Luego de escuchar a Francisco Ameliach, uno de los más radicales
achichincles del régimen chavista, referirse a las terribles consecuencias
de una pérdida de la mayoría en la AN, pareciera ser que esta sarta de
ineptos que nos gobierna, y disculpen lo fuerte de mi expresión en estas
fechas, no son capaces de nada más que la amenaza.
Si la pérdida de la precaria mayoría que ostentan en la AN sería un
detonante para el "cierre" de la vía democrática para el país, entonces,
queda con ello demostrado que lo que vivimos no es bajo una "democracia",
sino bajo secuestro. Además, ¿a qué "democracia" se refieren? ¿A esta
opereta bufa que nos saquea cada día lo poco que aún queda, como la
calificara el escritor Carlos Fuentes? ¿En qué cabeza cabe la supuesta
lógica de la Sra. Cilia Flores cuando afirma que si sus compañeros de
partido se voltean (al parecer aún queda gente con algo de conciencia dentro
del "proyecto") significa una traición al pueblo y por ende un llamado a la
disolución de la AN? ¿Acaso ella cree que alguien se va a creer el cuento de
que el pueblo será quien decida en una nueva elección, cuando ellos
controlan el sistema electoral y hasta han comprado a la empresa que les
suma los votos? Sólo en personas con evidentes problemas de entendimiento
puede caber que los venezolanos nos creamos el cuento de su "democracia" y a
la vez nos hagamos la vista gorda ante su ineptitud y oportunismo (además de
su no tan oculto afección por el latrocinio y la corruptela).
Ahora bien, esta situación pone en evidencia algo que es necesario afrontar
ahora sin más retardos. En el 2000, AD y Proyecto Venezuela sumaron sus
votos a los del régimen, en una maniobra que algunos calificaron de
conveniente y acertada para garantizar la paz y darle a la "revolución" un
mínimo de oposición "concertada", muy al estilo del viejo régimen
"puntofijista". Personalmente, nunca fui optimista sobre el resultado de esa
maniobra, sobre todo porque la misma fue a espaldas de esa, para entonces
minoría, que apoyó a esos partidos. Sin embargo, se debe ser consistente con
lo que se cree, así que si se le iba dar una oportunidad al régimen para
demostrar su "vocación democrática", esa era la forma más expedita y menos
traumática de hacerlo.
Hoy, sin embargo, la situación ha cambiado, y mucho. Ya AD y Proyecto
Venezuela no representan a una minoría, sino que son parte de una mayoría
significativa del país que rechaza las intransigencias y abusos de esta
caricatura de "revolución" (o, al menos, creemos que ellos sí quieren ser
parte de esa mayoría). Lo mismo va para los sectores conscientes del MAS. Es
hora, por tanto, que se definan. O están con Dios o están con el diablo,
puesto en los mismos términos maniqueistas tan del gusto de nuestro dictador
de comiquitas. Es hora de que demuestren cuánto están dispuestos a arriesgar
en beneficio de la gente que les paga sus salarios y privilegios. Es hora
que demuestren la calidad de liderazgo que ostentan, y el calibre de su
espíritu democrático.
Ya no caben más excusas. Esta "revolución" nos conduce a un abismo sembrado
de odio, retraso y más miseria. Nadie se salvará de esa situación, así que
aquí no caben cálculos de último momento. La palabra la tienen ustedes: o
están con el país o están en contra del país. Es hora de tomar la Asamblea.
Si ellos quieren cerrarla, veamos que tanto valor tienen para intentarlo,
porque apoyo del pueblo, después del 10D, no tendrán.
E-mail:Samuelsotillo@hotmail.com