Algunas personas creen que en Venezuela el debate está planteado entre los que están con el cambio y los que están en contra del cambio. Ese es un diagnóstico equivocado: el problema real tiene que ver con la existencia de un proyecto autoritario, calculado, programado, que está desarrollándose ante nuestros ojos, antítesis evidente del proyecto democrático eficiente, moderno y generador de bienestar, que deberíamos estar adelantando en el país en estos inicios del siglo XXI.
Desde hace algunas semanas en IFEDEC hemos estado trabajando en la constitución de un Movimiento Venezolano por la Democracia. Necesitamos crear espacios políticos que fortalezcan las instituciones y las libertades democráticas; que fortalezcan a los partidos políticos en su labor insustituible de organizar a los ciudadanos y de servir de enlace entre la sociedad y el Estado; y que fortalezcan la labor que cumplen las distintas organizaciones de la sociedad civil, tanto a nivel nacional como regional y local.
Se trata de un espacio que permita que los venezolanos comprometidos con las ideas democráticas puedan trabajar unidos, proponer soluciones y fijar posiciones frente al proyecto autoritario del régimen. La idea es comenzar a actuar ya, sin más demoras.
Tanto en la reunión de Líderes de Centro Reformista, en Santiago de Chile, como en la Segunda Asamblea del "Movimiento Mundial por la Democracia", en Sao Paulo, en las que he participado recientemente, se habló de la necesidad de construir este tipo de espacios en todo el mundo, para defender las libertades democráticas. Como decía Arístides Calvani, "la democracia hay que establecerla donde no existe; fortalecerla donde es débil; y consolidarla donde ya está presente". En Venezuela se hace necesario que pongamos de lado protagonismos, fraccionalismos e intereses propios, para trabajar juntos en estos objetivos.
Se trata de fortalecer la Política con "P" mayúscula, de fortalecer las instituciones, como la única vía para salir de la mediocridad en la que ha caído la política en nuestro país.
Este movimiento político no debe tener burocracias ni jerarquías. Se trata de una red de personas y organizaciones democráticas que nos comprometamos a reunirnos periódicamente para actuar nacional, regional y localmente, velando siempre por los intereses de los ciudadanos.
Hoy más que nunca hace falta que los venezolanos nos organicemos y nos equipemos moralmente, políticamente e ideológicamente, para que Venezuela sea un país con más y mejor democracia. Y para lograrlo necesitamos partidos políticos fuertes, en sintonía con los problemas del país. El movimiento que propongo no está concebido como un partido político. Es un espacio de encuentro democrático abierto a la participación de todos, especialmente de las organizaciones políticas, de los trabajadores, de los jóvenes, de las ONGs, y de las comunidades de base. Uno de los objetivos más importantes del movimiento es fortalecer a los partidos. Sin partidos políticos respetables y honorables no hay democracia.
Es un movimiento a favor del derecho que tenemos los venezolanos a tener un país civilizado, sin divisiones ni resentimientos, donde para siempre se erradique la violencia como mecanismo a través del cual se puedan lograr los cambios.
Existe una estrategia del proyecto autoritario de debilitamiento sistemático de todas las instituciones, tanto públicas como privadas. Es un hecho grave que la Fuerza Armada no esté subordinada al poder civil, sino que sea utilizada progresivamente como un instrumento político. En cualquier democracia sana tiene que existir un sistema de equilibrio para que no predomine ninguna de las ramas del Poder Público y la democracia sea el resultado de un fenómeno de interacción de distintas instituciones.
La democracia es un sistema político muy exigente que reclama cambios permanentes hacia el objetivo de tener cada día más y mejor democracia. En democracia nunca hay un punto de llegada; siempre tendremos nuevas etapas a partir de las cuales seguir avanzando y seguir procurando cambios positivos.