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Sección: Política
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Siete Días
Irán, el modelo
Antonio Pasquali
Martes, 18 de septiembre de 2007
Antes del universalismo megalómano chavista, Irán fue para el común de los venezolanos un país de la vaga Asia central reducible a pocos estereotipos: Mossadegh y su heroico intento de nacionalización petrolera (1953), el sha Reza Pahlavi (pasó parte de su penoso exilio en la isla Contadora) y su bellísima Farah Diba, la adusta figura del Imam Khomeini que popularizó la teoría y praxis del fundamentalismo (1979), o el inútil millón de muertos de la gueaños rra Irán-Irak (1980-1988). Pdvsa observaría el Irán petrolero; mas sus exóticos juegos de poder eran algo remoto y ajeno, de muy improbable incidencia en nuestro devenir.
Por desgracia nuestra, esa "lejanía" ya no es tal; Chávez nos ha amarrado a tan belicosa comarca con un pacto militar "hasta el final del camino" surtido de acuerdos bilaterales, algunos secretos, por 20 millardos de dólares, lo que ubica a Irán de segundo partner nuestro, apenas detrás de Cuba. Lo hizo no sólo sin guardar distancias de su homólogo iraní, un peligroso fundamentalista negacionista que desea "borrar del mapa" a Israel y "desaparecerlo", sino asumiendo su feroz antisemitismo ("yo no tengo ningún interés en mantener relaciones con un Estado como Israel. Creo que los israelíes están condenados a su fin" (conf.http://switch5.castup.net/frames/20041020_MemriTV_Popup/video_ 480x360.asp?ai =214&ar=1213wmv&ak=null).
Fue con temeraria y personalísima irresponsabilidad que Chávez tomó partido y nos catapultó, de acogedor y neutral país, al epicentro de una de las peores turbulencias de la humanidad. Un título reciente del politólogo A. Garrido resume perfectamente el cuadro: "Los persas llegaron al ALBA". Chávez los invitó, y esa llegada es agorera.
Pese a ciertos paralelismos económicos, Irán es más que ayer. la lejana Persia, y sólo la común paranoia antinorteamericana permite entender cómo tan disímiles feudalismos han podido aliarse; qué tiene que ver Latinoamérica con Ahmadinejad, un ultraconservador fundamentalista lastrado de teocracia, antifeminismo, homofobia y moralismos de épocas pretéritas, temido hasta por sus vecinos árabes y hoy caído en una crisis política que -tras su derrota en las administrativas de diciembre 2006 y el mortífero ataque que le propinó Alí Montazén, el delfín preferido de Khomeini- pudiera sacarlo del juego en 2009.
Para mejor vislumbrar nuestro porvenir, habrá pues que añadir a las preguntas cotidianas la siguiente: ¿qué busca Chávez en un Irán convertido en su segundo aliado después de Cuba? Esbocemos respuestas verosímiles: 1) subirnos al peligroso tren de la autonomía nuclear del Sur, 2) aprovechar los avances de su industria militar endógena (Irán posee bombas láser inteligentes y el 20-02-2007 ensayó con éxito un "vector espacial", vale decir, un cohete intercontinental), 3) criollizar la experiencia de los "gendarmes de la revolución" o "pasdarán" inventados por Khomeini, 4) poner a partido el know-how iraní en control social: hostigamiento a medios adversos e imposición de un moralismo revolucionario.
Acosta Carlez no fue golondrina solitaria y para esto último habrá que prepararse. La situación de nuestro modelo/ bis es al respecto dramática, en un crescendo de fustigaciones, lapidaciones y colgamientos.
El Daily Mail ha publicado el video de la sangrienta fustigación pública en la antigua capital Qazvin, por policías de las buenas costumbres, de quien había violado la moral revolucionaria emborrachándose. La TV gubernamental difundió hace poco el horrible colgamiento lento a una grúa de edificios, para un máximo de sufrimiento, de 12 condenados a muerte.
Las lapidaciones públicas están a la orden del día. La opinión pública mundial se moviliza en estos días para impedir que Inglaterra extradite a su país a Pegah Emambakhsh, una iraní a quien -en denuncia de la ONG Outrage- pudiera esperar una lapidación lenta (con la pedrada de gracia en la cabeza a la hora), por ser lesbiana. .
apasquali6@hotmail.com
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