La nueva realidad política César Augusto Manzano Zavala
Domingo, 17 de diciembre de 2006
Ayer decíamos que el 3D nació una nueva realidad política en Venezuela, hoy lo reafirmamos. La primera consecuencia de esa jornada, a nuestro entender, es que se ha revalorizado la Política con mayúscula. Y lo decimos aunque sea arriesgado llegar a una afirmación, que en ese sentido, pareciera temprana. Manuel Rosales, sin alardes de gran tribuno sino más bien con un lenguaje sencillo, le pudo llegar al colectivo con ideas fáciles de digerir para el grueso de la audiencia y al mismo tiempo transmitió sinceridad, transparencia, convicción, honestidad. No por casualidad logró remontar en tres meses una cuesta que parecía imposible. Sin embargo, pretender en ese corto lapso montar una maquinaria electoral que garantizara la presencia efectiva en todas las mesas de votación de los testigos y defensores del voto, fue una meta demasiado ambiciosa. Pero ello no desmerita en lo más mínimo la labor realizada y el alcance político que ello tiene, si se piensa en términos de mediano y largo plazo.
Por de pronto, se requiere llevar adelante acciones políticas sin solución de continuidad para hacer crecer un liderazgo, el de Rosales, que debe entenderse no como una realidad coyuntural sino más bien como la respuesta apropiada al requerimiento de la sociedad venezolana de un líder con un mensaje nuevo y refrescante. Con una visión renovadora de la política como “arte de lo posible” basada en un sincero llamado a la inclusión de todos los venezolanos en la construcción de un futuro de progreso y bienestar. Rosales rescata la credibilidad en lo político y en los políticos, para una sociedad cansada ya de tantas imposturas, horrorizada de observar durante tantos años las insinceridades y la demagogia de unos dirigentes que se vendían a sí mismos como paladines de valores y virtudes que a cada paso desmentían con sus actuaciones. Allí está lo sustantivo de una campaña que logró movilizar una colectividad adormecida. A pesar de lo traumático que ha sido la derrota para esa parte de la sociedad, que a nuestro parecer va más allá de los números que oficialmente se manejan, se percibe en el ambiente un renacer de esperanzas cifradas en ese liderazgo que demostró capacidad y eficiencia.
Consideramos que los resultados del 3D, con las reservas que podamos tener en cuanto a la exactitud de las cifras que ha dado el CNE, demuestran la defunción definitiva de algunos partidos políticos que deben más bien abonar el camino para la fusión de todos ellos en nuevas organizaciones que, en menor cuantía, permitan la economía de esfuerzos necesaria, para darle mayor peso específico a la coalición que debe estructurarse alrededor de quien es la figura indiscutible surgida de estas jornadas comiciales. Sin embargo, preocupa ver como figuras más que desgastadas de la política vernácula y alguno que otro recién incorporado, se dedican en estos días a llamar a la diáspora de las fuerzas de la unidad opositora, sin aportar ninguna idea constructiva sino más bien con la aviesa intención de pretender hacer leña del árbol caído. Esta manera de actuar demuestra una vez más que la tragedia que hoy vivimos es consecuencia de ese tipo de conductas políticas, tan en boga en épocas pasadas y que se resisten a desaparecer. Ante estas circunstancias deben levantarse las voces de la sensatez, para ahogar los gritos de quienes intentan producir la desbandada de las fuerzas opositoras. Para ello es necesario un trabajo político que, como decíamos antes, debe hacerse desde ayer mismo, sin pausa, con una concepción estratégica bien definida. Hay que darle contenido concreto al discurso innovador del Candidato de la unidad. Hacerlo más digerible aún, para la gente que conforma esos cordones de miseria de nuestras ciudades. Y este esfuerzo debe partir de los hombres y mujeres que conformaron el llamado “comando de campaña” de Rosales y que esperamos que no se disgreguen sino que continúen su labor, con ideas innovadoras, ya que demostraron que tienen el capital humano para hacerlo.
En este sentido, nos permitimos retomar un par de ideas de las que se ha hablado mucho durante mucho tiempo y creemos que es la hora de llevarlas a la práctica. Por una parte, en vista de las muchas y profundas contradicciones que existen entre los diversos actores políticos que apoyan el actual régimen, sería oportuno que Rosales designara un reducido “Gabinete de Sombra” al mejor estilo británico, en las áreas más álgidas como la social, la económica, la de energía y la de defensa, para hacer resaltar ante la sociedad esas contradicciones y la notoria ineficiencia del grupo que gobierna. En segundo lugar, diseñar un plan muy ambicioso de penetración en las zonas más populares y más desposeídas de la población, para aprender el meta-lenguaje que permita llegar a ese inconsciente colectivo y sacarlo de su inveterada costumbre de dependiente de las dádivas del Estado.
Tareas difíciles, pero no imposibles para quienes demostraron capacidad de lucha y carácter suficiente para alcanzar las metas más exigentes. Es hora de avanzar con la frente en alto y con la mirada puesta en los horizontes de esperanzas, que son muchos los que tiene esta Patria grande. Los hombres y mujeres que conforman ese equipo que acompaña y debe seguir en compañía de Rosales, tienen por delante el reto de cumplir con su eslogan, de tomar de la mano esos 26 millones de venezolanos para hacer caminos nuevos, con vocación de futuros, para fabricar otros sueños y convertirlos en realidades concretas. Sursum Cordae.