Sentimos una insólita soberbia y un justificado repudio por el lamentable y grotesco espectáculo de la carroza que presentó en el pasado Carnaval de Río como tema principal de su infeliz coreografía una figura vergonzante y vergonzosa de quien resulta ser nuestro padre de la patria. Con ese solo hecho a nuestro entender se ha mancillado, burlado y estigmatizado la memoria de nuestro prócero héroe nacional.
Por igual hubiera sido sentido similar insulto el que de alguna manera se representara en una carroza o máscara el caballo que en forma tan gallarda ha representado y caracterizado en nuestro Escudo la independencia y libertad de nuestro pueblo, figura con la cual, de paso sea decirlo, se ha provocado un irrespeto semejante, con ocasión de unos comentarios que en forma poco seria fueron pronunciados por quien dice nos gobierna y quien por Ley y hábito social, debía ser ejemplo de respeto a nuestros símbolos patrios. Para mi todavía son inauditas sus palabras en un programa radial y televisivo, repetidos en otros eventos realizados a posteriori con insípida ironía referidos a la posición y compostura de la imagen del comentado aludido y noble animal, por antojarle al triste comentarista que dicha figura no era adecuada, al no estar concebida dicha imagen figurativa en la forma y posición que a su juicio debía serlo.
Por el camino que vamos, próximamente veremos por igual pisoteado nuestro hermoso pendón patrio, al también mancillárselo en su respeto y significado por no contener una estrella mas o restarle una de las que tiene, o mas bien por reputar que sobran todas, despreciando la tradición y sentido de dicho símbolo, también porque a quien lo hace no le gusta la composición de sus colores, o porque de repente opine es mejor que sus franjas estén representadas en otra forma y orden, dado que mas importancia y lustre tiene el rojo que el amarillo, y por que en el azul es que flotan las ilusiones o la sangre derramada por un pueblo antes valiente, ahora inerte y complaciente con los desvaríos de unos cuantos que envilecidos por el poder desprecian los valores tradicionales de la patria.
En tal sentido entiendo como abogado y como simple ciudadano la existencia de una ley que protege e impone el respeto por los símbolos patrios, pues aun cuando parezca mentira, cualquier mente alocada o irrespetuosa puede acometer contra ellos y convertirlos en instrumento de burla y desprecio.
Por ello mismo, hago valer mi consideración para que esa inútil institución ahora denominada Asamblea Nacional, asuma la discusión y aprobación de una moderna Ley que proteja y cobije la imagen y nombre del Libertador, por merecer e imponer respeto y consideración dentro o fuera del país.
Recuerdo hace unos cuantos años atrás, cuando nuestros ahora también socios de desgracia política eran gobernados por una manada de alocados politicastros, el pueblo argentino, debió soportar como también le ha tocado en estos momentos hacerlo a nuestro pueblo, la insensatez de un gobierno atolondrado y anodino, me refiero a las insólitas barrabasadas de otro infeliz mandatario, el tristemente celebre Perón, quien no se por cual causa impulsaba una fobia bolivariana, y aupaba o cuando menos toleraba que en su tierra existiera publicaciones de una casa editorial que explotaba las franquicias de Disney y en libritos de comiquitas, permitía el insólito e imperdonable irrespeto contra el Libertador, al identificar a un perro de la raza San Bernardo, que formaba parte de los dibujos animados, con el nombre de “Bolívar”.
Mi padre, un patriota ejemplar y buen ciudadano, no solo hizo la protesta pública que todo ello merecía por la prensa nacional sino que provocó un enardecido reclamo del gobierno venezolano, obviamente mas serio y exigente por los valores patrios que el actual, contra las autoridades del país argentino, por tan inaceptable como grotesca infamia, y que , como debía ser , culminó con la intervención de la Cancillería de ese hermano país, la que públicamente y por los medios de comunicación social, hubo de pedir formal excusa al pueblo venezolano, por esa imperdonable incompostura de una empresa editorial con domicilio en aquel país.
De su parte la empresa Disney aclaró que no eran tales sus ideas ni tales irrespetos formaban parte de los originales remitidos a la imprenta, lo que era de exclusiva responsabilidad de la Editorial Argentina, y conjuntamente con el Ministerio de Educación y el de Interiores, tomaron la decisión de disponer se recogieran los ejemplares que contenían tales inapropiados irrespetos y calificativos contra el nombre e imagen de nuestro gran Simón Bolívar.
Como era de esperarse hasta en los Colegios de Venezuela se informó de tan grotesco como insultante proceder contra los venezolanos. Ese recuerdo, revestido ahora de ira e impotencia lo sentí de nuevo en estos días pasados al hacerse público y en adición aplaudido por los medios publicitarios patrocinados por el gobierno nacional, el considerar como una fabulosa iniciativa que en Brasil, país con el cual se suponen ahora incrementados los vínculos de solidaridad con el pueblo venezolano se haya permitido y patrocinado una infamia de similar tamaño a la de las comentadas figuritas cómicas, y peor aún, que con dineros y patrocinio de una empresa estatal venezolana, se copatrocinara la idea de que una escuela de zamba implementara una carroza y comparsa con la representación de la figura de nuestro Libertador, y se lo paseara y tongoneara al ritmo y son de las hermosas mulatas de Río de Janeiro en el llamado anfiteatro de las escuelas de zamba brasilera.
Estoy seguro que Juan Pueblo no solo no entenderá tan reprochable irrespeto contra nuestro magno héroe nacional y padre de la patria, sino que por igual auspiciará su repulsa contra el insólito hecho de que haya sido una entidad pública nacional la que haya facilitado el financiamiento de tan soberano dislate, al afectar dineros públicos para tales fines, por igual desde todo punto de vista reprochable, toda vez que mientras ese despilfarro así se comete, existen hospitales sin recursos, niños en estado de abandono y compatriotas muertos de hambre quienes sin destino ni afectos deambulan por nuestro territorio sin una mano que los apoye o proteja.
Yo no se que pensará el resto de mis compatriotas, pero para mí, este gobierno y quienes patrocinaron dicha idea merecen el más amplio y enérgico rechazo y censura, al igual que el pueblo y gobierno Brasilero. Me siento y estoy seguro que nuestro pueblo también lo está, profundamente ofendido en mi espíritu patriótico y en mi sentimiento de venezolano, al ver como se ha permitido que una de las carrozas que engalanara el pasado carnaval de Río, se luciera con imágenes y motivos con la efigie y figura del Libertador Simón Bolívar y como una empresa pública nacional dispone de dineros del pueblo para patrocinar, coartar o en definitiva apoyar tan insensatas ideas.
La estultez que demuestra todo cuanto aconteció y la torpe actitud de quienes nos gobiernan en divulgar y aplaudir con bombos y platillos dicho intolerable dislate, como notorio y grato acontecimiento y todo lo que ello conlleva, aumentan y potencian en mayor gravedad la infamia por ser auspiciada, tolerada y promovida inclusive por autoridades públicas.
Quienes de tal forma han actuado y celebrado esa maleada gracia, merecen mi absoluto desprecio y repudio. Solo en un país como el nuestro dejado y abandonado hasta en lo que atañe a la protección de sus valores históricos y morales, se explica y tolera que todo ello no sea delito y como tal que dichas conductas sean sancionables, aun cuando todo haya ocurrido fuera de nuestro territorio y menos aún que no se haya provocado una enérgica protesta a nivel diplomático.
No termino de entender si tan insólitos hechos han sido producto de la negligencia e irresponsabilidad de nuestras autoridades, o de un concebido y maléfico plan de los pseudo socialistas de pacotilla que nos gobiernan por terminar hasta con nuestros valores patrios.
En nombre de esa respetable figura y símbolo que son el nombre, imagen y sentimientos bolivarianos, exijo, reclamo y pido se haga una protesta pública, a falta de poder imponer una justa e imborrable sanción ejemplarizante a todos cuantos se han prestado a ello, y que por igual se haga un grito de repudio y rechazo a quienes de tal manera disponen alegremente de lo poco que ya queda de nuestra tradición histórica y de nuestros sentimientos patriotas.
Yo invito a mis compatriotas y a las instituciones representativas del acervo histórico de la nación a elevar sus protestas enérgicamente, individual o colectivamente por tan inadecuado proceder de las autoridades venezolanas, y por la demostrada enemistad que supone ese irrespetuoso comportamiento no censurado, por parte de las autoridades Brasileras, a quienes por esta vía también hago llegar expresamente mi mas enérgico repudio como venezolano, por tan irrespetuoso gesto contra los valores patrios e insto a instituciones como la Academia de la Historia y la Sociedad Bolivariana, para que hagan publico su rechazo y repulsa a tales conductas y procederes en defensa de la adusta, seria y señera figura de nuestro Libertador y su imagen.
Definitivamente que uno tampoco termina de entender esa alocada y maniática pasión por la señera figura del Libertador y sus ideales por parte de quien sostiene nos gobierna, y no obstante permite, aupa y celebra que durante su mandato se irrespete su nombre e imagen. Por ello será que existe la frase conforme a la cual se sostiene: “Hay cariños que matan”.