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Opinión y análisis

¡Es comunista!
Carlos Eduardo Ruiz

 
Miércoles, 20 de diciembre de 2000

Quizás todavía queden venezolanos que genuinamente no puedan definir exactamente la ideología política del actual gobierno, y otros que quizás se nieguen a aceptar la realidad. Que se rehúsen a perder la esperanza cifrada en el último de los mesías, que recogió del basurero de la historia, el mismo saco de promesas, abandonadas tantas veces por sus antecesores.

La confusión no tuvo su origen en el pueblo; sino que fue deliberadamente conducida desde el gobierno. Su mantenimiento en el tiempo, fue debida en un principio, a la buena fe de algunos y al descrédito público en el que cayeron los opositores políticos del régimen, pero luego se mantuvo gracias a los numerosos análisis publicados o transmitidos por las ondas hertzianas, que trataron de explicar cual porcentaje de este gobierno le correspondía a Hitler, a Musolini, a Perón, a Ceresole y a Castro. Ninguno dió en el clavo. El cien por ciento de este régimen, pertenece a Iosif Vissarionovich Dzhugashvili, mejor conocido como Joseph Stalin.

Algunos venezolanos, están aparentemente imposibilitados de ver más allá del hábito. Pareciera que, ante la vestidura, les es imposible aceptar cualquier explicación distinta a un nuevo caudillismo militar. Aún después de escuchar en cadena tras cadena, la frase: "No me juzguen por lo que digo, sino por lo que hago".

Es bueno que se enteren entonces, que uno de los mayores logros de la dictadura estalinista fue la creación de una elaborada maquinaria burocrática basada en la interconección entre el partido comunista, los ministerios, los cuerpos legislativos, los sindicatos, la policía política y las fuerzas armadas, de la que dependían otros enmarañados mecanismos de control de la población y del poder. Luego de décadas de haber muerto el dictador, esa maquinaria continuaba suministrando los esenciales elementos gerenciales de la sociedad soviética, al permanecer ésta bajo el control de individuos que habían alcanzado preeminencia durante los años del terror estalinista.

Despejemos la bruma.

El Argentino

Comencemos por la distracción más cercana: Norberto Ceresole.

A los venezolanos pareciera que la palabra caudillo les produce un reflejo pavloviano que los lleva a pensar inmediatamente en un militar. Y les es prácticamente imposible aceptar que existan militares de izquierda, a todos ellos los ubican inmediatamente a la derecha del espectro político. Eso parece ser la explicación de la conclusión popular, ante el título de la obra que escribió Ceresole: "Caudillo-pueblo-ejército". Sin embargo, el propio autor, nos dice claramente, que es un convencido comunista, es decir, uno más de los que abundan en el equipo gobernante, y que cuando escribió caudillo, no pensaba en un militar latinoamerocano, sino en la reencarnación de Stalin:

"...yo vengo de la izquierda, además de una izquierda armada, una izquierda militante, yo vengo de Los Montoneros." [1] "Cuando estaba en Perú con Velasco Alvarado, estuve presente en la firma del acuerdo soviético-peruano, que fue el acuerdo militar más importante, excepto Cuba, por supuesto, a partir de ese momento los soviéticos me propusieron que viajara a Moscú, fui entonces a Moscú y me hice miembro de la Academia de Ciencias..." [2] "Frantz Fanon fue quien más influyó sobre nosotros en aquellos años. El escritor negro Frantz Fanon, un médico psiquiatra nacido en la Martinica francesa había militado activamente en el FLN argelino." [3]

Militares de izquierda

Ya han existido antes en Venezuela, militares de izquierda. Los mejores ejemplos son dos actuales diputados a la Asamblea Nacional por el MVR, Víctor Hugo Morales y Pastor Pausides González, el primero fue el marino que fungió como comandante de "El Porteñazo", uno de los dos alzamientos militares de 1962 contra el gobierno de Rómulo Betancourt vinculados a las guerrillas castristas, y el segundo, otro de los oficiales de la armada, involucrado en ese mismo alzamiento.

Uno de los principales protagonistas de "el proceso", también es de izquierda, como nos lo corroboró una de las personas mejor conocedoras de la izquierda Venezolana, Domingo Alberto Rangel, cuando fue entrevistado por El Nacional, el pasado 10 de diciembre de 2000:

"Yo creía que Chávez podía encarnar a la izquierda insurgente, porque supe que había sido militante de células de izquierda en la época de cadete...".

El otro argentino

La otra fuente de confusión cercana a nosotros, es Juan Domingo Perón, el militar que gobernó La Argentina durante 1946-55 y 1973-74. Perón fue quizás el primero en proponer una Tercera Vía, al ubicarse políticamente a igual distancia del comunismo y el capitalismo, llamando a su doctrina, Justicialismo; aún antes de que una posición similar fuese promovida por la Conferencia de Bandung, la organización que más tarde daría origen al Movimiento de los No Alineados, y que se reunió en la capital de la Isla de Java, Indonesia, en abril de 1955, convocada por Burma, Sri Lanka, India, y Pakistan. Perón, entonces, no puede ser parte de la inspiración política del actual régimen venezolano, sin ninguna duda identificado con la izquierda y claramente "anti-neoliberal", es decir, anti-capitalista.

Cuando el actual régimen de Venezuela hablaba de la tercera vía, no pensaba en Perón, era simplemente una de sus tantas maniobras desviacionistas para hacernos creer que les gustaba la posición del mismo nombre propugnada por los primeros ministros Tony Blair, del Reino Unido y Romano Prodi de Italia. Pero como sabemos, la tercera vía de los europeos, no es un camino intermedio entre el comunismo y el capitalismo, sino una estrategia usada para intentar convencer a los capitalistas de que no mudasen sus plantas manufactureras al Tercer Mundo, dejando sin posibilidades de empleo a los obreros no calificados de Europa.

Los Europeos

Un poco más lejos de nosotros -al otro lado del Atlántico- se encuentra otra de las fuentes de confusión: El Duce.

Benito Mussolini (El Duce, e inventor del facismo), fue hijo de un herrero socialista, y fue durante años un militante socialista; pero, como dice un personaje del humor televisivo, él se dejó de eso.

Una de las evidencias más contundentes de que Mussolini no es la inspiración del actual gobierno venezolano, nos la da el hecho de que él funda en marzo de 1919, en Milán, sus Fasci di Combattimento (Ligas de Combate), las que para el otoño de 1920 tenían sucursales en las regiones de Emilia y Toscana, que se dedicaban, no sólo a romper las huelgas de trabajadores, sino al desmantelamiento de los sindicatos socialistas.

Cuando Mussolini creó un Tribunal Especial para la Defensa del Estado, dirigido por la milicia y oficiales del ejército, con la función de juzgar a los "subversivos anti-facistas", fueron enviados a la cárcel o al exilio miles de oponentes políticos, incluyendo al líder comunista Antonio Gramsci.

Antonio Gramsci, es precisamente, uno de los adorados ídolos del Director del Proyecto de Educación Nacional del régimen venezolano, el ex-guerrillero Carlos Lanz; por lo que tildar al régimen de facista, sería -como a ellos les encanta afirmar- algo así como acusarlos de "tración a la patria".

Finalmente, la otra fuente de confusión -también europea- es Adolfo Hitler; pero esta confusión no tiene razón de ser, ya que el cabo austríaco, responsable del asesinato de millones de hombres, mujeres y niños; odiaba a los comunistas en la misma forma que a los judíos, los que para él eran una sóla y misma cosa, como nos lo relata uno de sus biógrafos (John Toland, Adolf Hitler, Doubleday, New York, 1976, Tomo I, pp. 82-88):

"Hitler, que se consideraba a sí mismo nacido y destinado para la política, estaba preparando su regreso a Munich. El campo de prisioneros de guerra de Traunstein estaba a punto de cerrar y él estaba siendo reasignado a las barracas del segundo Regimiento de Infantería en Schwabing junto a su camarada Schmidt.

Otro joven de similares aspiraciones ya estaba establecido en Munich. Alfred Rosemberg, un fanático anti-semita y anti-marxista, había venido de su nativa Estonia a través de Rusia para encontrar su verdadero hogar. Al igual que Hitler, él era un artista y arquitecto, él era más alemán que un alemán nativo, y había dejado su lugar de nacimiento "para ganarse una patria por sí mismo". Además, él estaba determinado a advertir a esta patria, sobre el terror bolchevique que había desvatado la vieja, y a pelear por mantenerla libre del comunismo judío.

Al saber de la existencia de un escritor alemán llamado Eckart que compartía muchos de sus puntos de vista, Rosemberg decidió conocerlo. Dietrich Eckart -poeta, escritor de teatro, intelectual de cafés- era alto, calvo y un excéntrico fortachón que pasaba la mayor parte de su tiempo en los cafés, dedicando su atención por igual, a la bebida y a la conversación. Hijo de un consejero bávaro del Rey y ex-paciente de una institución "para enfermedades de los nervios", tenía acceso a los círculos aristocráticos. Un original, un hombre vulgar y petulante con un toque de genio (su brillante traducción de Peer Gynt, era la versión estándar), también era un pan-germánico y anti-semita. Con su propio dinero publicaba un semanario que tenía una circulación de unos 30.000.

Rosemberg apareció sin aviso, en el apartamento de Eckert. El poeta fue impresionado por lo que vió a su puerta: un joven intenso y mortalmente serio. Las primeras palabras de Rosemberg fueron: ¿Puede usar un luchador contra Jerusalén?. Eckert rió. " ¡Por supuesto! " ¿Había él escrito algo?. Rosemberg produjo un artículo sobre las destructivas fuerzas del judaísmo y el bolchevismo en Rusia. Fue el comienzo de una relación que afectaría la carrera de Adolfo Hitler.

A decir verdad, Hitler estaba en un estado de fermentación y agitación debido a la epidemia de revolución. Nunca había estado él tan preocupado por el estado de su país adoptivo. Recientemente le habían entregado un panfleto racista -quizás uno de Eckert- lo que le trajo a la mente panfletos similares que había leído en Viena. "Involuntariamente yo ví en consecuencia ante mis ojos mi propio desarrollo haciéndose de nuevo realidad". Su marinado odio a los judíos por lo que él mismo había testificado en las calles de Munich.

Dondequiera estaban los judíos en el poder: primero Eisner, luego los anarquistas como Toller, y finalmente los rusos rojos como Leviné. En Berlín había sido Rosa Luxemburg; en Budapest Béla Kun, en Moscú Trotsky, Zinoviev y Kamenev. La conspiración que Hitler había sospechado con anterioridad, se estaba convirtiendo en realidad."

Inevitable conclusión

Descartados Ceresole y Perón, Hitler y Mussolini, la única opción disponibre es Stalin.

El Che Guevara, unos de los principales responsables de que Fidel Castro se alejara definitivamente del Partido Ortodoxo cubano, para abrazar al marxismo, idolatraba a Joseph Stalin. Y las ejecutorias de Castro, desde que bajó triunfante de la Sierra Maestra, hasta el sol de hoy, son una emulación caribeña de la dictadura estalinista.

No hace falta enumerar aquí las múltiples demostraciones que hemos percibido los venezolanos de que nuestro actual gobierno se guía por la ideología guevarista y castrista; que en una palabra, sólo significan una cosa. El actual régimen, es, sin ninguna duda...

¡Comunista!.

………….

[1] Entrevista que le hicieron a Ceresole en Madrid, el 21 de junio de 2000, los enviados de Venezuela Analítica, Emilio Figueredo, Alfredo Maldonado y Manuel Urdaneta.

[2] Ibídem.

[3] Artículo de Norberto Ceresole "Entre Jimmy Carter y Frantz Fanon: ¿Es el chavismo una versión levemente militarizada de la vieja socialdemocracia?", publicado en Venezuela Analítica el 15 de septiembre de 2000.

 

 

 
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