Caracas, Jueves, 17 de abril de 2014

Sección: Política

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El magnicidio de Carlos Delgado Chalbaud

Roberto Lovera De Sola

Martes, 16 de noviembre de 2010

(Un hombre, su circunstancia y su tragedia)







   Foto: Google
Se cumplieron este 13 de Noviembre de 2010 los sesenta años del asesinato del presidente comandante Carlos Delgado Chalbaud, momento en que se debe volver a mirar a aquella trágica figura y repasar los sucesos de su eliminación física. Eso es lo que nos proponemos hacer aquí.

1948-1958: UNA DECADA SOMBRIA

No se dieron cuenta aquellos que derrocaron al presidente Isaías Medina Angarita(1897-1953), Carlos Delgado Chalbaud el personaje entre otros, lo que estaban convocando con la ruptura institucional producida el 18 de Octubre de 1945. La inestabilidad política se hizo presente en Venezuela, de hecho desde el día siguiente del 19 de Octubre de 1945, noche de la instalación de la Junta Revolucionaria de Gobierno, se iniciaron las conspiraciones para derrocar aquel gobierno. Los sucesos violentos que se sucedieron fueron su consecuencia: el golpe contra Rómulo Gallegos(Noviembre 24, 1948), el asesinato del comandante Carlos Delgado Chabaud(Noviembre 30,1950), el fraude electoral dos años después(Noviembre 30, 1952), el asentamiento de la dictadura plena de Pérez Jiménez(Diciembre 2,1952), los sucesos del derrocamiento de este mismo autócrata fueron las consecuencias de ello e incluso toda la inestabilidad vivida bajo el gobierno del contralmirante Wolfgang Larrazabal(1911-2003) y  los veinte intentos resistidos en el segundo gobierno de Rómulo Betancourt(1908-1981). Asentar la democracia plena no requería de un golpe de Estado sino en dejar el normal desarrollo del proceso democrático el cual venía tan bien encaminado desde el 17 de Diciembre de 1935. E incluso, estabilidad institucional había habido desde muy atrás, porque cuando el general Juan Vicente Gómez(1857-1935) sustituyó en la presidencia de Cipriano Castro el 19 de diciembre de 1908 era el vicepresidente legítimo. Y el propio Gómez fue quien organizó su propia sucesión, llevada a cabo al producirse su deceso. El 18 de Octubre de 1945 aquella posibilidad se cerró, se abrió otra espita que no logró cerrar sino el propio presidente Betancourt, como si estuviera pagando su propio pecado, después del cruento levantamiento armado de El Porteñazo(Junio 2,1962), en el cual hasta una ruda batalla hubo, denominada de La Alcantarilla. Mandó las tropas del gobierno aquella mañana el coronel Alfredo Monch Siegert.

Así como consecuencia del golpe que derrocó al régimen legítimo del maestro Gallegos se constituyó un ejecutivo colegiado formado por los tenientes coroneles Carlos Delgado Chalbaud, Marcos Pérez Jiménez(1914-2001) y Luis Felipe Llovera Paéz (1913-1977).

Durante esta década fueron la cabeza visible del Ejecutivo primero el comandante Carlos Delgado Chalbaud, al ser asesinado este, en crimen aun no esclarecido en todos sus detalles(noviembre 30 1950), estuvieron encargados los otros dos miembros de la Junta (noviembre 27, 1950-diciembre 2, 1952), hasta que fue electo el abogado Germán Suarez Falmerich(1907-1990), quien ejerció el poder (noviembre 27,1950-diciembre 1,1952) el poder hasta que, después del fraude electoral (noviembre 30, 1952) Pérez Jiménez asumió la dictadura(diciembre 2, 1952).

Así durante una década ejercieron la presidencia Delgado Chalbaud, Suarez Flamerich y Pérez Jiménez.

COMO ERA

Un hombre de una compleja personalidad el comandante Delgado. Utilizamos aquí los testimonios recopilados por su biógrafa Ocarina Castillo(Carlos Delgado Chalbaud. Caracas: El Nacional/Banco del Caribe,2006.142 p.).

Fue Delgado: “Profesional de la ingeniería, con formación y experiencia militar, conocía varias lenguas y hablaba perfectamente el francés y el inglés. Era una lector incansable de literatura, filosofía, sociología, historia, religión y política. Gustaba de la poesía y de la música clásica…manifestando su predilección por Beethoven…disfrutaba de la ópera…Desaliñado en el vestir…poseía un temperamento nervioso que se intranquilizaba más en las situaciones tensas. Sobrio, sencillo en el trato, conversador, agradable y fino, poco afecto a las fiestas, enamoradizo y de éxito con las mujeres. Siempre con un cigarro entre los dedos y una taza de café a mano. Afecto a la comida francesa…Físicamente era blanco, delgado, pelo lacio, rubio, no se parecía a su padre sino a sus antepasados Velutini…tenía un ‘poder magnético extraordinario, sabía atraer a las masas”(Carlos Delgado Chalbaud,p.44).

Su hermana Elena lo describió como de “carácter, su firmeza, su fácil amistad y su disciplina”(p.17), fue gran lector, deportista, “triste y reservado” lo describe su amigo Laureano Vallenilla Planchart(1912-1973); “poco comunicativo y tímido”(p.50) lo describió Carlos Pérez Jurado; “muy inteligente, con muchos conocimientos, muy culto”(p.50) lo observó Ramón J. Velásquez; por ello se pregunta Federico Vegas en la novela histórica que le dedicó: “Un hombre de tanta interioridad tiende a encerrarse cuando no se siente comprendido” (Sumario. Caracas: Alfagura, 2010,p.127);”era un hombre con gran sentido de la oportunidad y con una rapidez mental extraordinaria”(p.63) dice Velásquez; “vacilante y tímido”(p.80) lo califica Vallenilla Planchart; “talento, disciplina y capacidad de mando”(p.81), “facilidad para interactuar y desplazarse con prudencia y soltura en el mundo diplomático”(p.81) dice su biógrafa; Carlos Pérez Jurado: “Aun en las situaciones difíciles, podía salir con finura y elegancia…Era hombre patriota y carente de interés por enriquecerse”(p.105).

UN HECHO PSICOLOGICO

Creemos que no se puede entender la personalidad de Delgado Chalbaud, las vacilaciones que varios analistas le reconocen, sin tener en cuenta un grave hecho psicológico y afectivo de su vida: fue solo durante escasos seis años de su vida en los cuales Delgado Chalbaud tuvo trato pleno con su padre el general Román Delgado Chalbaud(1882-1929). Solo estuvo junto a él entre su nacimiento y los cuatro años y luego catorce años después, entre los diez ocho y los veinte años. Lo perdió dos años después de haberlo reencontrado en el ataque a Cumaná(Agosto 11, 1929), cuando él tenía veinte años. Sin el conocimiento de este hecho psicológico tan decisivo en cualquiera vida humana, sobresaliente en la personalidad del comandante Delgado no se le puede comprender a con toda certeza. Y durante aquellos catorce años(1913-1927) el padre estuvo ausente en una etapa que es decisiva en todo hijo, para él entre los cuatro y los diez y ocho años el padre no estuvo presente, no lo vio crecer, ni hacerse hombre. Y es más: fue un padre, quien por estar preso en La Rotunda gomera, debió ser admirado por su heroísmo por el hijo, pero debió verlo casi como un fantasma pues apenas lo conocía. Desde lejos quiso emularlo, lo acompañó en la fatídica invasión por Cumaná pero allí el padre perdió la vida y el hijo se volvió a quedar solo, figuras paternas fueron en adelante para él José Rafael Pocaterra(1889-1955) y Rómulo Gallegos(1884-1969). Por ello quiso, dentro de su formación personal emular al padre pero cayó, como el papá, en el intento. Es por ello que dentro de la historia de Venezuela la vida del comandante Delgado no puede ser vista sino como un drama, una tragedia en la cual él héroe cae en la acción como los personajes del teatro griego clásico. Este es un aspecto de su vida que no puede ser soslayado. Delgado fue más que el tímido que nos describe Rómulo Betancourt, más que el que solo el incisivo: alguien que quiso cosas para las cuales seguramente no tenía fuerzas, lo oscuro de la sociedad venezolana, todo lo patológico que hay en nosotros lo derrotó. Se hizo verdad lo que pensó el general José Rafael Gabaldón Iragorry(1882-1975), el último caudillo de nuestras guerras civiles, “los idealistas no tenemos cabida en la política de Venezuela”.

EL COMANDANTE PRESIDENTE

Al producirse el golpe, remitimos, que desalojó del poder al presidente Rómulo Gallegos(Noviembre 24,1948) asumió el gobierno la Junta Militar de Gobierno.  Esta estaba presidida por el teniente coronel Carlos Delgado Chalbaud.

Carlos Delgado Gómez, su verdadero nombre, aunque él siempre utilizó al firmar los dos apellidos de su progenitor, nació en Caracas, en una casa situada entre las esquinas de Velásquez a Santa Rosalía(Enero 20, 1909).  Fue hijo del general Román Delgado Chalbaud  y de Luisa Helena Gómez Velutini. Tuvo dos hermanas Elena y Elisa, esta murió muy niña.

El padre del presidente de la Junta había servido en los gobiernos de Castro y Gómez.  Luego en 1913, conspiró contra Gómez y fue a dar a La Rotunda, el 17 de Mayo de 1913, el hijo tenía cuatro años en aquel momento. 

Mientras su papá estaba secuestrado su hijo hizo sus estudios de primaria en Caracas, parece ser que en el Colegio San Pablo, aunque hay fuentes que señalan en el Colegio Chávez. Pasó unos años de estudió en los Estados Unidos. En 1924 o 1925 como exilada política la familia pasó a Francia, estudió en la Liceo Lakanal, allí se destacó como estudiante y obtuvo el título de Bachilller en Latin, Ciencia y Filosofía en 1928.

Román Delgado Chalbaud estuvo preso hasta el 24 de Marzo de 1927. Dejó el país y en Abril llegó a Le Havre, pasó a París y se encontró con la familia. El hijo tenía diez y ocho años, el padre era prácticamente una leyenda pero también un desconocido para él. A París   les llegaron noticias de los sucesos de la “Semana del Estudiante”(Febrero 6) en Caracas y de la aparición de la Generación de 1928, algunos de aquellos jóvenes, como Rafael Vegas(1908-1973) o Armando Zuloaga Blanco(1905-1929), llegaron a París como exilados y participaron en la expedición del Falke que ya se preparaba.

En Francia el General preparó la “Invasión del Falke” la cual arribó a las costas venezolanas en 1929, el 11 de Agosto llegaron al puerto de Cumaná.  Fue un rotundo fracaso. Román Delgado Chalbaud perdió  la vida en el combate en la Calle Larga de Cumaná. El hijo también participó en la expedición del Falke y tras el fracaso Delgado Chalbud logró regresar a Paris el 28 de Septiembre de 1929. Debió asumir las consecuencias económicas que para su familia tuvo la aventura del padre ya que la expedición había sido financiada en buena parte con dinero de los Delgado. Además la polémica y las acusaciones entre los civiles no se hizo esperar, esta puede ser seguida con exactitud en los papeles del archivo de José Rafael Pocaterra, quien desde el deceso del General se fue convirtiendo en una figura paterna para Delgado Chalbaud, también lo sería en poco tiempo el maestro Gallegos. En 1930 Carlos Delgado Chalbaud viajó a Nueva York. Al regresar a París inició en “Ecole des Travaux Publics” sus estudios de ingeniería, profesión en la que se graduó el 28 de Julio de 1933, recibió también el título “Ingeniero en Obras Públicas” al año siguiente(Agosto 25,1934).

En esos años se relacionó afectivamente con la francesa Juliet Jorneau, de esa unión, que nunca llegó a ser un matrimonio, nacieron sus dos hijos varones mellizos, Carlos Román y Román Carlos, quienes se criaron con su tía Elena Delgado de Lambert. Juliet Jorneau se suicidió años después. A poco se casó Delgado con la rumana Lucía Levine(1911), mujer de izquierda, madre de su hija Elena Delgado Levine, ambas, madre e hija, también se suicidaron. En 1935 vivió en España, estuvo un largo tiempo en Barcelona en la casa de Rómulo Gallegos y su esposa Teotiste Arocha Egui.

VUELTA DEL EXILADO

Muerto Gómez regresó a Venezuela. En 1936 ingresó Delgado en el ejército venezolano (Septiembre 15) con el grado de Capitán.  Entre los años de 1936-1939 volvió a Francia a realizar cursos de especialización en Ingeniería Militar en la Escuela de Guerra de Versalles a donde lo envió el presidente Eleazar López Contreras(1883-1973). Así antes incluso de ejercer funciones políticas en nuestro país, antes del golpe de 1945, era uno de los oficiales mejor preparados del ejército de nuestro país, el único universitario, con estudios de post grado castrense. 

RETORNO

Delgado retornó, terminado sus estudios en Francia, en 1939. Dice su biógrafa, Ocarina Castillo, “Con su retorno a Venezuela se abrieron para él nuevos caminos: su incorporación a las Fuerzas Armadas y su participación en el escenario político venezolano, pero, sobre todo, la recuperación de su identidad, de si mismo, la de ser hijo de Román Delgado Chalbaud, la de ser venezolano”(Carlos Delgado Chalbaud,p.46). 

Se iniciaron en 1939 once años de una activa vida profesional, los únicos que tuvo. Fue oficial al servicio del Estado Mayor y Profesor de la Escuela Militar. En Enero de 1941 fue ascendido a Capitán. Entre ese año de 1939 y 1945 Delgado se dedicó al Ejército, llegó a participar en maniobras conjuntas con el Ejército de los Estados Unidos. Fue un profesor que gustó de su cátedra, fue también Capitán Comandante de la Primera Compañía de Zapadores del Batallón de Ingenieros “Francisco Avendaño”, que fue “el primer batallón de combate que el que contó el Ejército de Venezuela” indica la profesora Castillo(Carlos Delgado Chalbaud,p.49), formó parte de la comisión que preparó el Plan de Mejoramiento del Ejército Nacional, en 1942 formó parte de una comisión oficial que viajó a Trinidad, ese mismo año hizo igual gira a los Estados Unidos para realizar un curso de Química de Guerra. A su regreso fue nombrado Jefe de la Quinta Sección del Estado Mayor General y Jefe de Estudios de la Escuela Militar.

EN EL GOLPE DE 1945

Su participación en nuestra vida política se dio al participar en el golpe de Estado del 18 de Octubre de 1945.  Para incorporarse a aquel movimiento formó parte de la “Unión Patriótica Militar”, cuya constitución si bien no se ha logrado fechar con exactitud parece haberse vertebrado en 1942, desapareciendo un tiempo y reapareciendo en 1944, sus miembros hicieron contacto con los dirigentes de Acción Democrática(AD) con los cuales se unieron para derrocar al general Isaías Medina Angarita. El entonces mayor Delgado Chalbaud parece haber sido uno de los últimos oficiales en incorporarse, a mediados de septiembre, a la conspiración. Fue el teniente Edito Ramírez(1913-1999) quien lo atrajo a la filas de la insurección. En ese momento el suceso de la candidatura de Diógenes Escalante(1879-1964) había concluido ese mismo mes y precipitando el golpe.

Entre las razones de los militares participantes, además de las apetencias de poder de Marcos Pérez Jiménez y Rómulo Betancourt, se encontraba el deseo de los oficiales preparados, varios en el exterior, como Delgado, Pérez Jiménez y Luis Felipe Llovera Páez. Varios de ellos habían conocido de cerca los deseos de los militares de dominar en la escena política de América Latina, la “Internacional de las Espadas” ya se desarrollaba, además el año 1945 la Segunda Guerra Mundial había terminado y el peronismo ascendía al poder en Argentina, curiosamente el 17 de Octubre de 1945, el día antes del golpe caraqueño.   

En las reuniones de los miembros de la “Unión patriótica militar” con los líderes de AD se encontró Delgado varias veces con Rómulo Betancourt.  Del ex presidente son estas observaciones sobre la personalidad de Delgado: era para él un hombre de “compleja y contradictoria psicología”, lo observaba como “un vacilante constitucional”, lo veía como “lo más distante del hombre afirmativo”, encontraba en él un “introvertido y tímido temperamental” quien sólo “daba el paso al frente en el momento crítico”(Venezuela: política y petróleo. Caracas: Ediciones Senderos,1967,p.237-238,563) como le sucedió en 1945, en 1948 y posiblemente el día de su asesinato.      

La decisión final para la acción se tomó en la casa de la madre de Delgado en El Paraíso. En la mañana del 18 de Octubre Pérez Jiménez fue detenido en el Cuartel Ambrosio Plaza, la conspiración había sido descubierta. Esta fue la clarinada para la acción. Fue precisamente el propio Delgado quien inició las acciones del golpe en la Escuela Militar hacia el mediodía de 18 de Octubre al detener a Ruperto Velasco, a poco fue tomado el Palacios de Miraflores y el Cuartel San Carlos, luego se sumó la guarnición de Maracay. Medina Angarita, hombre todo bohonomía, decidió capitular para evitar un derramamiento de sangre innecesario, se entregó a Pérez Jiménez y quedó detenido hasta su expulsión del país. La Revolución de Octubre había triunfado. La noche del 19 de Octubre, bajo la magra luz de las lámparas de gasolina pues no había luz en el viejo caserón crespero, se instaló en el Palacio de Miraflores el nuevo gobierno presidido por Rómulo Betancourt. La Junta Revolucionaria de Gobierno, como se la denominó, estaba formada, además de por Betancourt, por los civiles Raul Leoni(1905-1972), Ministro del Trabajo, Luis Beltrán Prieto Figueroa(1902-1993), Secretario de la Junta, Gonzalo Barrios(1902-1993), Gobernador del Distrito Federal, Edmundo Fernández(1905-1979), Ministro de Sanidad y los oficiales Mario Ricardo Vargas(1913-1949) y Carlos Delgado Chalbaud, quien fue nombrado Ministro de Guerra y Marina.

EL TRIENIO 1945-1948

Delgado Chalbaud como Ministro de Guerra y Marina, fue quien lo transformó en Ministerio de la Defensa. Durante aquella administración fue ascendido a Teniente Coronel. Fue el quien como Ministro desarrolló todos los planes de mejoramiento y de profesionalización de las Fuerzas Armadas, esta fue una de las razones que llevaron a los oficiales a insurgir contra el gobierno de Medina.

Entre los cambios introducidos en las Fuerzas Armadas en los años en que fue Ministro se contaron nuevas normas para los ascensos militares basados en la excelencia y años de servicio; de un decreto del 26 de Junio de 1946 pueden datarse los hechos del proceso de modernización del Ejército, Marina y Aviación, así, señala Ocarina Castillo, “los años 45 al 47 fueron de un activísimo proceso de institucionalización de las Fuerzas Armadas”(Carlos Delgado Chalbaud,p.74).

Anota la profesora Castillo sobre los sucesos de 1945 y la ulterior vida de Delgado: “Lo cierto es que esta jornada significó el inicio de un nuevo ciclo en la vida política de nuestro país: dio paso a la modernización de nuestro sistema político, permitió la emergencia de los militares académicos y abrió las puertas a nuevos actores políticos y sociales. También significó un cambio en la vida de nuestro personaje: el acceso a la vida pública, a los círculos del poder político, el conocimiento de los extravíos y manipulaciones, el reino de las rivalidades y de los manifiestos y ocultos intereses”(Carlos Delgado Chalbaud,p.63).

Cuando se comenzó a ver el proceso de resquebrajamiento de las relaciones entre militares y civiles en el gobierno de la Junta Delgado fue factor de equilibrio, serlo era una condición de su personalidad. Esas graves diferencias eran ya evidentes cuando se produjo el triunfo electoral del maestro Gallegos(Diciembre 14,1947) ya Juan Domingo Perón(1895-1974) y Manuel Odría(1897-1974) gobernaban en Argentina y Perú en forma dictatorial.

MINISTRO DE GALLEGOS

Terminado el gobierno de la Junta Revolucionaria de Gobierno e iniciado el del presidente Gallegos el comandante Delgado fue ratificado como Ministro de Defensa.  Delgado se unió, a última hora, a la conspiración de los militares en contra del novelista.  Desde el 24 de Noviembre de 1948 hasta el día de su deceso ejerció la presidencia de la Junta Militar de Gobierno.

EL GOLPE DE 1948

Sin duda, el hecho de dar la espalda a Gallegos y unirse al golpe del 24 de Noviembre de 1948 fue grave error de Delgado, incluso por razones afectivas pues Gallegos lo quería como un hijo. Es verdad, como lo anota Ocarina Castillo, que “Esta fecha marcó, dramática y significativamente, la vida de dos de sus personajes protagónicos, Gallegos y Delgado, por cuanto el tercero, Pérez Jiménez, se acercó en mayor medida…a su cometido”(Carlos Delgado Chalbaud, p.95). Pero, sin embargo, y sin tratar de justificarlo, Delgado estaba durante aquella crisis política en la cúspide de la escena político-militar del país, era un imposible tomar una decisión sin contar con él.

Se podría pensar, como lo hace su biógrafa, “Para Delgado, este paso le permitió ponerse a la cabeza de un movimiento y, en alguna medida, mitigar las ansias autoritarias que lo estimulaban…le permitió garantizar el tránsito a la civilidad. Para ambos hombres[Delgado y Gallegos] este duelo tuvo significados insospechados. A los dos les aguardaba la desaparición de la escena pública: a uno, apenas le quedaban veinte y cuatro meses de acción… Al otro, lo esperaba el exilio de diez años y el distanciamiento de la actividad política”(Carlos Delgado Chalbaud,p.98-99). Pero si a Delgado le tocaría el olvido a Gallegos le llegaría la perennidad propia del gran creador que atravesó los  tiempos.

Con relación al golpe de 1948 se podría añadir que el general Nestor Prato insinúa en sus memorias “la presión casi unánime de los oficiales subalternos” en aquel pronunciamiento.

PARA UNA INTERPRETACION NO ADECA DEL GOLPE DE 1948

Hemos señalado que la presencia de Delgado Chalbaud en el golpe de 1948 tiene una explicación, es un asunto que apenas se ha tocado como se debiera porque siempre ha imperado la interpretación adeca de nuestra historia, como la denomina Ruth Capriles Méndez. Según la historia adeca todo lo hecho por ello es correcto y lo hecho por otros o contra ellos es incorrecto, solo la que la historia no se puede escribir desde un solo ángulo. Es esta interpretación la que logra que algunos de sus autores soslayen las grandes realizaciones de los gobiernos de López Contreras y Medina y hagan nacer la Venezuela democrática el 18 de Octubre de 1945, cuando en verdad ese día se acabó con el régimen más democrático de nuestra historia, democracia tan amplia que permitió incluso la vasta conspiración castrense y de AD la cual ni siquiera, por el sentido liberal del presidente Medina nunca fue detectada y para nada perseguida, lo cual no deja de ser insólito: ¿es que ni siquiera había en aquellos años una policía politica? Esa visión adeca de nuestra historia contemporánea pone ante todo análisis siempre el contrapunteo democracia-dictadura y así todo lo hecho bajo el régimen autoritario, como el de Gómez o Pérez Jiménez, es siempre digno de reprobación, igual bajo la democracia conservadora de la década lopez-medinista. Ello impide ver sus signos propios, ver los gobiernos en su especificidad propia y en sus realizaciones. Fueron tantas aquellas que siempre se ha contado que cuando un exilado de la dictadura de Pérez Jiménez regresó y subió con su familia por la autopista Caracas-La Guaria, que era la primera vez que veía, exclamó “!Y nosotros queríamos tumbar al hombre que hizo esto!”: y era lógica la imprecación: nuestra autopista era la primera obra arquitectónica latinoamericana después del Canal de Panamá, inaugurado en 1920. Así si bien hay que examinar el régimen político, la falta de libertades públicas, la persecución a los que pensaban distinto,  también hay que ver las realizaciones, sino no se presenta completamente lo vivido por el país durante una década, la que se inicio el 24 de Noviembre de 1948.

Y muchos de los que colaboraron con aquella dictadura, lo hicieron por servir al país y el 23 de Enero ni huyeron, ni se asilaron en embajadas, ni se escondieron, sino que en aquella misma madrugada volvieron a sus puestos de trabajo a esperar el nombramiento de quienes les iban a suceder y personalmente entregaron, previas firma de las actas respectivas, aquellos cargos, algunos habiendo presentado ya en aquel momento sus Declaraciones Juradas de Bienes, esos funcionarios, como el padre de quien esto escribe fue uno de ellos, de todo esto  que decimos fuimos testigos. Estos hombres y estas mujeres, pues ya habían algunas en el servicio público, no han sido presentados como fueron ni explicadas las razones y por qué de sus servicios, que fueron hechos al país.

Y, claro, sino no estuviera completo el panorama: de este espacio hay que sacar a los corruptos, a los que hicieron fortunas bajo las alas del Estado, el dictador entre ellos. Fueron los hijos del enriquecimiento ilícito, llegaron al poder para enriquecerse, viejo mal venezolano por lo que el historiador Ramón J. Velásquez ha señalado más de una vez que en Venezuela “vieja es la corrupción, nueva la democracia”.

Y todos estos funcionarios y funcionarias si bien representaban las tendencias conservadoras de la política del país, lo hicieron por reaccionar ante la hegemonía que AD logró tener del país, e incluso de la politización excesiva del trienio adeco, que impidió la comprensión de cual debía ser el lógico desarrollo de la democracia y la reacción del lópez-medinismo al haber puesto punto final a un régimen que conducía a Venezuela por el sendero correcto, lo que fue cerrado por las apetencias de poder el 18 de Octubre de 1945, desarrollo institucional que de haber proseguido paulatinamente hubiera llevado necesariamente a Betancourt a la presidencia en las elecciones de 1952, sin duda en franca competencia con Arturo Uslar Pietri(1906-2001), dada la forma como AD había crecido. Y Betancourt hubiera sido presidente entonces de forma constitucional, pacífica y electoral dada la existencia del proyecto político hondamente elaborado por él, el mismo que tras las elecciones del 7 de Diciembre de 1958 y a partir de su toma de posesión(Febrero 13,1959) pudo ponerse en práctica y dio al país cuatro décadas de estabilidad política y desarrollo. Las intemperancias del régimen octubrista, llevó a la reacción de 1948, unida a los deseos de poder pleno de Pérez Jiménez que fue el único vencedor a la larga.

En 1948 llegaron al poder fuerzas más equilibradas, las que reaccionaron contra el radicalismo del régimen betancurista. Y lo advertimos porque junto con los militares insurgentes en el régimen de Delgado Chlabaud estuvieron presentes personalidades civiles que para nada pueden ser llamadas regresivas. Nos vamos fijar en tres de ellas: Luis Emilio Gómez Ruiz(1911-1966): presencia destacada en el recorrer de nuestra política internacional bajo López Contreras y Medina, fue uno de los hombres de la llamada “Escuela Gil Borges”, la formada por el Ministro de Relaciones Exteriores Esteban Gil Borges(1879-1942), sin duda el mayor canciller venezolano del siglo XX, el creador de las relaciones exteriores contemporáneas del país, forjadas en las dos veces que ocupó nuestra Cancillería(1919-1921,1936-1941), creación tan sólida que estuvo vigente, dando los frutos requeridos para el país, hasta la llegada al poder de Hugo Chávez cuando toda aquella estructura fue desmantelada y sacados del servicio diplomático los funcionarios de carrera. Era Gómez Ruiz primo hermano de Delgado Chalbaud. Seguimos con Manuel Egaña(1900-1985) uno de los fundadores del sistema fiscal postgomecista o Augusto Mijares(1897-1979), el autor del plan educativo implementado a la muerte de Gómez y prácticamente vigente hasta la aprobación de la ley de Educación del presidente Luis Herrera Campins(Julio 27,1980), los tres grandes innovadores del país en los campos de su especialidad, los tres, al decir del historiador Antonio García Ponce(1929):”rodeaban a Carlos Delgado Chalbaud en su deseo de emprender una gestión menos autoritaria que la preponderante, auspiciada  por Pérez Jiménez”(Sangre, locura y fantasía. Caracas: Editorial Libros Marcados, 2010,p.13-14). Todos ellos desearon detener el radicalismo de la Revolución de Octubre, que Betancourt se transformara de “loco en loquero”, como dijo un colaborador suyo, Enrique Aristiguieta Gramcko, al comparar su gobierno de 1945 con el período que inició en 1959. Un “loquero” es lo que siempre ha necesitado el país para su marcha, y requiere aun hoy. Loquero se llamó el Libertador así mismo en algún momento de su carrera. Y, cuidado, si cuando termine el régimen insano de Chávez no vamos a necesitar aquel “gobierno paternal” propuesto por el Libertador,  en 1815, en la Carta de Jamaica(Escritos del Libertador. Caracas: Sociedad Bolivariana de Venezuela,1972,t.VIII,p.239) para poder poner andar bien otra vez la nave del estado y la gobernabilidad que requerimos, la cual hemos perdido en los últimos once años.

Y en ese momento del año cuarenta y ocho del cual tratamos en estos párrafos todos aquellos que habían dejado sus cargos el 18 de de Octubre, expulsados muchos de ellos del país sin haber hecho nada, solo servir a la nación, caso Uslar Pietri. O, serían muchos los ejemplos, como fue el caso insólito del comandante Guillermo Pacannis Acevedo(1909-1992), un oficial de la aviación, quien fue pasado a retiro por el único delito de haber sido el piloto del general Medina. Vuelto al gobierno fue Pacannis el responsable del inmenso cambio que hizo posible la transformación moderna de Caracas, realizada como Gobernador del Distrito Federal(1950-1958); otro caso fue el del diplomático Victor Manuel Rivas(1909-1965), destacado dramaturgo también. Todo ese proceso puede ser seguido en sus memorias La cola del huracán.(Madrid: Coculsa, 1968. 646 p.), un libro soslayado por la historiografía acciondemocratista por ser obra lópez-medinista-perezjimenista, de hecho “la cola del huracán” es para éste autor el 18 de Octubre, pero esta es obra fundamental para el entendimiento de este período como lo que es Escrito de memoria(Versalles: Lang Grandemange,1961. 478 p.) de Laureano Vallenilla Planchart, ambas obras esperan aun ediciones críticas. La República Liberal Democrática, como la denomina Germán Carrera Damas, terminó el 24 de Noviembre de 1948 como lógica reacción contra los excesos y radicalismos de los tres años anteriores, lo que no niega sus realizaciones, entre las cuales no se encontraba la democracia plena porque de esta gozó del país desde el momento en que, en la madrugada del miércoles 18 de Diciembre de 1935, se divulgó la noticia de la muerte de Gómez hacía pocas horas en su casa de Las Delicias, cerca de Maracay, y se escucharon estallar los corchos de las botellas de champaña con las que se celebra el deceso del autócrata en las casas de las familias de los perseguidos, momentos en que Andrés Eloy Blanco(1897-1955) redactó nuestro primer manifiesto democrático pidiendo el retorno al régimen de libertades públicas, la libertad de los presos políticos y el retorno de los exilados que fue entregado en las propias manos del presidente López Contreras(verlo en El Heraldo, Caracas: Diciembre 19,1935), democracia plenamente sancionada en la gran manifestación de la tarde del 14 de Febrero de 1936, día de la democracia entre nosotros para algunos analistas como Manuel Caballero(Historia de la venezolanos en el siglo XX. Caracas: Alfa,2010,p.124). Pero el país requería estabilidad en el momento de aquel pronunciamiento, por ello resurgió la República Liberal Autocrática, según la magnífica precisión de Carrera Damas(“Rómulo Betancourt” en Varios Autores: De la Revolución Restauradora a la Revolución Bolivariana. Caracas: El Universal/UCAB,2009,p.517-558).

Hemos hecho este largo escolio porque la historia hay que explicarla, al escribirla no hay que pasar por encima de ciertos hechos sin examinarlos porque todos los sucesos tienen sus raíces y sus explicaciones.

BALACE DE SU REGIMEN

Para el 13 de Noviembre de 1950 la Junta, que motorizaba Delgado Chalbaud, había gobernado con las garantías constitucionales suspendidas.  Había disuelto a AD y clausurado el diario de ese partido El país.  Envió el exilio al presidente Gallegos y a un nutrido grupo de miembros de su partido.

El gobierno otorgó salvoconducto a Rómulo Betancourt, quien se había asilado en la embajada de Colombia, y reanudó relaciones con los regímenes dictatoriales de España, Nicaragua y República Dominicana.  Ordenó devolver a sus propietarios los bienes que el “Jurado de Responsabilidad civil” había entregado a la nación, por considerar que habían sido obtenidos a través del enriquecimiento ilícito durante las administraciones de Gómez, López y Medina.  En Octubre de 1949 el gobierno que presidía Delgado Chalbaud envió un grupo de presos políticos a las “Colonias Móviles de El Dorado”, penal fabricado para llevar a los delincuentes de máxima peligrosidad.  En 1950 había dominado la sublevación de la Base de Boca de Río en Maracay y decretado la disolución del Partido Comunista de Venezuela.  Fueron también disueltas numerosas asociaciones gremiales, sindicales y se habían suspendido las clases por el clima hostil que existía entre el estudiantado contra el gobierno.

El 8 de Diciembre de 1948, a los quince días del golpe militar, AD había lanzado su primer manifiesto desde la clandestinidad y el 12 de enero de 1949 había comenzado la resistencia contra el nuevo orden de cosas: la iniciaron los estudiantes y fueron luego respaldados por los trabajadores petroleros (enero 17).

Los actos del gobierno presidido por Delgado Chalbaud lo perfilan como una dictadura militar de caracterizado signo derechista.  Sin embargo, Delgado Chalbaud había logrado manejar la situación sin caer en mayores arbitrariedades, de hecho nunca hubo torturas a los detenidos políticos, y tenía la firme decisión de auspiciar unas elecciones libres.  De allí los graves interrogantes que su liquidación física plantea a quién estudie este proceso.

La mayoría de los analistas de nuestro pasado cercano están de acuerdo en señalar los males que trajo el asesinato de Delgado Chalbaud.  J. L. Salcedo Bastardo(1926-2005) escribió: “la trágica muerte del presidente de la Junta… abre el desemboque de las tendencias más reaccionarias” (Historia fundamental de Venezuela. Caracas: Universidad Central de Venezuela,1970,p.588); Manuel Alfredo Rodríguez(1929-2002) anota: “el carácter esencial e inevitablemente  represivo del régimen militar se acentuará a partir del asesinato del Teniente Coronel Delgado Chalbaud” (El Capitolio de Caracas. Caracas: Congreso de la República, 1974,p.515);  Mario Briceño Iragorry(1897-1958) califica al hecho de “tenebroso asesinato” (Ideario político. Caracas: Las Novedades,1958,p.215); J. M. Siso Martinez(1918-1971) anota que el “13 de Noviembre de 1950 fue asesinado el presidente de la Junta Delgado Chalbaud, por un grupo de malhechores comandados por Rafael Simón Urbina, con su eliminación quedaba expedito el camino para el grupo gobernante, con menos escrúpulos morales” (150 años de vida republicana. Caracas: Ministerio de Educación, 1968,p.236); Miguel Angel Capriles(1915-1996) recuerda que “sin la presencia moderadora y relativamente liberal de Carlos Delgado Chalbaud, la fisonomía del régimen empezó a cambiar, y sus métodos a endurecerse, a partir de la iniciación del año 1951” (Memorias de la inconformidad. La Victoria: Grabados Nacionales, 1974,p.234).

En estas apreciaciones coinciden muchas de las fuentes existentes sobre el tema.  Tanto hombres de la oposición como del gobierno coinciden en la observación.  Figuras de aquel régimen como Leonardo Altuve Carrillo (1910-2002), autor del mejor relato sobre el asesinato(Yo fui embajador de Pérez Jiménez. Caracas: Libroven,1973,p.239-271), como Laureano Vallenilla Lanz, quien todavía no era miembro del gabinete (Escrito de memoria,p.318-324), hombres del ejército como Oscar Tamayo Suarez (De frente a la realidad venezolana. Limonges: Imp.Ouvrages Escries,1963,p.105-108). Desde el punto de vista político los mejores análisis de éste hecho son obra de Rómulo Betancourt (Venezuela: política y petróleo,p.581-586), Juan Bautista Fuenmayor(1905-1998) (Aves de rapiña sobre Venezuela.4ª.ed.Caracas: Art Press,1972.164 p.) y Nicanor López Borges(El asesinato de Delgado Chalbaud, análisis de un sumario. Caracas: Ediciones Centauro,1971. VII,473 p.).


 FACTOR DE EQUILIBRIO 

Delgado Chalbaud sigificaba un factor de equilibrio en el régimen de la Junta Militar de Gobierno por su formación, por su conciencia sería, por la amplitud de sus miras, por su deseo de que el país retornara a la democracia. El era un elemento de contención de la barbarie pese el haber conspirado para derrocar al gobierno del cual había sido Ministro de la Defensa. Pero con todo Delgado Chalbaud representaba, para 1950, lo que se esperó fuera el general Rafael Urdaneta(1788-1845) en 1845: un factor de moderación ante la recia polémica entre liberales y conservadores. Pero Urdaneta murió en Paris antes de poder ser el candidato del grupo paecista; fue lo que pudo ser Joaquín Crespo(1841-1898) en 1898, durante los días del gobierno del pusilánime Ignacio Andrade(1839-1925), pero fue ultimado en “La Mata Carmelera” defendiendo la administración de Andrade(Abril 16,1898). Pudo ser lo que se esperó, en 1945, de Diógenes Escalante(1879-1964), una salida para la crisis entre el gobierno de Medina, la intensa oposición de AD y la conspiración castrense. Pero Escalante enfermó gravemente, perdiendo las facultades mentales, antes de las elecciones y el  hecho precipitó la  caída del régimen medinista. En fin, Delgado Chalbaud formaba parte de ese “conjunto de figuras en las que parecía descansar la estabilidad política  y democrática de la nación” al decir del historiador Antonio Arellano Moreno(Breve historia de Venezuela. 2ª.ed.Caracas: Italgráfica,1974,p.472).                                                                     

EL PRESIDENCIALICIDIO

La mañana del 13 de noviembre de 1950, hace hoy seis décadas, la ciudad de Caracas, y la nación toda, de sintió convulsionada al enterarse de un hecho  insólito: el presidente de la Junta Militar de Gobierno  comandante Delgado Chalbaud, había sido secuestrado por un grupo de delincuentes y asesinado en una quinta desabitada de  la urbanización Las Mercedes.

Era el primer magnicidio de nuestra historia republicana. Mas bien un tiranicidio, dado el tipo de gobierno que ejercía la Junta, Delgado Chalbaud, Pérez Jiménez, Llovera Paez, en aquellos días.

El hecho era muy grave y complicaba la situación que vivía el país desde el 24 de noviembre de 1948, cuando había sido derrocado el gobierno legítimo del maestro Gallegos. Más grave si se piensa que era la primera vez que en nuestro país acaecía un suceso de esa naturaleza.

Se unían al hecho dos graves circunstancias: el frío asesinato del jefe de gobierno y el hecho de que Delgado era un dique de contención y la figura que marcaba la estabilidad en medio de un grupo de militares que deseaban el poder total, la dictadura perpetua.

¿UN MAGNICIDIO EN 1878?

Si bien se dijo que los guzmancistas habían acabado con la vida del presidente Francisco Linares Alcántara(1825-1878), quien en 1878 intentó un golpe  de estado continuista contra Guzmán Blanco, nunca se han encontrados las pruebas para probarlo y si existen encontradas razones para negar que tal hecho hubiera sucedido cuando se produjo la muerte de aquel presidente en La Guiara, en la Casa de la Compañía Guizpocana el 30 de Noviembre de 1878, las razones médicas aducidas por el galeno e historiador José Rafael Fortique son suficientemente contundentes(Crónicas médicas. Maracaibo: spi,1977,t.II,p.101-116).

LOS SUCESOS DEL 13 DE NOVIEMBRE

Lo que sucedió aquel 13 de Noviembre de 1950 no fueron hechos fortuitos. El propio Delgado Chalbaud, hombre indeciso, tenía conciencia de que algo se tramaba en su contra. Se le había dicho a su esposa, quien luego lo declaró en el juicio seguido a los asesinos. A una amiga suya le había dicho “Si me pasa algo cuídame a Lucía”. Delgado había comentado la cuestión con  quienes trabajaban con él en Miraflores, como el Dr. Leonardo Altuve Carrillo(Yo fui embajador de Pérez Jiménez,p.345). Es más en una fiesta, con ocasión de su onomástico, le había confesado  a Laureano Vallenilla Planchart su preocupación por el futuro de sus hijos. Vallenilla le respondió "en este sentido no tienes razones para inquietarte...eres joven todavía y te quedan largos años de actividad”. A esto respondió Delgado: ¨Quién sabe...Venezuela es un país de sorpresas y no puedo adivinar cómo terminará todo esto para mi”(Escrito de memoria,p.318). Esto fue  el 4 de Noviembre, nueve días antes del magnicidio.

Delgado Chalbaud actuó con dilación, no tenía la especial protección que le  correspondía a un presidente. Muchas veces amigos suyos lo veían andar solo de noche, vestido de civil y manejando su propio automóvil sin custodia. Otras personas, que aun viven, lo recuerdan llegando a la plaza de Altamira manejando su propio vehículo: allí, dentro de un taxi lo esperaba una amiga quien al llegar se bajaba del carro y se pasaba al de Delgado y juntos se iban. Esta dama, Rosa Leonor Capriles, enloqueció tras el asesinato de Delgado y así pasó el resto de su vida. Uno de los estudiantes que vio estos encuentros, el abogado Gonzalo Ramírez Cubillán, nos relató el detalle, y hasta recordaba los nombres y apellidos de la dama. Delgado tenía conciencia de que se conspiraba contra él y dejó de tomar las necesarias medidas a tiempo. Y los acontecimientos se precitaron.

¿POR QUÉ SE CONSPIRABA CONTRA DELGADO?

Es muy  difícil adelantar, aun hoy a sesenta años del suceso, un juicio  sobre un hecho como el homicidio  del comandante Delgado. Pero no hay duda que una de las razones que lo explican es un conflicto por el poder que surgió entre los militares que derrocaron  a Gallegos. El análisis de las fuentes permite llegar a la conclusión de que Pérez Jiménez deseaba el poder total y cada día perdía la confianza en un hombre que le aventajaba como Delgado y quien además deseaba poner fin al régimen de facto con la convocatoria a unas elecciones que abrieran de nuevo el camino a la república democrática.  Da la impresión, como dice  Rómulo Betancourt, “que los dos aspiraban a que el gobierno plural derivara hacia un gobierno unipersonal”(Venezuela: política y petróleo,p.579), aunque esto hoy no parece tan cierto en el caso de Delgado, no hay que olvidar que había crecido en la Francia democrática y conocía, por su primera pareja, Juliet Jorneau, las doctrinas de la derecha gala y por su esposa Lucía Levine, las tendencias radicales de la izquierda de su tiempo.  A su vez hay constancia de la decisión de Delgado Chalbaud de auspiciar unas elecciones libres y quizás  ser candidato él mismo y seguir ejerciendo  el poder en forma democrática.  Esto lo sugiere  Miguel Angel Capriles(Memorias de la inconformidad,p.321) y el propio Betancourt concluye: “el secreto de sus íntimos designios se lo llevó a la tumba”(Venezuela: política y petróleo,p.581) en parte ello parece cierto aunque la conversación con Vallenilla Lanz que hemos citado nos da otras indicaciones. Delgado estaba preocupado por su seguridad en aquellas semanas, quizá desde hacia meses.

CRONOLOGÍA DE LOS HECHOS

Los acontecimientos se apresuraron. El 13 de Noviembre hacia las 9 de la mañana  el presidente de la  Junta  salió  de su casa, la quinta Loys, en el Country  Club. Delgado iba casi sin protección, solo lo acompañaba su edecán el teniente de navío Carlos Bacalao Lara, el chofer y un motorizado. Su auto fue interceptado, a apenas  doscientos metros del puente Chapellín, por Rafael Simón Urbina(1897-1950) y el grupo de delincuentes que lo acompañaban. Delgado fue así secuestrado y llevado  por Urbina y sus hombres a una quinta en la urbanización Las Mercedes (Calle La Cinta, Qta. Maritza). La casa estaba deshabitada y era propiedad de Antonio Aranguren(1868-1954), uno de los complotados.

En el trayecto del Country Club a Las Mercedes hubo una recia discusión, dentro del automóvil, entre Delgado y Urbina. El Presidente de la Junta reclamó virilmente respeto y Pablo Antonio Díaz, uno de los secuaces de Urbina, se le escapó un tiro e hirió a Urbina. Delgado fue luego conducido a la Quinta Maritza y después de discutir y tratar de actuar para salvar su vida fue fríamente asesinado por Domingo Urbina, primo de Rafael Simón Urbina y otro de los malhechores que le acompañaban, aunque Pablo Antonio  Díaz declaró haber sido el autor también pudo haberlo hecho otro de esos forajidos: Carlos Mijares.

A los pocos momentos de culminado  el innoble acto Urbina, malherido, dejó la Quinta “Maritza”. Se trasladó a la residencia, en Campo Alegre,  de Francisco   Franco Quijano(1896-1973), quien estaba en el tejido de la conspiración. Franco Quijano era uno de sus cómplices, pero este atemorizado le rogó que saliera de su casa, que no lo comprometiera. Urbina se asiló entonces en la Embajada de Nicaragua. Sangraba abundantemente. De la Embajada de Nicaragua fue sacado, en celada muy bien armada, por el Prefecto de Caracas, don Hernán Gabaldón, con la firme promesa de llevarlo a una Clínica. Sin embargo, como era lógico, fue detenido y llevado a la cárcel del Obispo y al ser trasladado, horas más tarde, a la Cárcel Modelo asesinado esa misma noche por miembros  de la policía política del régimen, sin duda por órdenes del propio Pérez Jiménez para eliminar así el principal protagonista de aquella conspiración, propiciada sin duda, todos los elementos así lo indican, desde las altas esferas del gobierno. Hay incluso el testimonio del oficial Felix Román Moreno, después general perezjimenista, quien se refirió a Delgado diciendo que “ese es un problemita que no sabemos como resolverlo”, testimonio recogido por Eddie Ramírez(“Reminicencias de la penúltima dictadura”, en www.eluniversal.com: 26-1-2010). Y es obvio que Urbina no actuó solo, fue empujado a hacerlo desde muy arriba pese a que se carezca de la prueba de que aquello sucedió así. De hecho el mayor beneficiado del crimen fue el propio Pérez Jiménez.

Al ser eliminado el hombre clave, Urbina, quien pudo en sus declaraciones acusar a los culpables, dejó testimonio, irrefutable de la presencia de Pérez Jiménez en el complot mediante el cual Delgado sería detenido, obligado a renunciar y extrañado del país. Nunca se pensó asesinarlo. Hay datos que permiten suponer que se trató de una conspiración palaciega. Fue este el final de un hombre como Urbina de oscuro historial delictivo y  político.

El domingo 12 noviembre Urbina le había dicho a su esposa: “Mañana cuando vayas donde Franco Quijano, vas a pasar por donde el señor Rivero Vásquez y le  dices que el hombre está preso, para que se lo comunique al teniente coronel Marcos Pérez Jiménez”(Sumario del juicio a las personas indiciadas de haber cometido el asesinato del coronel Carlos Delgado Chalbaud…Caracas: Oficina Nacional de Información y Publicaciones,1951,p.36). Así mismo, desde la Embajada de Nicaragua, Urbina  envió a Pérez  Jiménez la  siguiente esquela, la dictó a su esposa María Isabel Caldera:

Comandante Pérez Jiménez.  Muy apreciado amigo: en estos momentos tengo movilizado al pueblo de Venezuela. Como le dije cuando llegué al país, no quiero más Presidente que Ud. Delgado Chalbaud quedó mal herido aunque yo no quería  que lo mataran como le costa al motorizado. Ojalá Ud. me respalde en la Embajada de Nicaragua donde me encuentro mal herido. Fdo. Rafael Simón Urbina“.

La carta que acabamos de citar fue hallada, muchos años después del juicio  por el periodista Julián Montes de Oca en la Caja Fuerte del Tribunal donde se siguió el juicio (Ver El Nacional, Caracas: Noviembre 13, 1975; la publicó Juan Baustista Fuenmayor: Aves de rapiña sobre Venezuela, p.33).

En verdad solo deseaba secuestrar a Delgado Chalbaud y hacerle renunciar. Factores imprevistos, que siempre ocurren en este tipo de hechos, cambiaron el curso de los sucesos: un tiro que se escapó a Pablo Antonio Díaz e hirió a Urbina, la valiente resistencia de Delgado.

Muchas de las observaciones que se pueden hacer sobre los participantes en el magnicidio hechas en son útiles. Al consultar lo escrito sobre el asesinato de Delgado Chalbaud, todo lo cual ha sido leído por nosotros para preparar este estudio, el lector encuentra constantes contradicciones, a veces exageraciones en quienes lo han estudiado. Aquí ordenamos el conjunto de datos. Nos detenemos a anotar el perfil de cada de estos hombres, los protagonistas visibles a nuestro entender. Hubo muchos otros. De hecho la situación creada por la muerte de Delgado fue tal que una persona, que nos lo relató a nosotros, nuestro propio papá, quien estaba presente en el Salón Elíptico a la hora de llegar allí los restos de Delgado para el funeral de Estado, encontró allí a Pérez Jiménez y Llovera Páez, ambos en uniforme de campaña, en grave estado de alteración: habían, sin duda, empujado a Urbina pero había sucedido lo que no deseaban: Delgado había sido asesinado por aquellos malhechores. Esto lo ratifica el famoso papelito enviado a Urbina a Pérez Jiménez, que ya hemos citado, que si bien fue enviado por el propio Pérez Jiménez, quien lo recibió, al tribunal en ningún momento fue utilizado en el juicio, se le guardó en la caja fuerte del tribunal en donde lo encontró el periodista Julián Montes de Oca que fue quien lo hizo público.

Y por otra parte los hechos finales acusan a quienes estaban en el poder: la muerte de Rafael Simón Urbina en manos de la policía, la noche del mismo día 13 de Noviembre. Este deceso es calificado  por un testigo de excepción, Leonardo Altuve Carrillo, como “justa, pero inoportuna, cualquiera sea la versión que de ella se dé”(Yo fui embajador de Pérez Jiménez,p.249). La carta acusatoria que hemos citado, la imposibilidad de Urbina, por haber muerto, de declarar ante el Juez que sentenció a los autores del homicidio creó un gran vacío. De la misma forma es grave que el Sumario del proceso fuera impreso, circulara y casi inmediatamente fuera recogido por la Seguridad Nacional y prohibido(Manuel Alfredo Rodríguez: Tres décadas caraqueñas. Caracas: Monte Ávila Editores,1975,p.159). También la viuda de Delgado, Lucía Levine, fue enviada al destierro. Y por fin es bueno señalar que Pérez Jiménez, pese a que es muy citado en el juicio por numerosos testigos, nunca acudió al tribunal,  prestó una declaración en su propio despacho. De ella no se puede saber si es verdad que nunca hablo con Urbina, según lo declaró, porque ya Urbina no estaba a ratificarlo o no. Y Pérez Jiménez fue el máximo beneficiado, repetimos, con el crimen.

CUATRO FIGURAS

Para poder entender la totalidad de los acontecimientos que condujeron a la eliminación de Delgado Chalbaud, hecho que permitió el asentamiento del régimen dictatorial, es necesario saber quienes fueron los cuatro actores visibles principales de la conspiración: uno fue el ejecutor,  el otro el dueño de la quinta donde fue ultimado el Presidente, el tercero Francisco Franco  Quijano, a cuya casa huye Urbina y el otro un hombre de negocios: Antonio Rivero Vázquez.

Rafael Simón Urbina tenía para es año de 1950 una muy oscura biografía personal. Había estado envuelto en actos violentos desde muy joven, muy temprano cometió su primer homicidio. Fue policía gomecista y luego administrador de la aduana de La Vela de Coro. Se convirtió más tarde en adversario de régimen Rehabilitador y participó en el asalto a Curazao y Coro en 1929. De allí que cuando murió el dictador se le consideraba un luchador anti-dictatorial. Pero era todo lo contrario: en el fondo era un ser anárquico, un carácter delincuente. Una persona que siempre estaba descontento y quien se justificaba  a través de la violencia de sus actos. De allí de que su participación en el asesinato de Delgado Chalbaud se puede considerar como el lógico remate de un ser desequilibrado producto de la violencia y de un descontento que nunca se explicó pues Urbina nunca poseyó pensamiento político alguno y menos aun idea clara de lo que deseaba.

Antonio Aranguren  corresponsable de la eliminación de Delgado Chalbaud y propietario de la Quinta “Maritza” donde fue ultimado el mandatario tenía otros antecedentes, no muy nobles por cierto. Araguaren había vivido para defender su cuantiosa fortuna y para tratar de obtener de alguna forma el poder que siempre deseó y el cual nunca pudo escalar.

Para 1950 Antonio Araguren era un octogenario. Su historia personal es bien conocida. Está su imagen en una famosa foto de los días del castrismo, frente a la estatua de Páez, en el Paraíso, al dorso de la cual se lee “Antonio Aranguren, amigo del gobierno”. Cipriano Castro(1858-1924) pagó sus servicios regalándole una concesión de asfalto (Febrero 28,1907) que luego amplió a concesión petrolera y que Aranguren logró  vender a la “Venezuelam oil concessions” el 23 de Mayo de 1913. Cuando  Gómez tomó el poder siguió siendo “amigo de la causa”, como se decía entonces. Hizo buenos  negocios. Por orden de Gómez vendió concesiones petroleras. Sin embargo, de repente se convirtió en anti-gomecista, se quedó en el exilio y tenía prestigio de gran demócrata. Conservó el “royalty” del pozo La rosa  y quiso financiar la “Expedición del Falke”,  organizada, en 1929, por  Román Delgado Chalbaud, padre del comandante Delgado,  pero no llegó a un acuerdo con los conspiradores. Pocaterra dixit.

Araguren siempre estuvo vinculado a los intereses petroleros y poseía acciones de la “Royal Dutch Shell”. Para el momento de su participación en los hechos que condujeron a la muerte de Delgado su fortuna estaba calculada en uno veinte millones de dólares. Su presencia en estos acontecimientos siempre se ha ligado a su representación de los intereses de las compañías  petroleras, cuestión que nunca ha podido ser  probada. Estuvo preso por el asesinato de Delgado, cuando el juicio concluyó no se le pudo aplicar la pena respectiva por haber muerto(Agosto 31,1954).

Francisco Franco Quijano era un colombiano, hijo de padre venezolano. Fue un personaje muy conocido en los días del lopecismo. Era una figura gris que siempre cumplió funciones especiales. Se le recuerda como el autor de “turbios manejos para ganar las elecciones mediante fraudes”(Juan Bautista Fuenmayor: Aves de rapiña sobre Venezuela,p.50), fue por ello fundador del fraude electoral en nuestro país, aunque antes había cometido otras dolos de orden intelectual pero delitos al fin como uno que refiere Germán Arciniegas(1900-1999) en su biografía del fundador de Bogotá(La Caballero de El Dorado. Madrid: Revista de Occidente,1969,p.233) en el cual Franco Quijano inventó un poeta del siglo XVI y la atribuyó una serie de poemas: todos falsos, habían sido concebidos por él, una forma de engaño, con el tiempo fue descubierta por varios eruditos bogotanos. Durante el medinismo y el primer gobierno de AD  Franco Quijano se exiló de nuevo a Colombia. Retornó en 1948. Se unió el gobierno militar  y realizó giras al exterior en las cuales hizo campañas en favor de la Junta Militar.  Fue amigo de Urbina y Rivero Vásquez y estuvo ligado  a los hechos ocurridos el 13 de Noviembre de 1950 pues Urbina salió de la quinta “Maritza”, después que sus secuaces en su presencia ultimaron a Delgado, hacia su casa en Santa Eduvigis. Fue detenido el mismo 13 de Noviembre. Su nombre volvió a salir a la luz pública años después de su muerte.  En 1976 un tribunal venezolano citó su nombre dentro de una serie de averiguaciones que realizaba una comisión parlamentaria en torno a un soborno petrolero(Germán Carías: “Los nombres de dos muertos asoman en el soborno petrolero”, El Nacional, Caracas: Febrero 26,1976). Fue Franco Quijano abuelo de la periodista María Elena Russa, quien perdió la vida en la tragedia de Tacoa, en Arrecifes, estado Vargas, el 19 de diciembre de 1982.

La cuarta figura fue un hombre de negocios: Antonio Rivero Vásquez.  Estaba en las cercanías de la Quinta “Maritza” a la hora de los sucesos y de allí se trasladó a  Miraflores en donde fue detenido como indica Leonardo Altuve Carrillo(Yo fui embajador de Pérez Jiménez,p.245).  Rivero Vásquez era un conocido industrial del pescado enlatado. Había obtenido buenos créditos  del gobierno de López Contreras. Era amigo de Urbina  y Franco Quijano, estuvo detenido y rindió declaraciones mucho más tarde.  Rivero Vásquez fue la persona escogida por Urbina para que le avisara  a Pérez Jiménez  que Delgado Chalbaud  había sido  detenido por él y su pandilla. El nombre de Rivero Vásquez  volvió a ser mencionado en 1976, él ya había muerto, en una investigación  sobre un  soborno petrolero al cual hemos aludido antes. 

¿CONCLUSIONES?

Cómo podrá haber observado  el lector   siguen existiendo muchas lagunas que impiden dar una respuesta definitiva en torno  a la muerte de Carlos Delgado Chalbaud. Nosotros nos inclinamos a creer, luego de consultar los testimonios y análisis publicados,   que  se trató de un conflicto  a nivel de quienes pugnaban por el poder. Entre ellos Delgado Chalbaud  deseaba una lógica salida democrática a través de elecciones libres. Los demás, Pérez Jimenez, su camarilla, el Grupo Uribante, el usufructo del poder total. Es lógico que nunca pensaron en acabar con la vida del presidente Delgado sino obligarlo a dimitir y expulsarlo del país.

Hay otra hipótesis. Ella es la sugerida por el historiador  José Antonio De Armas Chitty(1908-1995) al escribir que el asesinato de Delgado Chalbaud “fue estimulado, desde altas esferas por elementos  de tercera o cuarta categoría”(Historia de la radiodifusión en Venezuela. Caracas: Cámara Venezolana de la Radiuofifusión, 1975,p.106). Esto lo corrobora incluso el testimonio del general Felix Román Moreno. Sobre este punto ofrecen numerosas pistas Guillermo García Ponce y Francisco   Camacho Barrios(El diario desconocido de una dictadura. Caracas: Publicaciones Seleven,1980,p.5-68).

Ahora bien, la falta de libertades públicas, la carencia de jueces idóneos para juzgar a los asesinos, y la necesidad de una opinión pública atenta y crítica, permitió la realización de un juicio discutible en donde nunca fueron juzgados los verdaderos culpables.

En fin, el asesinato de Delgado Chalbaud fue un crimen de naturaleza política. Las circunstancias imperantes,  como la censura de prensa,  impidieron hacer luz sobre este controvertido suceso.

PARA CERRAR

 “Aquí hay que encontrarle explicación a la buena

y a la mala suerte, a las buenas y a las malas intenciones”.

Federico Vegas: Sumario, ed.2010,p.21

 

 

 

No es nada fácil cerrar este trabajo, Carlos Delgado Chalbaud es una figura venezolana demasiado alta así los venezolanos no se hayan dado cuenta de ello. Teniendo al comandante Delgado ante nosotros se nos presenta la historia de Venezuela en toda su aspereza, en toda su capacidad destructiva de nuestras figuras egregias. Este pueblo nuestro de devenir insensato, en donde  siempre irrumpe, encarnado desde muy atrás lo inesperado, con todas nuestras extrañezas y patologías, un país que ha demostrado en los últimos tiempos hasta qué punto llega su analfabetismo político, como no ha logrado colocar a su clase militar en el sitio en donde debe estar. Todo eso se hizo presente otra vez poco después de las ocho y media de la mañana del lunes 30 de Noviembre de 1950 cuando en la calle La Cinta, Quinta Maritza, de Las Mercedes fue ultimado malamente Delgado Chalbaud, quien desde su secuestro en Chapellín, minutos antes, había reaccionado en forma gallarda, con la valentía que le fue propia.

Como lo ha señalado su biógrafa Ocarina Castillo: “Sacar a Delgado Chabaud del poder era la garantía para el desarrollo de un régimen militarista, tecnocrático, autoritario y excluyente de toda participación política”(Carlos Delgado Chalbaud, p.129).

Pero hay que detenerse para entender a Delgado a quien una leyenda dramática persiguió a lo largo de su vida hasta que lo alcanzó el día de su asesinato con la muerte propia de la tragedia griega. Y en toda su peripecia la presencia de su padre estuvo siempre a su lado: fueron dos amigos de aquel, Rafael Simón Urbina y Antonio Aranguren, quienes impulsaron  el magnicidio del hijo, de hecho la quinta “Maritza”, aun desocupada aquel día, era propiedad de Aranguren quien la prestó a aquellos delincuentes.

Y la presencia del padre, el general Román Delgado Chalbaud, es un hecho psicológico central en todo el tejido de la vida del hijo. Y esto estriba en que Delgado sufrió la ausencia del padre desde la niñez, desde los cuatro años que tenía en 1913 cuando el general Delgado fue hecho preso por orden de Gómez, no lo volvió a ver en los siguientes catorce años, en los que tuvo entre los cuatro y los diez y ocho años, que son los fundamentales en el crecimiento de todo ser humano, donde la presencia del padre es esencial, los del paso de la niñez a la adolescencia, del descubriendo de si mismo y de la sexualidad. Padre e hijo se encontraron otra vez sino en París en 1927, pero la vida les otorgó solamente otros dos años más apenas, el 11 de Agosto de 1929 el padre perdió la vida en Cumaná como consecuencia de las invasión del Falke. Y el hijo quedó solo, otra vez sin padre. Un padre casi desconocido, al que había tratado muy poco cara a cara, al que tuvo que admirar de lejos durante los largos años de su cautiverio en La Rotunda, aquel el cariño lejano que se tiene prácticamente por un fantasma.

Y así, pasos de su vivir serán la dolorosa ausencia del padre, el fracaso en  Cumaná en 1929, el error del 18 de Octubre de 1945 y del 24 de Noviembre de 1948, el asesinato al que al parecer se entregó inerme. Quien estudie a Delgado por ello no puede dejar de preguntarse: ¿es que ya en la vida pública no se supo cuidar o confió en quienes no debía?.

Es por ello que en la novela histórica de Federico Vegas, un libro que es imposible no tener en cuenta para examinar a nuestro hombre por sus hondos atisbos psicológicos, hay allí un personaje quien compara a Delgado con Hamlet, dada la relación que hay entre el personaje de William Shakespeare(1564-1616) y Delgado: el fantasma del padre (Sumario, p.160).

Hay hechos subrayables en el derrotero final de la vida de Delgado, siempre hemos considerado central el diálogo que tuvo con Laureano Vallenilla Planchart, un viejo amigo de sus días estudiantiles en París, pese a ser el uno hijo de una figura connotada del antigomecismo y el abogado vástago del primer ideólogo de la dictadura. También Arturo Uslar Pietri, funcionario diplomático en aquellos días en París, fue amigo de ambos. Delgado siendo presidente veló por aquel amigo hacía poco regresado del exilio. Aquello a lo que nos referimos lo registra Vallenilla en su autobiografía Escrito de memoria. Sucedió el 4 de Noviembre de 1950 en un almuerzo en la casa del comandante Carlos Pulido Barreto, allí le confió a su amigo las preocupaciones que tenía por su futuro, nueve días después, el 13 de Noviembre, Delgado fue ultimado. El martes 14 de Noviembre fue el entierro de Delgado, que el autor de estas páginas, niño aun, observó desde una de las ventanas de la sala de la casa de la familia Mayz en la esquina del Corazón de Jesús, vio la marcha de la cureña sobre la que iba el feretro, custodiado por los cadetes de la Escuela Militar, hasta el Cementerio General del Sur.

Es curioso que en el caso de Delgado lo más importante a estudiar sea su asesinato y se deje de lado una vida en verdad tan corta pero tan rica de positivas iniciativas, tenía cuarenta y un años al fallecer. El hecho de ser ingeniero civil con postgrado en estudios militares lo capacitó en forma grande para los trabajos que cumplió. Su formación castrense le permitió llevar a cabo las iniciativas que puso en marcha en las Fuerzas Armadas pero su preparación como ingeniero le permitió comprender con claridad los hechos económicos como todos los desarrollos de la infraestructura emprendidos desde Miraflores. Pero fue precisamente su decisión de volver la democracia al país, poner fin a la dictadura, que él mismo había contribuido a crear el 24 de Noviembre de 1948, los que unió a los militares en el poder y los que estaban haciendo los grandes negocios de ese período, a decidir eliminarlo impulsando a Urbina a hacerlo, eso queda claro en cualquier análisis: Urbina no actuó solo. Y el mensaje que envió a Pérez Jimenez un rato después de muerto Delgado es suficientemente explicativo. Y aunque el papelito, dictado a su esposa María Isabel Caldera, no llegó a ser utilizado en el juicio fue sin duda por temor, o por prudencia, del Juez de la Causa, José E. Muñoz Rueda, a meterse en un atolladero, porque la nota era acusadora.

Quiso crear Delgado una verdadera democracia, pero ¿podía haberlo hecho en aquel momento sin el concurso de todas las fuerzas políticas de la nación? Hubiera sido, de haber sido, una democracia chucuta sin la presencia de la gente de los partidos inhabilitados como AD.

Pese a esta observación, que creemos es válida, hay que insistir en todo aquello que se perdió con la eliminación de Delgado. Hay que recalcar hoy otra vez, aunque falten pruebas, que Rafael Simón Urbina, era un delincuente nato, Cesare Lombroso(1835-1909) hubiera sentido interés en analizarlo, no actuó sólo ni sus tres secuaces, Antonio Aranguren, Antonio Rivero Vasquez y Franco Quijano, los que montaron todo, no eran todos, ni el solo hecho de la no restitución de sus bienes a Urbina, que el atribuía a culpa de Delgado(se los había quitado el Tribunal de Responsabilidad Civil,1945), fue la única razón de la acción, ello sirvió para moverlo a actuar. Sin duda, desde arriba Urbina, hombre vesánico, fue empujado por los oficiales que deseaban más poder y por los empresarios sin ética, tipo Arangurren y Rivero Vasquez, de deseaban ganar más dinero, con sus negocios, sobre todo los de la construcción.  Como lo sugirió, ojo zahorí, el historiador Armas Chitty Urbina fue impulsado por diversos elementos, todo dentro del gobierno.

Los negocios de inmensas ganancias a los que siempre se opuso Delgado Chalbaud, eran tales en el momento de su eliminación que Augusto Mijares(1897-1979), primero su Ministro de Educación y mas tarde su Embajador en España, renunció a su cargo, entre tras cosas, como lo reconoció Miguel Acosta Saignes(1908-1989), con el seudónimo de Martín Cayaunare, en las páginas del “Suplemento Cultural” de Ultimas Noticias, por su desacuerdo por los inmensos negocios que veían realizándose. Don Augusto, venezolano raigal, fundó entonces una escuela, como lo había hecho Juan Vicente Gónzalez(1810-1866) al ver lo que la militarada monaguista había hecho el día del “asesinato al Congreso”(Enero 24,1848). Pensó entonces el gran “tragalibros” que el país no sería auténtico sin ética y la moral solo y esta solo se aprendía en las aulas de verdaderos maestros. Don Augusto pensó lo mismo. El fue uno de los que mejor conoció y entendió a Delgado Chalbaud, aquel idealista sacrificado la mañana del lunes 30 de Noviembre de 1950 en la quinta Maritza de la calle La Cinta de Las Mercedes.

Cuando Delgado cayó inerme ante las balas de la pandilla de delincuentes de Urbina se volvió a hacer verdad la tradición venezolana de enaltecer a los peores y rebajar a los mejores, maltratar a aquellos que pasaron años formándose en el exterior para mejor servir a la nación. Delgado encarnó en su vida otra vez todo lo que los Mantuanos hicieron a Francisco de Miranda(1750-1816) a su regreso el año diez; los mil dicterios lanzados contra Andrés Bello(1781-1865) por no haber regresado en 1829 y haberse dirigido a Chile; a José María Vargas(1786-1854) por haber pasado la guerra estudiando en Inglaterra, el destacadísimo Rafael de Nogales Mendez(1879-1937) o el notable científico Humberto Fernández Morán(1924-1999). Y ello aunque los torvos “realistas venezolanos” fueron perdonados después de 1830. Igual que a aquellos sucedió a Delgado quien regresó el año treinta seis, connotado antigemecista, como un nuevo “mirandita”, como llamó a mucho de los exilados, él mismo entre ellos, Mariano Picón Salas(Regreso de tres mundos. México: Fondo de Cultura Económica,1959,p.111). Los “miranditas” venían a redimir y encauzar el país. “Miranditas” fueron también hombres como Alberto Adriani(1898-1936) y Arturo Uslar Pietri. Pero Delgado por sus años en el extranjero, volvió ya siendo un ingeniero graduado en Francia, y llegaría ser el único universitario de nuestras Fuerzas Armadas, a Delgado lo vieron mal muchos, llegaron a no considerarlo venezolano sino francés, por no haber cursado estudios castrenses en Venezuela sino en Versalles, donde lo mandó el presidente López Contreras, no llegaron incluso a considerarlo militar. Y como se destacó desde su regreso de sus estudios militares en Francia fue mal visto pese a todo el impulso que dio a la formación militar como profesor de la Escuela Militar y que fue, tras el 18 de Octubre de 1945, quien como Ministro de Guerra y Marina primero, más tarde como Ministro de la Defensa, fue él quien le cambió el nombre al ministerio. Desde allí fue, repetimos, el hombre que condujo el gran desarrollo que el Ejército deseaba, que fue una de las razones del golpe de 1945. Y quizá por ello no le quedó otra alternativa, ya era demasiado prominente en la política venezolana, de darle la espalda al presidente Gallegos, gravísimo error sin duda de su vida, y embarcarse en el golpe de 1948 lo cual terminó costándole la vida.

Pero pese a todo fue una alta figura venezolana por sus ideales, erró el sendero, pero este también tiene sus explicaciones, quiso ser un hombre limpio en medio de tanta gente corrupta, encabezada por Pérez Jiménez, y pagó con su vida su deseo de restaurar la democracia y lograr ser el nuevo presidente democrático, un jefe de Estado de un signo muy distinto del que hubiera sido su padre de haber llegado al poder quien era un hijo de los días del caudillismo. Por ello tiene razón Ocarina Castillo cuando anota “Lo cierto es que Delgado salió de la escena política venezolana con la misma soledad con la que había ingresado en ella: sin identificaciones políticas ni con la derecha ni con la izquierda, con distancias evidentes respecto al populismo de los actores de la Revolución del 18 de Octubre, pero también de los militares de sable y obediencia ciega. Todo ello sin pertenencia a ningún grupo social o económico. No obstante su solvencia profesional, madurez intelectual e integridad, su condición de ‘extrajero’, de ‘advenedizo’, le dificultó el desarrollo de una carrera política en nuestro medio, donde por lo demás era visto con desconfianza y resquemor por todos”(Carlos Delgado Chalbaud,p.133-134).

 

EL LEGADO

 

Por ello de él pudo decir Gerardo Sansón, su Ministro de Obras Públicas: “Delgado era un hombre extraordinario, de una capacidad increíble de análisis, perfectamente práctico. Sabía tomar decisiones con mucha energía. Era muy culto, muy liberal, muy democrático. Era tan honesto que exageraba. El rumbo de Venezuela cambió con su muerte”.

Y Augusto Mijares: “Faltaríamos a un sagrado deber si no concluyéramos este somero recuento de acariciadas memorias con el nombre de otro excepcional venezolano que tuvimos el privilegio de observar de cerca: el coronel Carlos Delgado Chalbaud…Algún día Venezuela conocerá mejor, en retrato de cuerpo entero, todo lo que Delgado Chalbaud hubiera podido darle en patriotismo, talento, conocimientos, laboriosidad y deseo de servir a una patria mejor. Dentro de la línea de exposición que vengo siguiendo, debo conformarme con recordar su espontánea y desdeñosa pulcritud en cuanto pudiera tocar el provecho personal. Desafío demasiado temerario a los turbios intereses que le tocó detener, y que en definitiva lo entregó, inerme, al sacrificio”.(Longitud y latitud. Caracas: Ediciones Seguros Horizonte,1971,p.109).

Quien todo esto ha estudiado, siempre con el corazón perturbado por la perdida de un venezolano de los quilates del comandante Delagado, no puede dejar de recordar una terrible frase de otro gran venezolano dicha a Lauraeano Vallenilla Planchart(Escrito de memoria,p.269-270). Esto dijo el egregio doctor Gustavo Herrera Grau(1890-1953) conversando en Nueva York: “La lógica histórica no es aplicable a nuestro país. Allá triunfan los incapaces y se persigue a los  dignos”. ¿Habría que poner estas líneas como epitafio frente a la tumba de Carlos Delgado Chalbaud?

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