Caracas, Domingo, 20 de abril de 2014

Sección: Política

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¡Igualdad!

Rafael Díaz Casanova

Sábado, 30 de junio de 2012

Vivimos tiempos en los que se habla y legisla mucho sobre la igualdad y las consecuencias no se corresponden con los enunciados. Nunca se ha vivido un país más desigual. Son los pseudo-conductores del país, quienes tienen la responsabilidad de perseguir esa añorada igualdad







   Foto: Google

Hemos decidido abordar un tema evidente y dificilísimo. Que paradoja: algo que es evidente debería ser muy fácil. El tema de la igualdad es tan difícil que cuando comenzamos a ordenar las ideas, quisimos beber de la sabiduría de “Wikipedia” y nos llevamos tremenda sorpresa, en la página que debería ilustrarnos, no aparece nada distinto a una sucesión de igualdades adjetivadas, sin explicación alguna. Ahondando encontramos muchas frases célebres, atribuidas a personas inteligentes, pero ninguna nos satisfizo como explicación.

La igualdad es un atributo que ha sido proclamado y difundido por las distintas corrientes filosóficas y políticas que tratan de convencer a los habitantes de su región o del mundo de las bondades de sus teorías. Ya utilizó la Revolución Francesa y se sigue persiguiendo el ansiado lema: “Libertad, igualdad, fraternidad”.

Quisiéramos entender que tanto desde el punto de vista del origen del hombre como de los principios de la ética y de la moral, es una aspiración asintótica el que pensemos que todos los habitantes de la tierra son iguales. Decimos asintótica, pues creemos que en la medida en que las personas se desarrollen, se eduquen y entiendan otros valores, se acercarán y tenderán a la igualdad.

Entonces, la igualdad es un objetivo, una aspiración, un deseo de la humanidad, pero la mejor demostración de lo que decimos es que la humanidad viene dividida entre hombres y mujeres, entre personas que tienen distintas habilidades, competencias y capacidades. Como dice uno de los principios deportivos “Citius, altius, fortius”: Más rápido, mas alto, mas fuerte. Expresión contundente que se dice fue ideada por un fraile dominico, Henri Didon y acogida por el famoso Barón de Cubertain. Como perseguimos una gran mayoría, ser el mejor de nuestra actividad. He allí una de las contradicciones de la política.

Enfoque absolutamente distinto se nos presenta cuando pensamos en la igualdad ante la ley, en la igualdad de oportunidades y en otras aspiraciones y objetivos sociales.

Vivimos tiempos en los que se habla y legisla mucho sobre la igualdad y las consecuencias no se corresponden con los enunciados. Nunca se ha vivido un país más desigual. Son los pseudo-conductores del país, quienes tienen la responsabilidad de perseguir esa añorada igualdad, los primeros que con sus discursos y acciones, están muy lejos de perseguir y en consecuencia lograr, la igualdad de los ciudadanos. Son los jueces, responsables de la aplicación de las leyes, quienes dictan sentencias en las que se agrede la libertad, empezando por tolerar que juicios de dudosa calaña se sucedan con los acusados, privados de libertad. Ya se les supone culpables.

Agreden la igualdad los funcionarios que se atribuyen capacidades que las leyes no les otorgan y exigen condiciones que solo son talanqueras en la vida de la ciudadanía. Por cierto, este vicio se ha extendido peligrosamente a las actividades privadas.

Se difunde desigualdad cuando se vive bajo un régimen que permite valores distintos al mecanismo fundamental de transacción, la moneda, el signo monetario. Se proclama desigualdad cuando se utilizan las leyes para agredir sectores de la población en lugar de permitir sus funciones conceptuales que son las de establecer el marco de desempeño de todos los ciudadanos.

La desigualdad mayor la encontramos cuando una persona, que fue elegida para conducir el país por las mejores rutas y está obligado a procurar la mayor suma de felicidad para todos los venezolanos, se ha transformado en el único que decide, en el único que aprueba, en el único que dice, en el único que sabe, en resumen, en un dictador.

Trabajar por la igualdad quiere decir que procuremos que la educación sea la mejor, que la salud sea la mejor, que la vivienda sea la mejor, que la vida esté garantizada, que se cumplan las leyes, no que se cambien.

rafael862@yahoo.com

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