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Política - Opinión y análisis
¿Dónde está la Oligarquía?

Carlos Fernández Cuesta

Martes, 18 de diciembre de 2001

Aunque en tiempos recientes el término oligarquía y sus implicaciones en Venezuela ha sido debatido por diversos sectores periodísticos e intelectuales, la discusión sobre este tema, lejos de haberse agotado, debería adquirir, para nuestros académicos, historiadores y políticos, como la especie de un reto pedagógico, a los fines de intentar aclarar la confusión que muchos de nuestros compatriotas tienen sobre las genuinas connotaciones etimológicas, históricas y sociológicas de un término que se viene usando de modo indiscriminado, derivando en un comodín descalificante para la lucha política de quienes lo utilizan, no dejando de tener serias consecuencias como detonante para el odio social y el ejercicio de la violencia.

El sentido denigrante del epíteto oligarca, apareció en Venezuela en 1846, usado con ponzoñosa maledicencia por el más gigantesco demagogo que se tenga noticia en nuestra historia(al menos de la historia pasada): Antonio Leocadio Guzmán.

El viejo Guzmán cargó a sus rivales con este epíteto sin ningún sentido de responsabilidad ni conciencia.

Hombres como José María Vargas, Santos Michelena, los Generales Soublette y Urdaneta y Fermín Toro se les motejó de oligarcas y se les trató de dañar moralmente en su prestigio con este calificativo. No sería poco probable siendo éstos hombres la gente más patriota, más honesta más capaz que tuvo Venezuela al frente de sus destinos, que de hoy llamárseles oligarcas con intención miserable, lo sentirían con gustoso sarcasmo como un reconocimiento a los inmensos servicios que le prestaron al país.

Oligarquía significa, "gobierno" de los pocos", visto de este modo, como lo señalara en alguna oportunidad Uslar Pietri, todos lo gobiernos que el hombre ha inventado son oligárquicos, porque por más participativo que una ley plasme la acción ciudadana en los negocios del Estado, desde el más antiguo de los egipcios hasta los más modernos siempre han sido menos los gobernantes que los gobernados.

Pero el verdadero sentido de la palabra consiste, en que en ciertas ocasiones y en algunos países, la minoría que detenta la riqueza ejerce en forma simultánea- por causa de poseer tradicionalmente el poderío económico en sus manos -, el poder político, lo que impide que ninguna otra clase o grupo pueda llegar al poder.

En el caso venezolano la minoría rica, por lo menos en los últimos 150 años, no ha sido la que ha ejercido la dirección del Estado. Aquí era un caso extrañamente raro la familia cuya fortuna hubiera pasado más de dos generaciones, pero mucho más raro que un grupo de familias tradicionalmente poderosas económicamente hayan designado al Presidente de la República, o su injerencia fuera de tal manera decisiva como para nombrar de una terna a los funcionarios del gobierno.

Contrariamente, en el caso de los mandatarios venezolanos, estos han sido de origen modesto y en torno a ellos ha tratado de estructurarse una oligarquía sui generis, vale decir, no es el poder del dinero conquistando el poder político, sino el poder político, alcanzado por lo general por el uso de las armas, ha tratado de convertirse, a su vez, en poder del dinero por medio de la concusión, el peculado y los negocios. Esta oligarquía advenediza ha durado generalmente lo que el régimen y desaparecido con él.

Es forzoso concluir que, en nuestro país, no se ha dado la situación característica de oligarquía, es decir un grupo minoritario tradicional de familias que controlan la riqueza y a través de ella controlan el poder político. Por lo que es antihistórico, injusto e inaceptable por ser falso, atribuirle en Venezuela a alguien o a un grupo de personas el apelativo de oligarcas como fórmula malévola para denigrarlo, siendo más bien el predominio -en nuestra convulsionada historia- de los autocráticos caudillos- casi todos militares y de extracción popular- los que han generado, apoyados en el Estado y haciendo uso indebido del poder, corruptas camarillas "oligárquicas" (civiles y militares)que abusando de privilegios inmerecidos, han depredado en su beneficio el tesoro público; con la secuela de que estos impolutos "querubines" terminaron también por sepultar la libertad, perseguir o encarcelar a sus adversarios, y haciendo añicos los derechos del resto de los ciudadanos.

E-mail:ferprie@lycos.com
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