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Política - Opinión y análisis
¿La paz en "vacatio legis"?

Carlos Fernández Cuesta

Jueves, 27 de diciembre de 2001

El escenario poco optimista para nuestro país en el 2002, ha colocado el mantenimiento de la paz como materia de primer orden en la responsabilidad de todos los venezolanos. Sería verdaderamente catastrófico que la paz sea situada como objeto de una "vacatio legis".

Pero son muchas las cosas que parecen indicar, que el ritmo incesante de la crispación del país, pueda encontrar en el corto plazo una línea de alivio a las tensiones que abra los espacios para desenvolvernos con estabilidad, única fórmula que nos aguarda para dirigirnos en un rumbo consistente hacia delante y enfrentar los retos pendientes de nuestro desarrollo con garantía de resultados alentadores.

Es vergonzoso, que Venezuela pueda olvidar y en especial su actual dirección política, que nuestra propia existencia como nación independiente se caracterizó: por la violencia, el autoritarismo, los combates fratricidas y el uso arbitrio del poder. Pero más vergonzoso aún, es ir constatando que en pleno siglo XXI quienes dirigen el Estado consideren que reeditar ese escenario de violencia puede ser el camino inevitable para afianzar pretendidas conquistas sociales y lograr metas de prosperidad.

El diseñar una política desde la conflictividad, es un peine cuyas pretensiones no se hacen difíciles de adivinar. Se trata de deslindar dos territorios. Por una parte, los partidarios del Presidente sujetos de la redención revolucionaria, los "humillados y ofendidos", y por la otra los egoístas de siempre, beneficiarios del sistema injusto de explotación.

Desde luego, que esta caricatura sumaria es un teatro virtual, que el Presidente viene martillando con afán de convertirlo en realidad.

Aunque el llamado a la confrontación es para todos, sólo los extremistas en cuanto al lado hostil del régimen(y los hay y bastantes) están dispuestos a comerse el peine. Lo grave, no obstante, es que los violentos puedan arrastrar la lucha de una muy buena parte de nuestros compatriotas creyentes de la sociedad abierta, libre y democrática, al campo que desea el adversario. Por dura que sea la provocación- y seguramente lo será- la paz no debe ser confiscada nunca por ser el único instrumento ético de lucha democrática, pues reúne las cualidades de los valores absolutos al ser un medio y un fin.

Admitiendo lo que es obvio, en relación a que la política es pensada por el Presidente con las categorías de la guerra, y más concretamente con la categoría de la guerra revolucionaria, lo que significaría el rechazo radical a la perspectiva reformista, Chávez no tiene vocación de asesino, y mucho menos la de mártir- a pesar que presuma que si la tiene, no lo creemos justamente por el exceso que hace en esa presunción-, opinamos muy dentro de nosotros, que el Presidente dada la insensatez de su propuesta bélica sabrá darle marcha atrás y optará por la paz, por su bien y el de todos. Al finalizar el año es el mejor deseo al que podemos aspirar.

E-mail:cfernandezcuesta@yahoo.com
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