2006 será el año clave en el proyecto de Chávez, tanto a escala nacional, como en la continental y mundial. La dinámica de aceleración que llevan los distintos conflictos en los cuales Chávez es protagonista fundamental anuncia tiempos de vértigo para la revolución bolivariana, en todos los ámbitos donde se mueve.
1.- A nivel nacional Chávez tendrá que atender los desbordes y enfrentamientos que comienzan a desarrollarse entre distintos sectores de su movimiento, así como las luchas intestinas de posicionamiento en el alto poder. Solamente una eficiente -y transparente- gestión de gobierno, acompañada de un proceso de renovación de cuadros dirigentes y una fuerte ideologización, podrá devolver a su estado inicial de esperanza y cohesión a su movimiento revolucionario.
2.- En el terreno continental Chávez tiene varios desafíos. En el corto plazo, tomar posición frente a los acontecimientos que sobrevendrán en Bolivia y Ecuador. En el mediano plazo, ir transformando el MERCOSUR y la CAN en los simples cimientos de la nación latinoamericana del Sur, entendida esta como una entidad geopolítica coherente, capaz de ir más allá del rechazo al ALCA en su confrontación con Estados Unidos.
3.- Un párrafo aparte merece el arranque del Plan Andino, previsto para enero de 2006. La reciente reunión de Quito (V Conferencia de Comandos Conjuntos), que estableció la “soberanía cooperativa” (respeto a las soberanías nacionales, menos para las amenazas trasnacionales: narcotráfico, guerrilla, “derrames” revolucionarios transfronteras, entre otras) colocará rápidamente Chávez en momentos de definiciones rotundas en todos esos frentes. Será fundamental la posición de Colombia frente a Venezuela, punta de lanza del Plan Andino (Plan Colombia II), pero esta solamente se verá con claridad después que Uribe sea reelecto.
4.- La relación con Washington se complicará, más allá de la armoniosa relación petrolera con los apéndices trasnacionales de la Casa Blanca (especialmente Chevron-Texaco y Conoco-Phillips). La izquierdización del subcontinente, con especial énfasis en la radicalización kirschnerista (factor K) y los potenciales conflictos de Bolivia y Ecuador (falta Perú), acompañados de los procesos electorales donde la izquierda tiene posibilidades reales de tomar el poder por la vía institucional, hará que la campaña del Comando Sur sobre la influencia de Chávez en el nuevo cuadro político arrecie (teoría del cerco).
5.- La relación “estratégica” con Irán, ahora colocado más allá de los factores que apoyan la multipolaridad (Rusia-Unión Europea), tanto por el asunto nuclear (donde Venezuela ha sido su único apoyo real), como por la posición frente a Israel (“mudanza” del Estado-nación a Europa) y la negación del Holocausto, puede convertirse en un detonante real de magnitud mayor, al incorporar a Venezuela, por la vía de la solidaridad activa (declaraciones de Jefes de Estado), al conflicto de Medio Oriente.
Nota: Esta columna volverá a aparecer, destino mediante, a mediados de enero. Solidaridad en el sentimiento para aquellos que pasarán esta fecha sin sus familiares amados, cualquiera sea la razón.