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Sección: Política
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Las cosas que no se discuten
Miguel Molero
Miércoles, 12 de noviembre de 2008
En razón de nuestra postura abstencionista, nos habíamos abstenido de escribir con regularidad nuestras opiniones sobre la situación política del país, para no aparecer como incómodos, antes quienes consideran que en las elecciones de este 23 de Noviembre se respetará la decisión mayoritaria de los venezolanos. Quienes no creemos en este CNE, y nos hemos resistidos a participar en elecciones luego de lo ocurrido el 15 de Agosto del 2004 en las elecciones del Referendo Revocatorio Presidencial (RRP), nos cuesta entender la ofuscación electoral de un sector significativo de la oposición, quienes al parecer los fuegos pirotécnicos electorales, les impide constatar la realidad de una dictadura que ha venido creando progresivamente las instituciones que soportan su proyecto político paranoico de la ideología comunista.
La marginalidad institucional en la que nos debatimos la gran mayoría de los venezolanos, minimiza nuestra acción frente a las marranadas en las que pudiera incurrir el CNE. Son estas las cosas, a las que se ha negado reiteradamente, el sector de la oposición que ha venido participando consecuentemente de todas las elecciones programadas por el régimen. Petkoff se preguntaba el 06-10-08 lo siguiente ¿Hay confianza en estas elecciones regionales, para evitar “marramucias” en el propio acto de votación, impedir abusos de la milicia como actor del Plan República y en garantizar la pulcritud del proceso? ¿Podemos confiar en que las complacencias de hoy con Chacumbele y sus abusos no van a tener lugar también el propio 23N? (Tal Cual, 06-10-08). Y preguntamos nosotros, ¿Por qué el Presidente luego de insultar nuevamente a Rosales, dice: “Le dí instrucciones al comandante de la Guarnición militar, porque si Rosales no quiere entregar la gobernación, ese mismo día, va a salir preso”? (La Verdad, 10-11-2008). No discutir sobre estas cosas, argumentando que estas son bravuconadas del Presidente ante la evidencia de la derrota electoral de su candidato en el Zulia, es no detenerse a evaluar las posibles consecuencias de un fraude, y admitir que el CNE es una institución sin ningún tipo de injerencias extrañas. Ante esto es preferible parecer “necio” que pasar por mentecato para no herir sensibilidades.
Algunos dirigentes políticos de la oposición, ofenden la inteligencia de los venezolanos al esgrimir, que quienes nos resistimos a participar en elecciones donde no existen las garantías mínimas de pulcritud e imparcialidad del arbitrio electoral (CNE), no somos más que unos “estúpidos” que le hacemos el juego al régimen. Nadar contra corriente siempre es complicado, pero preferimos eso, que contribuir a extender un pragmatismo electoral sin hostilidades reales contra un régimen que hace creer ante el mundo, que está practicando y aplicando la institucionalidad democrática. Reiterar en las morisquetas electorales del régimen, es despreciar el talento de lucha del venezolano frente a un régimen forajido como el de Hugo Chávez. Estas son las cosas que no se discuten.
majmolero@hotmail.com
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