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Opinión y análisis Beatriz Morrison hizo una pausa. Se llevó a los labios la copa del famoso madeira regalo del almirante Tellería y, muy finamente, cortó un pedacito de pastel de manzana y se lo llevó a la boca. Los demás contertulios también sorbieron de sus copas de vino y esperaron a que la brillante economista les comunicara el resultado de sus investigaciones.
- A la edad de 18 años, -continuó Morrison- ingresó Miguel de la Madrid a la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México, donde realizó una sólida carrera profesional. Su tesis de grado versó sobre el Pensamiento Económico en la Constitución de 1857. En su examen profesional obtuvo mención honorífica, Poco tiempo después ingresó en el Banco de México, institución gubernamental que en 1964 le otorgó una beca en el exterior para realizar estudios de maestría en administración pública durante un año. En 1964, ingresó como subdirector auxiliar de Crédito en el Ministerio de Hacienda, siendo promovido más tarde a subdirector general. En el año de 1970, al iniciarse el período del presidente Echeverría, fue nombrado subdirector de Petróleos Mexicanos y en mayo de 1972, director general de Crédito del Ministerio de Hacienda. Cuando el entonces ministro de Hacienda, licenciado José López Portillo, fue designado candidato a la Presidencia de la República, en septiembre de 1975, el licenciado de la Madrid pasó a ocupar la Dirección General de Hacienda y Crédito Público. El 17 de mayo de 1979, fue designado ministro de Programación y Presupuesto. La realización de la reforma presupuestaria, que entre otros aspectos, incluyó los programas de Corresponsabilidad del Gasto Público, de Descentralización de Pagos al Personal Civil Federal y del Sistema Central del Gasto Público; la integración institucional del Plan de Desarrollo y la instrumentación del Sistema Nacional de Planeación; la presentación, por primera vez en México, de un Sistema de Cuentas Nacionales consolidado; la creación de las unidades de Evaluación en las dependencias de la Administración Pública Federal y la presentación oportuna y perfeccionada de la Cuenta de la Hacienda Pública Federal de los años de 1979 y 1980, fue obra del licenciado de la Madrid. Fue presidente de la República desde el 1 de diciembre de 1982 hasta el 1 de diciembre de 1988. ¿Quién lo sucedió?
Beatriz hizo de nuevo una pausa y sorbió un trago de vino.
La asociación con Estados Unidos- El doctor Carlos Salinas de Gortari - continuó -, Licenciado en Economía por la Universidad Nacional Autónoma de México, se tituló con mención honorífica en 1969 y, más tarde, cursó las maestrías en Administración Pública, y en Economía Política y Gobierno en la Universidad de Harvard, institución en la que obtuvo también el doctorado en Economía Política y Gobierno en 1978. Durante varios años fue profesor de la UNAM, el Centro de Estudios Monetarios Latinoamericanos y el ITAM. Fue director general de Planeación Hacendaria en 1978-1979, y director general de Política Económica y Social de 1979 a 1981 en el Ministerio de Programación y Presupuesto y a partir del 1 de diciembre de 1982, fue titular de ese Ministerio. Fue presidente de la República desde el 1 de diciembre de 1988 hasta el 1 de diciembre de 1994. Su mayor logro fue la firma de los tratados que incorporaron a México al Tratado de Libre Comercio de América del Norte y el ingreso de México en la Organización Económica de Cooperación y Desarrollo que incluye a los países más desarrollados del planeta. México había dejado atrás al subdesarrollo. La crisis de 1983 había sido superada con éxito. Beatriz calló de nuevo. Se llevó a la boca otro trozo de pastel y nos miró a todos y cada uno. - ¿Quién llegó entonces al poder? El doctor. Ernesto Zedillo Ponce de León. Uno de los más estrechos colaboradores del presidente Carlos Salinas de Gortari, Zedillo fue un estudiante brillante, lo que le ayudó a llegar a la capital a estudiar en el Instituto Politécnico Nacional En 1969, inicia estudios para la Licenciatura en la Escuela de Economía del Instituto Politécnico Nacional. Fue uno de los alumnos más brillantes y la carrera de cinco años la terminó en tres. En 1969, trabajó como auxiliar de auditoría en el Banco Nacional del Ejército y la Armada. En 1971, ingresó en el PRI, donde desempeño diversos cargos en el Instituto de Estudios Políticos, Económicos y Sociales. (IEPES). En 1973, recibió una beca para estudiar en la Universidad de Bradford, Inglaterra. En 1974, recibió una beca para la Universidad de Yale, Estados Unidos, donde permaneció cuatro años, obtuvo dos grados de maestría y el doctorado en Economía. En 1987, pasa a ser subdirector general del Ministerio de Programación y Presupuesto (SPP), hasta el término del sexenio de Miguel de la Madrid. En 1988 fue nombrado ministro de Programación y Presupuesto. En 1992, ante la desaparición de dicha dependencia, es designado ministro de Educación Pública. (SEP). En 1992, renuncia a la SEP y es nombrado por Luis Donaldo Colosio como coordinador de su campaña política. Luego del asesinato de Colosio es designado candidato a la Presidencia de la República y triunfa en las elecciones de 1994. - Pero Zedillo condujo a su partido, el PRI, a la derrota, la primera en 71 años - le respondió el catedrático Tomás Ibarra. - Cierto, Tomás, pero eso constituye un triunfo en realidad. Estas tres últimas administraciones han conducido a México a niveles superiores de civilización. Los mexicanos han dejado de ser pobres. Hoy, una mayoría ha podido ascender a los estratos de la clase media y, es natural, que esa clase deje atrás al Partido Revolucionario Institucional y se incorpore a las huestes del Partido Acción Nacional que siempre ha sido la derecha. La popularidad de Chávez- Lo que importa en verdad, y por eso los ejemplos, es que comparemos la experiencia mexicana con Venezuela –siguió Morrison-. El presidente Chávez señaló hace poco en una de sus peroratas que su popularidad es del 75 por ciento entre los niveles D y E y que es pobre en los niveles A y B. La riqueza es en los países desarrollados símbolo de éxito, éxito en los estudios, éxito en su profesión. Capacidad, en una palabra. Aquí en Venezuela ha llegado a ser un estigma. Los ricos son ladrones, corruptos. No hay medida para la capacidad. Desde 1958, por lo menos, la educación en Venezuela es gratuita y obligatoria. Algunos se han quemado las pestañas y han logrado posiciones destacadas. Otros no lo han hecho. De ahí el alto desempleo. Porque empleo es un sinónimo de uso. Así como el caballo de tiro dejó de tener uso al sustituirlo el motor de explosión, la gente debe saber que si no estudia, puede llegar el momento en que tampoco tenga uso. Pero si usted premia la vagancia, la nación no llegará nunca a nada. Ser popular entre los desocupados, no me parece una carta de recomendación; todo lo contrario. (*) Santiago Ochoa Antich es diplomático de carrera y periodista. Fue Embajador de Venezuela en Barbados, El Salvador, San Vicente y las Granadinas, Paraguay, Jamaica, Canadá y Austria |
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