En una sociedad libre los aspectos legales, la justicia, la disciplina e identificación de la corporación militar con los principios y valores democráticos, constituyen una real y tangible expresión de madurez política y ciudadana, al mismo tiempo, constituyen el símbolo de libertad individual y colectiva que sustenta la “voluntad nacional”.
El Presidente de la Republica al ser investido, asume al mismo tiempo la función de representante civil de sus conciudadanos para comandar y dirigir eficientemente él poder militar del estado, cuya especifica y única función es la de garantizar la seguridad como órgano de la defensa ciudadana y del estado.
La farsa de una revolución pacifica que enfatiza cada día la sumisión ciudadana a un gobernante, que imbuido en un inusitado abuso de poder y con la aquiescencia del Alto Mando Militar (jurídicamente coresponsable) amenaza, ofende, abusa y corrompe con el uso de las armas. ¡ Se cree su líder¡
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En la última semana, luego de la contundente expresión nacional de rechazo el 10 de diciembre, se utilizó el acto aniversario de la Fuerza Aérea como templete político para ofender y amenazar una vez más a los venezolanos, que con el “paro cívico” y las sonoras “cacerolas” le piden una obligante rectificación o su renuncia. Contrastan con esa expresión, los aplausos “feos y obligados” de los militares asistentes, que a ojos vista, son una clara indicación de la corrupción que corroe esa institución motivada por el abusivo y coercitivo lenguaje del primer mandatario; no era para aplausos precisamente, debe ser motivo de profunda reflexión y análisis por el enfermizo y denigrante contenido.
Otro indicador de lo carcomido del “liderazgo presidencial” y precaria “aceptabilidad militar” lo constituyo la violenta y penosa evacuación del comandante de la Guardia Nacional de los predios del Palacio de Miraflores, al ser agredido a botellazos y otros improperios por muchísimos ciudadanos.
Es necesario referir, que el general en jefe, había garantizado públicamente la seguridad de los manifestantantes y su culminación pacifica. Todos los venezolanos observamos lo contrario, se protegió a unos bándalos del oficialismo, quedando penosa y públicamente la institución militar involucrada en una mentira.
Para todos sin excepción lo que ocurre es sumamente grave, el liderazgo que soberanamente se asignó al presidente, no puede ser entendido y mucho menos aceptado, para desnaturalizar y construir un nuevo sistema militar con base a un conjunto de conceptos y valores contradictorios, que se opongan activa o pasivamente a la sociedad libre, independientemente de la orientación política del gobernante.
Esa misma sociedad rechaza a toda la institución, se transforma en amenaza social, no puede ningún comandante militar imponerle orientaciones políticas y utilizarla coercitivamente, ello, lo hace ilegítimo, no las comanda...
Vicealmirante.
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