Es tiempo de encuentros. Es hora de ceder posturas irreconciliables. Es el
momento estelar del inicio de la fase cumbre del nuevo estadio
socioeconómico para Venezuela. Es hora de pensar más en la Patria que en
actitudes calculadores de acceso al poder. Es, en definitiva, el instante de
sobreponer lo espiritual del ser al pragmatismo de la ambición.
Es también el espacio de la etapa que exige el sincerarse para reconocer el
valor de cada quien y, sin caer en la adulación, reconocer potencialidades y
capacidades de quienes llevan el peso de conducir el Proceso. Es el momento
de multiplicar energías positivas para respaldar al Presidente Chávez. Que
el Presidente sienta el apoyo solidario de toda la militancia revolucionaria
para que se vitalice su espíritu y siempre sepa que no estará solo. Es hora
de asumir con conciencia la búsqueda del Bien Común. Es entonces la fase del
“Salto Adelante” para la construcción el poder popular y, en consecuencia,
profundizar la revolución.
Es también el momento apropiado para recordar que el poder popular es
sinónimo de democracia directa. Que el poder popular expresa la toma de
decisiones directamente por el pueblo, sin la intermediación de estructuras
cupulares. Ya es tiempo de entenderlo así. El poder popular es el camino de
la revolución y la democracia directa es su canal de acción política que
materializa los principios de las decisiones directas del pueblo. Cuando el
Presidente manifiesta “…todo el poder para el pueblo…” en esa frase Hugo
Chávez está sintetizando lo que busca la democracia directa. Poder popular y
democracia directa se fusionan para identificar su acción en el conjunto de
postulados, preceptos y valores que legitiman al nuevo orden social del
Proceso Revolucionario. Todo el poder para el pueblo significa,
esencialmente, transferir la toma de decisiones a las comunidades
organizadas y convertir al gobierno en instrumento del pueblo. Ambos
enunciados (toma decisiones y gobierno como instrumento) son postulados
primarios de la democracia directa.
oy es HoyEl momento de hoy también es la conciencia colectiva para saber que
la democracia directa es la participación de todo el pueblo. Importante para
el proceso asumir que cada quien exprese sus ideales, manifieste sus metas
de vida y ejecute los acuerdos de transformación de su hábitat, medio de
subsistencia y entorno material. Que hoy se acepte definitivamente que la
democracia directa es el sistema político de mayor nivel de participación
ciudadana, cuyos fundamentos se sustentan en tres principios
revolucionarios: (i) la autogestión; (ii) la comunidad organizada, y (iii)
el Bien Común. Principios que al ser concientizados conducirán al pueblo a
dominar al mundo y así crear los instrumentos para satisfacer sus
necesidades. Esto se traduce en ser dueño de su propio destino. La
democracia directa asegura los derechos y libertades del pueblo: de
organizarse, de expresarse, de elegir representantes y revocarlos cuando no
cumplen con sus compromisos, de gozar de todos los derechos sociales, de
decidir sobre todos los aspectos que conciernen a la vida presente y futura.
En el “Salto Adelante” los auténticos revolucionarios saben que es el
momento para la creación de la Plataforma Unitaria, base del poder
constituyente y síntesis política de la unidad popular. Es el momento para
reflexionar acerca de unir a todos las unidades de acción política para
alcanzar las dos mega-metas del actual período gubernamental: (i) obtener
las 2/3 partes de los diputados a la Asamblea Nacional en diciembre del
2005, y (ii) triunfar en la reelección presidencial de diciembre del 2006
con 10 millones de votos.
Es el momento de fin de año y es al mismo tiempo el inicio del 2005. Año de
la prosperidad nacional y de señalar, sin rubor, el verdadero amor por el
prójimo. Es el momento singular de aceptar que en la revolución prevalecerá
por siempre la buena voluntad del revolucionario.