Un reto: la democracia Víctor Manuel Pérez Martínez
Viernes, 22 de diciembre de 2006
Los resultados de las elecciones presidenciales eran los esperados. Aunque la abstención está alrededor del 25% la mayoría de los inscritos en el registro electoral fueron a votar. Había que decidir sobre dos propuestas de país. La primera, el socialismo del siglo XXI. Una propuesta que carece de objetivos concretos y que es el sueño de algunos sectores que quieren hacer resurgir momentos históricos que ya pasaron. No obstante, es el lema a través del cual las medidas populistas seguirán llegando a las personas más humildes. Es necesario comprender que existe miedo a perder lo alcanzado por organizaciones sociales de base y por aquellos que reciben beneficios del gobierno (como en épocas pasadas). Es lógico pensar que los intereses particulares logrados con este gobierno, lícitos o no-lícitos, legales o no-legales, puedan perpetuarse en el tiempo.
La segunda propuesta, surgida después de negociar con los partidos políticos, solamente tenía poco meses para llegar a la población. Pero, no había una propuesta madura, firme y coherente con la realidad del país. No se alcanzó la motivación y la credibilidad de quienes apoyaban a Hugo Chávez a cambiar de decisión. Además, debemos incluir, que el apoyo de los partidos políticos, en algunos casos, fue de palabra y no se activo la maquinaria partidista propia. ¿Sería que no tenían claro cuál sería su cuota de poder con un gobierno al estilo de Manuel Rosales? ¿Sería preferible el actual? La democracia es mucho más que “mi negra”.
Son varios años que el equipo del presidente Hugo Chávez ha estado trabajando para influir en la sociedad venezolana, y en especial, a los jóvenes. Para algunos sectores, la imagen del presidente es religiosa, es una cuestión de creencias. Y todo sabemos, que las creencias son más fuertes que los argumentos sobre la realidad. Es una cuestión de fe. ¿Fanatismo? Esto no quiere decir que algunos de los proyectos asumidos por gobernaciones y alcaldías chavistas no estén respondiendo a necesidades concretas, pero en definitiva son acciones muy limitadas si la comparamos con los proyectos de acción social que deberían realizarse. Pero, ¿le conviene al gobierno erradicar la pobreza y los problemas del país?
Creo que el futuro del país es incierto. No por la idea del proyecto socialista sino porque quienes están asumiendo el poder no son, ni creen, en el socialismo tradicional y menos en el socialismo del siglo XXI. ¿Por qué? Podrán hablar de socialismo pero las cosas que se hacen no son socialistas... por lo menos hasta ahora. Por otra parte, la oposición parece que quiere enfrascarse nuevamente en una lucha de poderes e intereses por obtener el poder por el poder.... ¿y los electores? En los próximos meses y años probablemente habrá que elegir nuevamente sobre temas de interés nacional. ¿Cuál es el futuro de país que nos ofrece la oposición? ¿Puede el liderazgo de Manuel Rosales mantenerse a pesar de los intereses políticos y empresariales?