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Barbaridades históricas en un discurso político
Daniel Terán Solano

Lunes, 9 de abril de 2001

La historia, entendida como el recuento veraz (verificable)de los hechos, periodos y personajes del pasado que se encadenan con el presente, es siempre una de las primeras cosas en verse afectadas por los procesos políticos, en especial porque cuando hay un proyecto ideológico de por medio, el manejo del pasado histórico se convierte en un instrumento de justificación del presente político.

Así como en tiempos de guerra, cuando la verdad periodística es una de las primeras víctimas de la propaganda, pasa igual con la historia. En el fondo es lo mismo: las informaciones que se tienen son acomodadas, distorsionadas o por último, mutiladas u ocultadas. Todo se resume a un hecho: la conmoción del presente siempre impide poder observar bien el pasado.

Cuando la Revolución Francesa triunfó (1789) hubo el deseo de “re escribir” la historia de ese país, pero afincando el hecho de que antes de la revolución (el antiguo régimen monárquico) todo era negativo, malo y terrible y que después de la misma, todo se hizo positivo y mejor. Ésa misma tentación tuvieron los bolcheviques al llegar al poder en Rusia (1917), y cayeron más rápido en la idea de “re escribir” la historia porque la filosofía marxista establecía etapas históricas muy cerradas y que todo militante de la doctrina socialista y comunista debía reconocer como verdadera y única. Así entonces se elaboró una historia denominada científica que consistía en acomodado las informaciones a las categorías marxistas y evidentemente considerar lo antiguo a la revolución negativo (las etapas esclavistas, feudal y capitalista)y exaltar la revolución proletaria como el más grande hecho de su historia. Todo ello se repitió con Mussolini y los fascistas en Italia (1922-1943), los nazis en Alemania (1933-1945), en España con el Franquismo(1936-1975), en la China Comunista bajo la ideas de Mao Tse Tung(1949) e inclusive en los Estados Unidos durante la Guerra Fría(1948-1991), en especial con los gobiernos republicanos.

En Venezuela desde que nos constituimos en república autónoma e independiente tanto de España como de Colombia(La Nueva Granada), comenzaron los “acomodos de la historia”. Nuestros primeros historiadores se empeñaron en justificar de independencia, negándole al pasado colonial algo de positivo, considerando la guerra librada como una lucha de buenos y de malos (los malos por supuesto solo eran los españoles), después el general Antonio Guzmán Blanco comenzó a utilizar la figura del Libertador Simón Bolívar como instrumento político y así la imagen de Bolívar fue secuestrada por el mundo oficial y gobiernero. Todo presidente que llegaba al poder se consideraría continuador o realizador de la obra de Bolívar, y bajo esa excusa revoluciones y presidentes se impusieron sobre el país. Castro(1899-1908), Gómez (1908-1935), Lopéz Contreras (1935-1941), la Junta Revolucionaria de (1945-48) y Pérez Jiménez(1952-58). Todos sin excepción citaban y nombraban al Gran Simón Bolívar y así justificaban su acción de gobierno.

Por si eso fuera poco, en Venezuela varios gobiernos no sólo se conformaron con secuestrar los símbolos y personajes históricos, sino que cayeron en la tentación de “acomodar” la historia y así distorsionar lo que había pasado antes para justificar lo que ahora pasa.

En el siglo XX venezolano, sólo ha habido unos tres ejemplos de ésa manipulación: el del gobierno de Juan Vicente Gómez (1908-1935), el de los gobiernos de la etapa democrática 1958-1999 (“el puntofijismo”, o la IV república) y el actual gobierno (1999-2001...) de la revolución “bolivariana democrática y pacifica” (o la V república).

Los demás gobiernos y que están fuera de esta lista, al tener un promedio de entre 3 a 5 años de mandato no pudieron proponerse manipular la historia a su antojo, como sí lo hicieron los otros gobiernos. Pero hay algo que llama la atención entre los tres gobiernos que se propusieron como meta modificar el pasado para justificar el presente: mientras que Gómez y la Democracia, estuvieron en el poder más de una década y se decidieron a modificar la historia una vez que se encontraban consolidados en el poder, el actual gobierno de la “revolución pacifica-bolivariana” – que está apenas comenzando- ya ha dado signos de acomodar la historia según su parecer y desarrollan un actitud de prepotencia como si ya estuvieran más de 25 años mandando y tuviesen la absoluta seguridad de durar otros 25 años más.

Revisemos primero los regímenes anterior: durante el gomecismo, las pocas escuelas que funcionaron y que tuvieron maestros, fueron testigos de un espectacular acomodo de la historia: allí se enseñaba que Juan Vicente Gómez era el hombre que le había dado la paz y el progreso a Venezuela, librándola de los males de la guerra civil y el atraso, equiparándolo con el Libertador. Si bien Gómez fue el responsable de haber acabado con el caudillismo y las guerras, no trajo una paz de felicidad sino de miedo como ocurre con todas las dictaduras pacificadoras que ofrecen orden, además de no haber sido por el petróleo, gran parte del progreso que su régimen dejo, no se hubiese dado. A pesar de que en aquél entonces imperaban las ideas de la filosofía positivista que presumía en que la historia era una ciencia exacta, dicha historia científica no impidió que se exaltara como a un héroe a un dictador y que la historia de ése periodo se considerara excelente, mientras que la etapa anterior todo era espantoso.

Durante el periodo democrático era insistente ver la tendencia casi excesiva y exagerada de sobre estimar la etapa democrática. Aquí se acostumbraba a resaltar sólo lo bueno y trascendental de los gobiernos, pero no se le daba igual tratamiento a los hechos negativos; asimismo la democracia le negaba todo mérito positivo a la anterior dictadura de Pérez Jiménez y sí le destacaban a ésta todos sus males y errores. Así la historia oficial de los ultimo 40 años destacaba obras y realizaciones (carreteras, escuelas, hospitales, electricidad, etc.), pero no se hablaba de cosas como corrupción, ineficacia administrativa , trafico de influencias, abusos de poder, delincuencia, etc. Vale destacar que esa actitud le llevo a preguntarse a muchos venezolanos: ¿si todo ha sido tan bueno por qué estamos tan mal?. Aquí entonces vemos como la manipulación se va en contra de sus gestores. Y como sus promotores sólo destacaban lo bueno, este tratamiento tan poco objetivo (o muy injusto) es lo que ha permitido que los adversarios de los políticos de este periodo cuenten su visión de los hechos y que por supuesto sólo destacaba lo malo: violaciones de los derechos humanos, pobreza extrema, debilidad institucional, burocracia, etc. Así llegamos a los días de hoy y a nuestro actual gobierno.

El actual gobierno llego al poder luego de las elecciones de Diciembre de 1998 y fue apoyado por organizaciones que principalmente eran severas críticas del sistema democrático (MAS, MEP, PCV, PPT, etc.) y evidentemente sólo repetían los errores y desgracias del mismo, tanto así que la campaña del actual presidente se baso en la absoluta descalificación de la democracia contemporánea venezolana, exclusivamente porque los que estuvieron disfrutando del poder en esa etapa eran los otros partidos que participaban en esta campaña (AD, y Copei).

Desde el inicio del actual gobierno en Febrero de 1999, la tendencia fue considerar al pasado inmediatamente anterior como una etapas oscura y negativa, y el presente como el nacimiento de una nueva nación mucho mejor y plena de cosas positivas. El decir que antes no había democracia y ahora sí, se cae ante este sencillo análisis: si no hubiese habido una genuina democracia en este país, jamás los que disfrutaban y ejercían el poder en ese entonces hubiesen permitido que: primero, se postularan y participaran, y luego ganaran las elecciones y recibieran el mando aquellos que eran tan críticos, oponentes y detractores con ese sistema y sus protagonistas. Evidentemente se repite la historia de que cada gobierno desea escribir los acontecimientos según su parecer y conveniencia. Finalmente los promotores de la revolución pacifica y democrática–bolivariana, terminarían haciendo lo que criticaban a los del periodo histórico anterior: acomodadores y manipuladores de la historia.

Para mostrar un ejemplo de esta actitud procederemos a analizar – y a refutar - detenidamente un discurso político, que es centro de nuestro escrito, y en donde se habla de la historia reciente de Venezuela y veremos como ésta se acomoda a las necesidades de quién pronuncia el discurso.

El discurso en cuestión es el pronunciado el día Domingo 4 de febrero del 2001 en la plaza Caracas de la ciudad homónima, en conmemoración del IX aniversario del intento de golpe de estado de 1992. El orador en cuestión fue el Sr. Presidente de la república, el ciudadano Teniente Coronel (r) Hugo Chávez Frías. Este discurso y esta fecha son en sí mismos, los mejores ejemplos que sintetizan la actitud anti histórica de quienes conducen este proceso.

Como es sabido, el Sr. presidente es más hombre de sentimientos que de pensamientos, y acostumbra a decir abiertamente lo que le parece sin pensar detenidamente que ha dicho, por ello además de decir cosas polémicas, también afirma cosas inexactas, distorsionadas y descontextualizadas, por ello sólo nos limitaremos a intentar “corregir” las aseveraciones erradas del Sr. presidente en materia histórica, sin caer en cuestiones político partidistas.

Antes de proceder al análisis es preciso advertir que esto es un ejercicio académico y pedagógico que solo busca aclarar ciertas imprecisiones, no busca darle la razón a algún otro grupo solo porque disentimos del uso de la historia por parte del gobierno, asimismo la ética nos indica a reconocer que la interpretación de la historia siempre debe ser democrática y libre, pero nos afincamos en lo último, es La Interpretación, no Los Acontecimientos los que se deben asumir libremente. Lo que haya acontecido o lo que haya realizado un personaje no puede ser modificado así haya sido bueno o malo (positivo o negativo)simplemente por una interpretación, y para lograr interpretaciones más acertadas se debe conocer y estudiar bien lo que va a ser analizado, luego de ello las conclusiones nos permiten elaborar juicios, y como lo tratado por el Sr. presidente en su mayoría es producto de sus observaciones y juicios especulativos y a priori, no podemos ver con buenos ojos las acciones de la ideología gubernamental sobre el pasado reciente en calidad de conclusiones, sobretodo si quien escribe estas líneas es un estudiante de la historia y que está en niveles universitarios.

Ahora revisemos el discurso del 4 de febrero del 2001; estos fueron los principales tópicos vinculados con la historia tocados por el Sr. Presidente:

  1. El pueblo venezolano, la memoria y la historia: Lo que se dijo: dijo el Sr. Presidente, que el pueblo venezolano si conocía bien su historia y que a pesar que había muchos señores que hacían libros muy bonitos y decían que el pueblo no tenía memoria, él afirmaba que para conocer la verdadera historia había que ir al pueblo, que sí tenía memoria y si conocía bien la verdad sobre la historia. Lo que ocurrió ( y ocurre): Sí eso fuera cierto, si el pueblo venezolano, o la mayoría de sus ciudadanos tuvieran buen conocimiento de la historia – no hablo de memoria, sino conocimiento – primero no hubiesen reelegido a Carlos Andrés Pérez en 1988 (tampoco lo hubiesen hecho senador en 1998), igualmente no hubiesen reelegido a Rafael Caldera en 1993, no le hubiesen dado el voto a AD y Copei, después de los años ’70 y ‘80, no hubiesen votado por el MAS en 1998 y 2000 porque fueron gobierno con Caldera. Pero la cuestión del pueblo y la historia no es solo política. Si el pueblo tuviera buen conocimiento de la historia, tendría más identidad, conociera más los valores de su país, sus personajes históricos, sociales y artísticos, y no anduviese imitando los patrones de vida anglosajones que vemos en la TV y el cine, también nuestro pueblo tendría más gusto por la lectura y las bellas artes y además si el pueblo tuviese buen conocimiento de la historia, el Ministerio de Educación Cultura y Deportes no le diera tanta importancia al estudio de la historia y la promoción de nuestra identidad como se empeñan a darle a nuestros escolares.

  2. El Golpe de Estado contra Medina Anagarita: Lo que se dijo: el Sr. presidente afirmó: que el partido “Acción Democrática” fue el responsable del derrocamiento del gobierno del que él considera <>, junto con un grupito de militares. Lo que ocurrió: Sí bien coincidimos plenamente con el Sr. presidente de que el gobierno del Gral. Isaías Mediana Angarita (1941-45) ha sido el mejor del siglo XX, es bueno aclarar lo de su derrocamiento. El golpe de estado del 18 de octubre de 1945 indudablemente señala al partido Acción Democrática y su líder el señor Rómulo Betancourt, pero la acción golpista fue iniciada por los militares capitaneados por el entonces Mayor Marcos Pérez Jiménez, quienes le ofrecieron el poder y la presidencia a AD y Betacourt, respectivamente. Los militares habían creado una asociación clandestina de oficiales llamada la UPM (la Unión Patriótica Militar), que para 1945 ya tenía más de 150 inscritos de los 900 activos en las FAN, o sea un sexto del total. Sin el apoyo de los militares los adecos jamás hubiesen llegado al poder, y como vemos el Sr. presidente no dijo esto, quizá porque no lo sabía, que es probable o porque lo quiso ignorar, por que es militar y estima a Pérez Jiménez, lo cual también es muy probable. Afinco esto porque Rómulo Betancourt en su libro Venezuela Política y Petróleo afirma que fue Marcos Pérez Jiménez quien le ofreció a el la presidencia y Marcos Pérez Jiménez nuca desmintió esto, sino que más bien en otras entrevistas como el libro: Habla el General de Agustín Blanco Muñoz, y las entrevistas para la TV, realizadas por Napoleón Bravo (1990), Jorge Olavarría (1995) y Oscar Yanez (1998) lo ha confirmado: Si los lectores desean ahondar en el tema, recomendamos esta bibliohemerografía para que saquen sus libres conclusiones sobre este interesante tema de nuestra historia: El 18 de Octubre de 1945, de Manuel Caballero; Pérez Jiménez y su tiempo (3 tomos) de Carlos Capriles Ayala; el Militarismo en Venezuela, Ramón Avendaño Lugo; Golpe y Estado en Venezuela de Arturo Uslar Pietri; el 18 de Octubre de 1945 de Rómulo Betancourt; Cuatro años de Democracia de Isaías Medina Anagarita; El Medinismo, de Oscar Battaglini, Isaias Medina Angarita, aspectos históricos de su Gobierno, de Nora Bustamante; La Revolución de Octubre de Elías Pino Iturrieta, Manuel Caballero, Juan Carlos Rey y otros autores; La revolución Olvidada, de Joge Olavarría, Ese Octubre nuestro de todos los días y El dilema octubrista 1945-1986, ambos de Luis Castro Leiva; La Verdad Inédita, historia de la revolución de octubre, de Ana Mercedes Pérez; El triunfo de la Verdad de Eleazar López Contreras, 1928-1948, Veinte años de Política, de Juan Bautista Fuenmayor, Conversaciones con Arturo Uslar Pietri, Conversaciones con Luis Beltran Pierto Figueroa y Conversaciones con Carlos Andrés Pérez, todas de Alfredo Peña, Golpe de Estado en Venezuela, 1945-1948, de Karl Krispin; Betancourt y la Conjura militar de 1945; de Luis Cordero Velásquez; Los Golpes de Estado desde Castro hasta Caldera, de Iván Darío Jiménez Sánchez; La Venedemocracia de Alicia Freilich de Segal; Las crisis de la Venezuela contemporánea y las Venezuelas del siglo XX, ambas de Manuel Caballero; Pueblo y Petróleo en la Política Venezolana de Diego Bautista Urbaneja; Historia Contemporánea de Venezuela (15 tomos)de Juan Bta. Fuenmayor y el Diccionario de Historia de Venezuela (4 tomos) de la Fundación Polar, así como también los trabajos periodistíscos como Historia Gráfica de Venezuela (8 tomos), de José Rivas Rivas y el diario El Nacional, del 18 de Octubre de 1975 y del 18 de Octubre de 1995, donde hay entrevistas, relatos y trabajos investigativos; y por último las entrevistas de la revista Resumen a Arturo Uslar Pierti (18 de Octubre de 1975) y Rómulo Betancourt (26 de Octubre de 1975). Con ‘este caudal de información, el lector, especializado o no puede sacar un visión de la historia más centrada y cercana a la realidad y puede darse cuenta de los errores de el Sr. Presidente sobre la misma. Sigamos con nuestro análisis del discurso.

  3. El Trienio 1945-48, La Constituyente adeca y las elecciones: Lo que se dijo: el Sr. presidente continua su relato de la historia señalando su opinión de los sucesos inmediatamente posteriores al derrocamiento del general Medina, habla del primer gobierno adeco (el llamado trienio populista de 1945-1948)y habla de una constituyente (la de 1946-47), diciendo que ésa sí fue sectaria. donde no se consulto al pueblo y si se aplicó la aplanadora a la oposición. Lo que ocurrió: Primero reconocemos nuestra particular aversión a este periodo donde volvieron nefastas prácticas políticas que ya habían sido desechadas en el democrático gobierno de Medina Angarita, pero no por esto vamos a negar lo que ocurrió (positivo o no)en esa etapa histórica. Pese a que en ése momento los adecos fueron muy sectarios y fue precisamente esa actitud una causa de su derrocamiento en 1948 por los militares, el régimen de la oficialmente llamada Junta Revolucionaria de Gobierno convocó a tres elecciones, o sea sí consultó al pueblo: la primera fue la del 27 de Octubre de 1946 para elegir a los miembros de la Asamblea Constituyente que se instaló en Diciembre de ese año, teniendo como presidente al grandioso poeta y humorista Andrés Eloy Blanco; la segunda fue la del 14 de Diciembre de 1947, para elegir presidente y congreso y donde participaron libremente tres candidatos de los tres partidos de la época (AD, Copei y el PCV), allí resultó elegido presidente el insigne escritor don Rómulo Gallegos con 74 % de los votos; y la última elección fue la del 9 de mayo de 1948 que fueron para los Concejos Municipales. En todas ellas triunfó AD con más del 60% y eso insufló la prepotencia adeca que los hizo creerse los dueño de país, así aplicaron la llamada “aplanadora”, el peso de su mayoría apoyada en votos. Pero pese a esto, que es muy reprochable (y que el actual gobierno ha aplicado tanto en la Constituyente de 1999 como en la Asamblea Nacional del 2000), ésas elecciones del trienio 45-48, fueron innegablemente las primeras elecciones democráticas y directas de la historia de Venezuela donde participaron por igual mujeres y hombres a partir de los 18 años sin importar si eran analfabetas, ricos o pobres. Al mismo tiempo ha de señalarse que pese a la intolerancia que muchas veces demostraron los adecos desde el poder, este periodo fue uno de los más fecundos para el campo del debate ideológico, ya que la elaboración de la constitución de 1947, genero en la Asamblea Constituyente, se enfrentaron en importantes discusiones diversas corrientes de pensamientos que iban desde el Comunismo y la Socialdemocracia hasta la Democracia Cristiana, quien lea y revise las actas de dicha asamblea podrá percatarse de lo que decimos, y si bien la constitución no fue refrendada por el pueblo en consulta, como sí se hizo por primera vez en 1999, es importante destacar que ello no se hizo por que eso no se acostumbraba, no era la época de referendos y plebiscitos, apenas sí nacía la democracia representativa no podemos pedirle a este acontecimiento que fuera un acto de democracia participativa. Sin embargo hay un hecho destacado donde la Constituyente del ’47 no pudo ser superada por la Constituyente del ’99: La primera permitió que todas las sesiones fueran escuchada a todo el país, pues sus deliberaciones fueron trasmitidas por radio en vivo por la emisora del Estado, la segunda constituyente en cambio sólo llego a los ciudadanos por los noticieros. Nuevamente el Sr. presidente no lo sabía o lo oculto.

  4. El inicio de una Dictadura:lo que dijo: continuando con su relato histórico el Sr. presidente indicó que los militares tumbaron a los adecos y allí se inicio la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, la cual fue derrocada en 1958. lo que ocurrió: El Sr. presidente que casi siempre habla con imprecisión y obviando elementos, ya había obviado la participación de Pérez Jiménez en el golpe contra Medina, ahora olvidaba que después del golpe contra los adecos, el 24 de noviembre de 1948, se constituyó una Junta Militar de Gobierno presidida por Carlos Delgado Chalbaud, si bien allí participaba Pérez Jiménez, el no era el presidente. Sólo después de la misteriosa muerte de Delgado Chalbaud en 1950 y cuando se constituyo una nueva Junta de Gobierno presidida por el civil Germán Suárez Flamerich, es que Pérez Jiménez aumentó su poder y prestigio, al punto que después de las cuestionadas elecciones del 30 de noviembre de 1952 (que ganó URD de la oposición y que no reconoció el gobierno)los militares decidieron que Pérez Jiménez asumiera el poder el día 2 de Diciembre de 1952. Entonces: Fue ese día y no el 24 de Noviembre de 1948 – día que fueron derrocados los adecos – que comenzó la dictadura de Pérez Jiménez. Para hablar de historia y más si es en público se necesita hablar con exactitud, pues la precisión no debe ser una rareza sino una obligación.

    Las obras que nos ha dejado La Democracia: Lo que se dijo: nuevamente el Sr. presidente enfiló sus baterías en contra de la etapa democrática 1958-1998 debido a que en los días en que se pronunció este discurso, estaba en boga una polémica entre que fecha debía celebrarse si el 23 de Enero de 1958 o el 4 de Febrero de 1992, por supuesto que el Sr. presidente justificó que la fecha que debía celebrase como “otro 19 de abril” y “durante los próximos 300 años” era el 4 de Febrero, el Sr. presidente justifico ese hecho utilizando la comparación y allí hablo de la historia, mencionó que lo que la democracia nos dejó fue sólo miseria, hambre y pobreza de más del 80% de la población. Lo que ocurrió: Obviamente esto es lo más polémico y quizá nos obligue a extendernos más; trataremos de ser concisos. Sin negar que la actual administración heredó innumerables problemas y que el sistema democrático de partidos de AD y Copei es el responsable directo, tenemos que matizar ése periodo que aunque puede verse igual desde principio a fin; tuvo sus etapas y por eso mismo tuvo su aspecto positivo y su aspecto negativo. Los principales aportes de la democracia venezolana de 1958 a 1998 fueron principalmente educación-cultura, salud y electricidad, tres aspectos fundamentales en lo físico para llevar a un país a la modernización, al mismo tiempo se democratizó casi todos los aspectos de la vida nacional: que desde los sindicatos hasta las juntas de condominios se hacían elecciones, se dieron por terminado una serie de prejuicios referentes a la mujer y a la gente de color, es decir la mujer pudo acceder a la educación, pudo hacerse profesional y alcanzar posiciones sociales más altas como no se veían en Latinoamérica (el país se llenó de empresarias, abogadas, ingenieras, políticas y mujeres médicos, etc.), por otra parte a la Academia Militar entraron las gentes de razas morenas y oscuras que bajo la concepción Gomecista y Pérezjimenista por su color de piel “no eran dignos de entrar en la institución”. En ése aspecto el presidente debería estar agradecido con el periodo 1958-98. También la democracia garantizó la paz política fundamental para que convivieran partidos del sistema y los anti sistema sin la necesidad de que utilizaran la violencia, esto es lo que permitió en primer lugar que Rafael Caldera triunfara sin mayor problema en 1993 apoyado por partidos anti sistema y que en 1998 ganara sin ningún disparo la coalición anti sistema del actual presidente Chávez, en ambas ocasiones los partidos del sistema – AD y Copei – fueron derrotados y no hubo violencia. Si estas palabras suenan a discurso político, nos remitiremos a las pruebas: respecto a las realizaciones materiales y beneficios sociales, si se revisan las estadísticas de organismos internacionales (ONU, Unicef, Banco Mundial, Organización Mundial de Comercio, Fondo Monetario Internacional, Banco Interamericano de Desarrollo y Cepal) desde 1960 a 1981 podemos ver crecimiento y desarrollo en materia económica y social: los venezolanos ganaban en dólares los sueldo más altos de América Latina – casi 1000$ - además el desempleo nunca llegaba a más del 10% de la población, el dólar se encontraba estable: nunca llegaba a 5 Bs., Venezuela tenía una producción anual de entre 5 a 9%, es decir un muy buen promedio, y no existían casi palabras como: delincuencia, devaluación e inflación. Además si se revisan los informes del BCV, el Ministerio de Haciendo y el Ministerio de Fomento desde el inicio de la década de los ’60 al inicio de la de los ’80 encontramos veinte años seguidos de realizaciones: tan sólo los gobiernos de Betancourt(1959-64), Leoni(1964-69)y Caldera I(1969-74) construyeron en 15 años más carreteras, viviendas, universidades, escuelas y hospitales que todos los gobiernos de Venezuela desde 1830, asimismo entre los años 1974-1981 que involucran a los gobiernos de Carlos Andrés Pérez I y Luis Herrera Campins, Venezuela registró un acelerado crecimiento industrial financiado por el Petróleo de altos precios: se iniciaron las industrias de Guayana: La CVG, Alcasa, Venalum, etc., así se redujo el desempleo a un solo dígito – la llamada época del “pleno empleo” -, se multiplico el número de carreteras de los 15 años anteriores (de 6mil en 1960 a 63mil en 1976), la educación y la salud alcanzaron por primera vez cifras de más de 1 millón de beneficiados, el mercado venezolano se llenó de miles de profesionales egresados de las Universidades e Institutos nacionales, se elevo la esperanza de vida del venezolano a 10 años más (de 59 años en 1960 a 70 en 1979)y la mortalidad llegó a reducirse a la mitad de 1960 (de 8.4 a 5.5) y en total de 1964 a 1977 se construyeron 381.513 viviendas y entre 1979-83 otras 182.308, al mismo tiempo nuestras Fuerzas Armadas se modernizaron notablemente llegando a ocupar junto con Brasil el nivel de la más moderna de Sudamérica. Todos estos datos se pueden confirmar en las memorias y cuentas de los presidentes, en los atlas y anuarios publicados en Venezuela y fuera de ella en los años posteriores. Todo ello se logró a pesar que durante los años ’60 hubo violencia guerrillera, intentos de golpes de estado y atentados, lo que se tradujo en desgracias, excesos y violaciones a los derechos humanos por parte del gobierno y los revolucionarios, asimismo hubo corrupción y burocracia en especial en los años ’70, lo que fue una dura prueba para el sistema. Pero a pesar de esto, en conclusión los indicadores venezolanos durante los años 1960-1981 fueron muy positivos, de no haber sido así vale está pregunta: ¿por qué entonces vinieron a Venezuela los cientos de exiliados argentinos, chilenos y uruguayos, y porqué venían de sus países en pobreza los miles de dominicanos, haitianos, colombianos, ecuatorianos, peruanos y bolivianos? La respuesta es simple: en Venezuela había más democracia que los países del Cono Sur y había más prosperidad que los Países Andinos y del Caribe. Pero luego de ésa etapa (1960-81), vino lo que nadie puede negar y donde más se apoyan los críticos para condenar todo un periodo: el periodo de estancamiento, crisis y atraso que abarca desde 1982/83 hasta 1998, y que pese a algunos intentos y sobresaltos no pudo mejorarse la situación. Es en esta etapa en donde la economía venezolana cayó primero y luego la situación política, donde la miseria nos invadió a casi todos por igual y donde el Sr. Presidente y sus seguidores se empeñan en repetir. Pero tiene su explicación: todo el progreso de la etapa anterior 60-80 se financió gracias al petróleo y a un Estado que crecía en poder y presencia y que perfectamente podía atender las necesidades de una población que no pasaba de 15 millones de habitantes, pero la caída de la rentabilidad de petróleo, el aumento de la población y el evidente aumento de las necesidad y demandas creó la suficiente tensión para que la clase política dominante (AD y Copei) que no se había renovado generacionalmente lo suficiente, no se había democratizado internamente y que estaba acostumbrada a gobernar ante situaciones relativamente fáciles, no pudiera responder a las exigencias de cambios tanto para la economía como para la política. Eso de demostró en los años 1981-1989, que entran entre los gobiernos de Luis Herrera Campins y Jaime Lusinchi, quienes utilizando las viejas recetas del Estado y la política venezolana no pudieron realmente palear la crisis sino que más bien la agravaron ganándose en nuestra opinión el papel del los peores gobiernos de nuestra Democracia. Finalmente AD, el partido que más posibilidades tenía de ganar las elecciones en 1988 terminó lanzando a su candidato más popular, ante la ausencia de un líder más joven, Carlos Andrés Pérez, quien al recibir el poder en 1989 decidió aplicar las reformas que el país necesitaba pero sin información debida ni acuerdos políticos previos, ése error fue fatal, pues sus electores creían que devolvería la prosperidad de su primer gobierno con las formulas de ésa época y si bien Pérez II deseaba traer la prosperidad a Venezuela, pensaba hacerlo pero con otras maneras que no les dijo claramente a sus votantes. Así apareció el llamado “Gran Viraje” con una buena dosis de Neoliberalismo: la doctrina económica que pide el retroceso del papel del Estado en la economía y en los programas de apoyo social. Para más de una generación, desde antes de 1958 el Estado siempre había sido agente fundamental del progreso y una ayuda de primera mano, pero ante la dureza de las medidas ( o el Schok económico) y el costo de la transición económica, el ciudadano común sintió rabia y frustración pues sentía el abandono de quién durante veinte años le había ayudado, y sintiéndose arrojado “A la buena de Dios”, el pueblo pronto le dio la espalda a sus sistema: Creció la abstención, el anti partidismo y la apatía a la política. Y pese a que había habido una descentralización administrativa y el pueblo eligió directamente a sus Gobernadores y Alcaldes por primera vez en la historia, los partidos políticos no se renovaban, seguían las mismas figuras que no democratizaban por dentro a esos movimientos y también abundaban los malos servicios públicos y administrativos y los sonoros escándalos de corrupción, que indignaban a un pueblo al que se le pedían paciencia y sacrificios.

    Todo ello generaba un clima de descontento muy poderoso que tuvo un primer aviso desorganizado, emotivo y espontaneo el 27 de febrero de 1989 y después en la lluvia de manifestaciones (294 en total) que hubo entre 1990 a 1991, la mayoría violentas. Pese a esto, la clase política que se empeñaba en no democratizarse y renovarse, se sentía segura y consideraba que la agitación pasaría debido a que no había otra opción política fuerte además de AD y Copei ni tampoco había guerrillas que pudieran capitalizar y canalizar ese descontento. Pero no imaginaron que pudiese surgir otro factor: el golpe de Estado Militar. Los militares, sector muy respetado por la sociedad decide rebelarse contra la clase dirigente y tomar el poder, buena parte de los ciudadanos ven a los alzados del MRB-200 y a su líder: TenCrnel Hugo Chávez Frías, como a los salvadores, y ocurre lo que siempre pasa cuando un régimen muy impopular sufre una conmoción: la gente celebra su tambaleo. Finalmente el descontento es canalizado a través de la figura de Rafael Caldera quien a pesar de ser un personaje clave del sistema, dice lo que la gente de la calle espera escuchar de sus políticos: una denuncia al mal manejo político de la crisis, también se beneficiaran de ese descontento el partido La Causa R, quienes por su actitud anti sistema se ven beneficiados de la crisis de éste, así Pérez II finalmente será destituido y enjuiciado, viene el gobierno provisional de Ramón J. Velásquez y en Elecciones de 1993 Rafael Caldera y el partido la Causa R reciben el 52% de los votos dejándole el resto a AD y Copei. Por primera vez estos dos partidos no representaban más de la mitad del electorado sino menos. (en las elecciones presidenciales de 1988, AD y Copei juntos alcanzaron el 92% del electorado. 1993 significó un grave retroceso) Comenzaba el declive. La Presidencia de Caldera II fue la última oportunidad para el sistema y sus protagonistas, pues canalizada la primera rabia popular, la figura de los golpistas del ’92 descendió aún después de haber sido indultados por el Presidente Caldera, pero la clase política después del susto continúo en sus andadas y no aprovecharon ésa excelente oportunidad para adecuarse a los cambios. Mientras el gobierno del Presidente Caldera no consiguió el equilibrio necesario ante tanta vicisitud: recibió el gobierno con la crisis financiera más grande de nuestra historia y en su último año de gestión los precios petroleros cayeron a su nivel más bajo (10$/barril). Caldera II intentó conciliar popularidad con buena praxis económica pero no lo logró; en los dos primeros años de su gestión se abocó a políticas Estatistas que le otorgaron gran respaldo popular pero al quedar sin fondos el Estado y caer la economía tuvo que negociar con el FMI y acercase más a lo que decían los “expertos económicos” quienes alabaron inicialmente esa “rectificación”, pero al final, el gobierno de Caldera II se ganó la feroz critica de los expertos y la absoluta indiferencia de los ciudadanos y en esas condiciones se aplicó la “Agenda Venezuela”, que fue una versión más moderada y ya más aceptada por la población, de las medidas de 1989 cuando Pérez II (el “Gran Viraje”), pero el proyecto que no generó el mismo schock, tampoco recibió entusiasmo y aunque entre 1996-97 dio óptimos resultados, la dependencia petrolera volvió a hacer el problema de nuestra economía: la caída de los precios del petróleo en 1998 obligó al gobierno a reducir la liquidez para evitar que la empresas y la gente compraran dólares e iniciaran una fuga de capitales que hubiese tenido consecuencia peores, las exportaciones bajaron 7 mil millones de $ en relación al año anterior ,el presupuesto debió modificarse pues no se cumplirían las mismas estimaciones y la desconfianza volvió al país y ...el candidato que estaba de último en las encuestas de finales de 1997 era el primero a finales de 1998: ése era Hugo Chávez. Y subió vertiginosamente mientras la economía caía rápidamente, el miedo le volvió a la clase política porque no supieron aprovechar la enorme tregua que fue el gobierno de Caldera II y no se renovaron ni se modernizaron: el 6 de Diciembre de 1998 Hugo Chávez, se hizo presidente y desbarató a toda la clase política que incapaz de enfrentarlo antes no pudo hacerlo después: en diciembre de 1999, a un año del triunfo de Chávez los partidos claves de un sistema de 40 años habían desaparecido técnicamente. Una nueva etapa habíase iniciado. Como historiador y a la luz de hechos, informaciones e investigaciones he presentado lo más breve posible el recuento de lo que ocurrió en los llamados “40 años de puntofijismo”, invitando a los lectores a que verifiquen las informaciones aquí presentadas y las confronten y analicen, estoy seguro de que sacarán una conclusión sensiblemente distinta a la del Sr. Presidente que asegura que todos los 40 años de democracia únicamente sólo nos dejaron “miseria, hambre y pobreza de más del 80% de la población”, ya que teniendo en cuenta los aportes del periodo 1960-1981, no creemos posible que eso sea veraz y que sólo si entendemos lo ocurrido entre 1982-1999 podemos entender las razones que nos muestran ésa situación económica social. Por ello no coincidimos en lo absoluto con una declaración del presidente durante un mensaje (cadena nacional del día Martes 6 de diciembre del 2000, con motivo del 2° aniversario de su victoria electoral de 1998)que dijo así: “Hasta el gobierno de Gómez fue mejor para Venezuela que esta Democracia”. Sí la Dictadura Gomecista pudiese presentar los mismos indicadores del periodo 1960-81 le diríamos al Sr. Presidente que tiene razón, pero como los hechos no se pueden modificar: y la Dictadura Gomecista ni de lejos se acerca a la Democracia contemporánea, le decimos al Sr. Presidente: Que en Historia el NO tiene la Razón. Para finalizar ofrecemos una breve bibliografía equilibrada en posturas (pues se presentan obras de quienes se ubican a favor del sistema y quienes están en su contra), para que los lectores verifiquen y confronten las informaciones: además de las señaladas en nuestra explicación – de organismos nacionales y extranjeros - , es bueno consultar las siguientes obras: El sistema político venezolano: crisis y transformaciones, de Angel Alvarez, Luis Salamanca, Diego Bautista Urbaneja y otros; Comprensión de nuestra Democracia (40 años de historia venezolana), de Germán Carrera Damas, Jesús Sanoja Hernández, Manuel Caballero y otros, El futuro de la democracia en Venezuela, de Juan Carlos Rey; La Democracia Venezolana: Criatura deforme, de Rubén Darío Alviarez; Cambio Político y reforma del Estado en Venezuela de Allan Brewer Carías; La Mascara del Poder y El poder sin la máscara de Luis Britto García; La política venezolana desde 1958 hasta nuestros días, de Diego Bautista Urbaneja; El sistema político de Venezuela, de Humberto Njaim, Ricardo Combellas y Andrés Stambouli; El desastre, de Domingo Alberto Rangel y Juan Pablo Pérez Alfonso; Las crisis de la Venezuela contemporánea, de Manuel Caballero; Gracias a ti, Democracia con energía, Venezuela saudita y Cuando el hombre no camina, todas de Alfredo Tarre Murzi (Sanin); Reforma y Estado, (entrevistas), de Alfredo Peña; Las elecciones de 1973: el gran Negocio y la Oligarquía del dinero, de Domingo Alberto Rangel; Diccionario de la Corrupción en Venezuela (3 tomos), de Ruth Capriles; Foros con Alfredo Peña (2 tomos) del mismo autor; Decadencia y Crisis de la Democracia de Anibal Romero, Lucha contra el Puntofijismo corrupto y Neoliberal (ensayos), de J. R. Nuñez Tenorio; Los 12 apóstoles, de Pedro Duno; País de Estreno (37 entrevistas antes de que el futuro nos alcance); de César Miguel Rondón; Venezuela, país subdesarrollado y Hacía la independencia económica, de Domingo F. Maza Zavala; Escrito con la Izquierda (entrevistas), de Iván Losher; La Lucha Armada: Hablan 5 jefes; La lucha armada: hablan 6 comandantes; La Izquierda revolucionaria insurge: Hablan 5 jefes; la izquierda revolucionaria insurge hablan 3 comandantes; y Acción Democrática: Crónica de una contradicción, todas entrevistas realizadas por Agustín Blanco Muñoz; ¿Era posible la gran Venezuela?, de Gumersindo Rodríguez; El caso Venezuela: una ilusión de Armonía, de Asdrubal Baptista, Moises Naijm, Ramón Piñango y otros autores; La rebelión de los Angeles, de Angela Zago; Todos los golpes en contra de la democracia, de Rafael del Naranco y Carlos Capriles Ayala, Revista Políteia n°13 (1989) y n°15 (1992) del Instituto de Estudios Políticos/ UCV; Los sepultureros de la democracia, de Carlos Capriles Ayala, La venedemocracia y Entrevistados de Carne y Hueso, de Alicia Freilich de Segal; Pueblo y Petróleo en la Política Venezolana, de Diego Bautista Urbaneja; La Insurrección, de Guillermo García Ponce; La economía Venezolana de la década de los setenta (1970-1983),de Guillermo D. Marquez; Venezuela 1936-1991, 55 años de política económica: la utopía Keynesiana, de José Toro Hardy; Cuando Venezuela perdió el rumbo, análisis de la economía venezolana de 1945 a 1991 de Julio Cesar Fuentes, Historia Mínima de la Economía de Venezuela, de Varios Autores, de asimismo es bueno que se revisen la página de internet del Banco Central de Venezuela y las ediciones del diario El Nacional del 23 de Enero de 1978, el 23 de Enero de 1983 y el 23 de enero de 1986, donde encontramos Discursos de Rafael Caldera, Wolfgang Larrazabal, Godofredo González, y Ramón Escovar Salom, y otros además de artículos y declaraciones; asimismo la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales (FACES) de la Universidad Central de Venezuela y el Instituto de Estudios Políticos de la misma universidad, poseen abundante bibliografía sobre el funcionamiento tanto político-institucional como socio económico de este periodo.

  5. El pacto de Punto Fijo y PDVSA: las dos últimas referencia a la historia que hace el Sr. Presidente en su discurso son las mas inconexas e incoherentes pues por las razones que más adelante explicaremos, son un absoluto divorcio entre los hechos y la interpretación. Lo que se dijo: El Sr. Presidente siguió refiriéndose a las desgracias que le trajo el pacto de Punto Fijo a Venezuela y entre las cosas que dijo fue que “el Pacto de Fijo pretendía privatizar PDVSA” .Lo que ocurrió: sin que estemos a favor o en contra de determinado grupo político, tenemos que decir que lo expresado por el presidente es sencillamente imposible porque históricamente una cosa (pacto de Punto Fijo) ya había desaparecido cuando se creó la otra cosa (PDVSA). El pacto de Punto Fijo fue firmado el 31 de octubre de 1958 entre Rómulo Betancourt de AD, Rafael Caldera de Copei y Jóvito Villalaba por URD, y recibió ése nombre porque se firmó en la Quita Punto Fijo, casa de Rafael Caldera ubicada en Sabana Grande. El acuerdo se hizo básicamente para que en las elecciones de 1958, el candidato y el partido que resultara ganador recibiera el apoyo y colaboración de los otros dos, en pocas palabras era un acuerdo para constituir un gobierno de unidad, para defender la democracia naciente del 23 de Enero y que ya en el año 58 había recibido dos intentos de golpe de estado. El PCV fue excluido del acuerdo porque a pesar de haber luchado valientemente contra la dictadura, la ideología comunista indicaba que había que hacer una revolución socialista y separar nuestra economía de la de los EE.UU., cosas que en ese momento eran imposibles porque hubiesen implicado más agitación y el pueblo deseaba otra cosa: un gobierno estable, centrado y democrático; así el las elecciones del 7 de Diciembre de 1958, el pueblo prefirió la democracia representativa a la revolución antiimperialista pues el 92% de los electores inscritos fueron a votar y sólo 7% se abstuvo de hacerlo, y de la masa de electores (2.580.217), 2.358.635 votaron por los partidos firmantes de pacto de Punto Fijo: AD, Copei y URD, es decir el 90% de votos ratificaron implícitamente al aludido Pacto. Ahora bien, dicho Pacto duró hasta 1960, cuando URD decidió retirarse del gobierno de Rómulo Betancourt(quien había ganado las elecciones del ’58), por discrepancias en la política internacional: o sea el Pacto duró solo dos años y dieciséis días, lo que después vino fue lo que se denominó humorísticamente “la Guanábana” el gobierno AD-Copei (por lo Blanco y verde, colores de la referida fruta y que eran los colores de ambos partidos). Pero la Guanábana sólo duro hasta 1964, pues el nuevo gobierno de Raúl Leoni no hizo pactos ni gobernó con Copei. Queda claro entonces que el Pacto de Punto Fijo había terminado. Respecto a PDVSA (Petróleos de Venezuela, Sociedad Anónima) que es la empresa estatal de Venezuela que se encarga de coordinar las operaciones de la industrial petrolera nacional; fue creada por decreto el 30 de Agosto de 1975 en el gobierno de Carlos Andrés Pérez I, como empresa sustituta de la CVP (Corporación Venezolana del Petróleo) debido a las nuevas realidades presentadas con la Ley de Nacionalización del Petróleo sancionada en agosto del ’75 y que reservaba al Estado Venezolano todo el negocio petrolero. Esta empresa pese a ser del Estado siempre ha gozado de una especie de autonomía especial que le permite mayor movilidad, al punto que por tener ésa libertad y no aportar mucho al fisco nacional, se dice que PDVSA es un “Estado dentro del Estado”, siendo así no hay ni necesidad de privatizarla pues prácticamente paree una empresa privada. Ahora a la luz de todo lo que hemos expuesto se entiende suficientemente que es imposible que un acuerdo político que se inició en 1958 y terminó en 1960 haya querido privatizar una empresa fundada en 1975. Hay quince años de por medio. Dándole una oportunidad al Sr. Presidente, quizá él se refirió no al Pacto de Punto Fijo sino al “Pacto Institucional”, que imperó a partir de 1964, en el cual el partido de gobierno, se repartía con el principal partido de oposición, la presidencia y vicepresidencia del congreso, las comisiones, los jueces y magistrados, los contralores, y gobiernos regionales y municipales. Evidentemente como los principales partidos eran AD y Copei, eran ellos indudablemente los que se repartían los cargos burocráticos del Estado Venezolano y que a raíz de la crisis económica de los años ’80, elevaron la intensión de privatizar parte de PDVSA en la onda de la apertura petrolera y las recetas de la economía Neoliberal. Estamos seguros que era esto lo que quiso decir el Sr., Presidente, pero como ya habíamos dicho antes: Para hablar de historia y más si es en público se necesita hablar con exactitud, pues la precisión no debe ser una rareza sino una obligación. Sin comentarios.

  6. Las Fuerzas Armadas y el Libertador Simón Bolívar: culminamos nuestro análisis del Discurso del Sr. Presidente el día 4 de Febrero del 2001 en la Plaza Caracas con una nueva inexactitud histórica, que junto con lo anterior son las mas inconexas e incoherentes pues son un absoluto divorcio entre los hechos y la interpretación. Lo que se dijo: el Sr. Presidente dijo que las Fuerzas Armadas Nacionales fueron creadas por el genio del Libertador Simón Bolívar, y que por lo tanto se entiende que las actuales Fuerzas Armadas son herederas del Ejercito Libertador. Lo que Ocurrió: Por supuesto que no negamos el genio y grandeza del Libertados Simón Bolívar, pero los ejércitos que lucharon en la guerra de independencia de Venezuela (1810-23) no tienen nada que ver con nuestras actuales fuerzas armadas, las cuales fueron creadas en el siglo XX y por los gobiernos de los Generales Cipriano Castro y Juan Vicente Gómez, quienes crearon – entre 1908 y 1910 - la moderna Academia Militar (que tenía sede en La Planicie), trajeron a instructores militares chilenos y franceses para entrenar tropas, y compraron material de guerra alemán y estadounidense. La guerra de independencia fue un conflicto lo suficientemente grave que el componente militar fue muy diverso: a pesar de que la Capitanía General de Venezuela tenía unas milicias para defender esta colonia española, cuando estalla el conflicto esas fuerzas de diluyeron, y para formar un ejercito que peleara en los campos de batalla hubo que reclutar gente de las ciudades y los campos: recuérdese que en la Batalla de la Victoria (12 de Febrero de 1814) el Gen. José Felix Rivas tuvo que recurrir a los jóvenes estudiantes y seminaristas de Caracas par luchar contra el Feroz jefe español Boves, asimismo el Libertador en la batalla de San Mateo (25 de Marzo de 1814) liberó a sus esclavos para que estos aumentaran el número del ejercito patriota. También los llaneros del ejercito del Gen. José Antonio Páez no eran más que peones, aparceros u hombres libres del llano que siguieron a su líder. Así pues vemos que no hay un ejército formal salido de academia como ocurría en la Europa de Napoleón, sino una fuerza heterogénea en armas. Sólo después de finalizada la guerra y disuelta la Gran Colombia(1830), es que se intenta crear una academia militar pero la creación de un ejercito estable y permanente no fue posible durante todo el siglo XIX principalmente porque los líderes militares se alzaban(Monagas, Falcón, Guzmán Blanco, Crespo. Presidentes y todos militares, llegaron al poder vinculados con levantamientos armados), no había mucho dinero con que mantener a ése ejercito (Venezuela era un país que sólo vivía de la exportación de Café, no poseía industrias, tenía una enorme deuda externa con Inglaterra y otros países, también tenía una enorme corrupción gubernamental...), y además siempre habría revoluciones que le daban absoluta inestabilidad a la nación ( en el siglo XIX hubo 166 revoluciones, 322 acciones de guerra y 1400 combates según Antonio Arráiz, Fco. González Guinand y Cesar Zumeta, respectivamente). Eso hizo fracasar los proyectos de Páez, Guzmán, Andueza Palacios y Crespo de mantener Escuelas estables que formaran militares profesionales, mientras el ejercito era una montonera que trataba de darle algo de estabilidad a un país convulsionado. Precisamente por esa convulsión, el ejercito gubernamental de finales del siglo XIX no pudo impedir que la Revolución Restauradora Andina de Castro Y Gómez, llegara a Caracas y derrocara al gobierno de Ignacio Andrade(1898-99). Una vez en el poder Castro y luego Gómez, para evitar que los derroquen como a todos los presidentes anteriores se empeñan en crear definitivamente un ejercito profesional y moderno como el que había en Europa y en Estados Unidos, para que así derrotaran a todos los caudillos y factores de desestabilización que amenazaban sus gobiernos. Por esa razón a Juan Vicente Gómez nunca lo tumbaron y gobernó 27 años ininterrumpidos: contaba con un verdadero ejército, potente y modernamente equipado con tecnología de la época. Contra eso nada podían hacer caudillos regionales de machete y a caballo. Con esto se consolido un Ejercito Nacional Permanente, que luego fue perfeccionado por Pérez Jiménez y la Democracia. Así vemos entonces que las fuerzas armadas modernas no tienen vinculación directa con el Libertador Simón Bolívar ni el Ejercito Libertador. Otra cosa muy distinta es querer inculcarles a las actuales fuerzas armadas valores patriotas y elevarles la moral incentivándolos a sentirse orgullosos por su pasado histórico e invitarles que honren el ejemplo de ése otro Ejercito que ganó la independencia de Venezuela y otros países. Tampoco está mal que se le pida al actual ejercito que en una situación similar de riesgo para la Nación actúen con igual o mejor comportamiento de valor y constancia como el otro Ejercito que en peores condiciones y mayores dificultades derrotó a una potencia imperial y consolidó nuestra libertad. Todo eso esta bien para nuestra identidad nacional, pero de allí que se le digan a soldados y oficiales, y a la gente común que éste ejercito de 1908 y 1910 viene del otro que se formo en 1810, es una absoluta barbaridad, no sólo porque es inexacto sino porque distorsiona la verdad al decirle a una institución: “Ustedes son los hijos de su abuelo”, o sea la institución no tiene padres directos, sólo un glorioso abuelo, pero nada de padre. Creo que con este ejemplo se entiende claramente por que no se debe distorsionar el pasado y por qué la preocupación por la precisión y la exactitud en la historia. Este error es muy frecuente entre las personas y en especial entre los militares que para exaltar aún más su orgullo y honor institucional vinculan su ejercito con el de la Independencia, pero al hacer esto se convalida una inexactitud que el Sr. Presidente repite y repite para distorsionar más y más la historia, y por supuesto los que estudiamos y conocemos la historia no estamos dispuesto a permitir. Recomendamos revisar esta Bibliografía: Juan Vicente Gómez y la Formación del ejercito nacional, de Angel Ziems<; Crónica razonadas de las Guerra de Bolívar (3 tomos) y Bolívar y el arte militar, de Vicente Lecuna; Las Fuerzas Armadas de Venezuela en el siglo XIX: textos para su estudio, de la Presidencia de la República y el Ministerio de la Defensa; El ocaso de una estirpe, de Inés Quintero, Los golpes de estado desde Castro hasta Caldera de Iván Darío Jiménez Sánchez; Biografía de un edificio: breve historia del edificio de la Escuela Militar, de Hector Bencomo Barrios; Escuelas para la formación de oficiales del Ejercito: origen y evolución de la escuela militar y Cuarenta años de evolución en las Fuerzas Armadas, de Martín García Villasmil; Las armas de la independencia y las armas de la guerra federal, de Guillermo García Ponce; Las Fuerzas armadas en la Historia de Venezuela, y Marina, Milicia y ejercito durante la colonia, de Santiago Gerardo Suarez.

Con esto concluyen la alusiones abiertas y directas del Sr. Presidente a la Historia de Venezuela, luego el Sr. Presidente habla de política y actualidad, pero eso es algo que no nos concierne, Por Ahora.

Toda y cada una de las palabras del presidente aunque no se citaron explícitamente pues no quisimos presentar este artículo como un trabajo de grado, es información comprobable y verificable, pues se suministran las fechas y datos que faciliten su ubicación para la confrontación y análisis, asimismo por cuestiones de espacio no pudimos presentar toda la información bibliográfica que permitiera sustentar todos los tópicos como sí lo hicimos en los n° 2, 5 y 7, pero sí los lectores desea ahondar en profundidades pueden consultar El Diccionario de Historia de Venezuela de la Fundación Polar o la Enciclopedia Globe de Venezuela, de la Editorial homónima, en ellas más de 150 especialistas hablan de la historia nacional y se ofrece bibliografía, referencias e informaciones de interés que pueden enriquecer los temas por nosotros planteados y ayuden con libertad que más personas saquen sus conclusiones y no que ninguna autoridad se las forme.

Con este artículo vemos cuan cerca podemos estar de los pueblos que tienen una historia modificada y que cubren su ignorancia del pasado con versiones erradas que les condenan a la absoluta des ubicación en el plano de la realidad académica, pedagógica y científica. Queda entonces lo suficientemente claro nuestra preocupación porque la política partidista o ideológica no traspase su limites e invada la historia y nuestro acervo. No se trata como se pueda suponer de un asunto de “celo profesional” o defensa de la “competencia jurisdiccional o administrativa”, nada de eso, es sólo un deber de la ética que nos señala que en cada momento y oportunidad que tengamos salgamos a esclarecer la realidad histórica ya acontecida para defenderla de manipulaciones interesadas. No se trata sólo de una labor de historiadores, es también una labor de ciudadanos, pues aunque la historia es el objeto de trabajo de los historiadores, la historia es el patrimonio de todos los ciudadanos, y reafirmando nuestros valores éticos tanto de profesionales, ciudadanos decidimos divulgar este análisis para invitar a todos a la necesaria reflexión que vincula para el futuro el pasado y el presente.

danielteran@latinmail.com

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