Editorial
Política
Economía y Petroleo
Internacionales
Global y Social
Arte y Cultura
Venezuela en la prensa internacional
Síntesis de Noticias
Bitblioteca
Analítica Premium
Mujer Analítica
Zona Empresarial
Zona Light
Links recomendados

 

Opinión y análisis

Los delirios decimonónicos de Chávez
Samuel Sotillo Hermoso

 
Jueves, 21 de diciembre de 2000

Entre los llantos fingidos del discurso que Hugo Chávez diera en el Panteón Nacional, con motivo de los 170 años de la muerte de Bolívar, hay un claro mensaje de advertencia para todos los gobiernos de la región, a esos "pequeños grupos que se adueñaron de estos países y los han explotado durante siglos". Un mensaje de advertencia de un Iluminado, de uno que llama "Padre" al Libertador, como Jesús llamase al Altísimo en las Escrituras, un mensaje que encierra una amenaza velada tras un "si pudiera", reiterado una y otra vez como en un viejo y rayado disco de boleros.

Si bien Chávez se queja por el terror que ha despertado en los "oligarcas" de la América Meridional, ello no lo reprime de medirse, de controlar su diarreíca locuacidad, y destacar como "el proyecto bolivariano de justicia, de dignidad para el ser humano, de tierra para el indígena y para el campesino, de educación para todos", está muy lejos, muy muy lejos aún, de las manos de sus gobiernos ilegítimos, esos que nacieron de la traición hace 170 años, y que él desprecia con toda el alma, al tiempo que envía su más sentido saludo a todos sus embajadores.

Por supuesto, Chávez no lo dice todo; no advierte como la "dignidad" que él pretende para su pueblo, es la misma que Fidel le impuso al suyo hace 40 años, más que los del puntofijismo, la misma que ha llevado a más de cuatro millones de cubanos a exponer sus vidas y sus sueños, con tal de huir del horror de una dictadura sanguinaria. Tampoco advierte que la tierra que él ofrece a sus "indígenas y campesinos", no es el lomito que regala a sus feudos, a la nueva oligarquía chavista, a los suegros de sus ministros, a los amigos de sus hermanos ni a las queridas de sus subordinados; no, es la que le diera a los pobres y crédulos damnificados de Vargas, abandonados en las fronteras bajo la amenaza permanente de sus iguales, la subversión colombiana. Tampoco dice que la educación que él ofrece, esa que engrandece a una nación según los dictos de su "Padre", no es otra que la que hiciera de los checos piltrafas de hombres, en igual cantidad de años bajo el comunismo-leninismo de su consejero de educación, Lanz, según relata un sobreviviente, Václav Hável. Nada de eso dice Chávez; todo lo calla. Lo mismo que la represión que su ministro de la gendarmería empieza a aplicar a aquellos obreros y ancianos desesperados, que se atreven a manifestar en alguna calle caraqueña; o la censura que le aplica a aquellos programas de televisión o periodistas, que aún tienen el valor de entrevistar a alguien dispuesto a abrirle los ojos a la gente en torno al asunto de la guerrilla bolivariana-colombiana, sus queridos iguales.

"¿Por qué temer, entonces? Yo sólo los desprecio y deploro, miéntras amo y trato como hijos pródigos a sus enemigos. Yo sólo les digo que ustedes son herederos de una traición, de mancillar la memoria de mi Padre, a quien cada día más me siento obligado a vengar. ¿Por qué temen? ¿Por qué intrigan en mi contra? ¿Por qué me llaman loco? Después de todo, yo soy hijo de Aquel, y no descansaré ni mi alma ni mi brazo, hasta verlos a todos ustedes derrotados, y a la Colombia guevarista-bolivariana levantarse de nuevo de entre sus cenizas, bajo el mando del heredero de Bolívar, es decir, yo."

No es difícil imaginar la llama de este delirio, frente al féretro florido de su auto proclamado "Padre", el Libertador.

samuelsotillo@hotmail.com

 

 

 
Home Contáctenos Regístrese ¿Quiénes Somos? Foros Chat Bitácora
 


Copyright © 1999 - 2006 por Analítica Consulting 1996. Reservados todos los derechos.
Analítica Consulting 1996 no se hace responsable por el contenido publicado de fuentes externas.