creen que aquí lo planteado se reduce a un Plan Consenso País elaborado por la “vanguardia”.
• Cada día es más claro que este gobierno ni esta oposición saben a conciencia lo que pasa hoy en este ex-país.
• Cristo vuelve ahora a Venezuela con la misión de acabar con la pobreza. Ojalá y el Plan pueda adquirir dimensión internacional. Y pensar que tanto se ha invertido en impulsar un tal desarrollo como única vía de lucha contra ese mal.
• En 5 años de revolución se suman 40 mil homicidios. Y si se agrega los abatidos de cada día, exterminio-desaparecidos, muerte carcelaria y asesinatos políticos la estadística llega a las 50 mil víctimas. Es decir: 27 por día. ¿Quién puede dudar que esta es una sociedad en guerra? • El culto a Bolívar del que habla Enrique Bernardo Núñez, en la década de los 40, es hoy el mismo culto, ahora petrolero, al jefe único, continuador de la obra bolivariana.
• A la masacre permanente de las cárceles no llega el proyecto bolivariano.
• ¿Y qué es de la vida de la ‘sociedad civil’? ¿Se la está tragando los viejos caudillos y partidos?
• La renuncia que implica elecciones inmediatas (30 días), y en caso de que el TSJ no se pronuncie en contra de la candidatura de quien renunciare, significa un nuevo triunfo del ‘caimán’ y otra derrota del G5 que tiene posibilidades de llegar a muchas más.
• Dice el presidente (Aló Presidente 07-12-03): Me hubiera gustado ir a RR para propinarles otra gran derrota. Pero estoy absolutamente seguro que no lo habrá. Ahora deben planificar la recolección de firmas para el 2010. ¿Será posible que esto sea ‘verdad’ y que pronto veamos al G-5 convocando a las elecciones de diciembre del 2006 para sacar al presidente?
• Dice Chávez (07-12-03): ¿Derrotado yo? ¡Derrotado nunca! Horas antes recordó que él es el Rey.
•Y agrega: “Con firmas chimbas no habrá RR”. Y estoy absolutamente seguro que más de la mitad son chimbas. ¿Puede alguien pensar en que aquí habrá reconciliación? • No es que viene la violencia. Ya estamos en ella. Apenas falta subir la intensidad y que aparezcan más muertos.