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Memoria Educativa Venezolana, paso apaso
Luis Bravo
Sábado, 25 de agosto de 2012
Chocó el candidato oficial con los obreros de verdad verdad. No los de librito
Foto: GoogleNo los que pinta Marta Harnecker o los folletines que gusta leer al "Cristo bolivariano" y sus apóstoles, sino los de carne y hueso que no comen ideología sino que aspiran a una vida digna, aquí ahora. Se empantanó la candidatura del Presidente en el tremedal de la ineficiencia en la gerencia de las empresas nacionalizadas de Guayana y el basta ya de los trabajadores que se sienten traicionados en sus expectativas de control obrero. El colapso del puente de Cúpira por exceso de carga y la masacre auto infringida de los presos en la cárcel de Yare I, ponen otra vez al descubierto la fragilidad del Gobierno respecto a lo que realmente le toca hacer. De igual modo descubren las debilidades de la política de centralización abusiva que se practica durante el boom petrolero más largo que nuestra histórica conoce. Demasiado tiempo y recursos invertidos en el fasto ideológico que complace al objeto del culto a la personalidad que campea, pero que no complace las aspiraciones de vida mejor de la clase obrera y de ninguno de los sectores sociales del país nacional, que no sea el estrecho círculo rojo rojito que domina el feroz e ineficaz Capitalismo de Estado en que ha devenido el socialismo que se vende desde Miraflores. Sólo la campaña electoral personal del Presidente va viento en popa, al menos en las pantallas de televisión encadenada. No obstante hasta eso hace agua. Si no es un accidente lo que vimos en la cadena realizada desde el auditorio de la CVG en el Estado Bolívar. Todo le falló al Candidato de la espada de Bolívar, principalmente el sistema de control de la inquietud obrera que se respiraba, mientras la cháchara presidencial se alargaba, vacía de propuestas atractivas para un sector popular esperanzado. No pudieron apagar la indignación de los trabajadores guayaneses, cansados de esperar por el tipo de sociedad que dibujó la demagogia oficial en el pasado reciente. No es la primera vez que ocurre un cortocircuito televisado entre el Presidente y su auditórium. Es cada vez más frecuente. No hay manera de tapar las voces inconformes por las promesas incumplidas. Le está costando al Candidato-Presidente controlar sus desagrados. Sus quejas por el trabajo mal hecho y por la falta de atención de su público mercenario. Se desvanecen sus malhumoradas pretensiones de gobernar eternamente. memoria.educativa@gmail.com NacionalesSociedad
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