La experiencia del pasado proceso electoral del 4 de Diciembre, puede resultar inédita par ala historia contemporánea de Venezuela. Primeramente porque es de difícil recordación que en alguna oportunidad electoral la oposición en bloque haya decidido retirarse de las elecciones, salvo contadas excepciones de pequeños grupos, con un apoyo minoritario y del ámbito regional o local. No fue una decisión fácil para los partidos, algunos requirieron de más de tres día de reuniones de sus directivas y de consultas con su base dirigente par resolver su no participación electoral.
Ningún demócrata por principios, puede negarse a acudir a unos comicios, partiendo de la base que la elección popular de nuestros representantes es el fundamento de la democracia. Sin embargo, la fuerza de los acontecimientos nos obligó a tomar una determinación, que la historia dirá si fue un error histórico; para algunos ya lo es, para nosotros es temprano para hacer juicios sobre esta decisión, por lo que preferimos dejar que el tiempo diga, si fue o no correcto retirarse de las elecciones.
Lo cierto del caso es que un importante sector de la población, al cual se le dio una amplia cobertura mediática, mantuvo su empeño en no participar, si no se establecía algunas condiciones, que de antemano ellos mismo sabían que l Consejo Nacional Electoral (CNE), no estaba dispuesto a conceder. Aguerridas periodistas, como la señora Poleo, quien hoy merece toda nuestra solidaridad por la persecución de que es objeto, atacaron sin misericordia a prominentes dirigentes de la oposición democrática, para forzarlos a renunciar a sus aspiraciones parlamentarias, en beneficio de los presos políticos, aunque luego los mismos presos ya postulados, también debían renunciar, por no. ser confiable el CNE.
En medio de este mar de turbulencias, la oposición democrática llega a un acuerdo unitario, en el que en el Estado Aragua estamos orgullos por su amplitud y por que más de veinticinco organizaciones políticas y sociales, logramos ponernos de acuerdo, en una plataforma nunca antes vista, con miras a impedir la hegemonía oficial en la futura Asamblea Nacional. Sin embargo, tuvo que ponerse en evidencia la posibilidad de fraude, además en presencia de los observadores internacionales, para obligarnos a exigir al CNE su corrección y, en caso contrario, retirarse de las elecciones como ocurrió.
Sin embargo, queda la experiencia de que la unidad por el país de nuestros hijos, es posible y que debemos trabajar sin mezquindad para lograr lo objetivos democráticos, a pesar de las diferencias doctrinarias, que son válidas en un conjunto de organizaciones diferentes. Ahora es cuando tenemos trabajo por delante. La Lucha Continúa.